Así lo manifestó el diputado de la Coalición Cívica-Ari que el viernes pasado presentó su libro “No va más” referido a la vinculación entre el poder en la provincial y el juego.
El viernes pasado presentó en el Hotel Azul su libro “No va más” en Azul el diputado provincial, Walter Martello, actual presidente del bloque Coalición Cívica-Ari.
Lo hizo acompañado por el diputado nacional Omar Duclós, el ex diputado provincial José Luis Comparato, la senadora de la Coalición Cívica María Isabel Gainza y el presidente la Coalición Cívica- Ari, Guillermo Giachetti.
El libro se basa en la vinculación del juego y el poder en la provincia de Buenos desde la época de Eduardo Duhalde hasta la actualidad.
Nació de las investigaciones que en seis años el legislador realizó sobre los negociados entre empresarios del juego y el poder político.
La base del libro es un análisis de cómo se fue dando esta relación con los diferentes gobiernos, no solamente con la política, sino incluso con el deporte.
A su vez, Martello toca en este libro la ludopatía, que es la adicción al juego, y cómo repercute esta cuestión en la idiosincrasia de los pueblos.
Martello habló con los medios antes de la charla que brindó y subrayó que su objetivo como legislador es mejorar esta situación que “hoy está pensada únicamente para el interés de los empresarios”.
Indicó que el Estado debería jugar un rol mucho más fuerte en materia de regulación de las salas de juego.
“Se nos ha descontextualizado y el oficialismo usa la palabra estatización. Nosotros no estamos hablando de estatizar como apropiarnos de lo que está vigente, pero sí en la medida de que las licencias de los bingos vayan venciendo en la provincia para no afectar los intereses adquiridos de las empresas, que el Estado las recupere para establecer si es necesario por ejemplo que esas salas estén radicadas en ese lugar”, explicó.
Al respecto, dijo que “si el juego estuvo pensado a partir de los años 50, por Perón, como un espacio de entretenimiento en los lugares de turismo y de recreación, qué tiene que hacer una sala de bingo en Olavarría, o qué tienen que hacer tres salas en La Matanza, el sitio más pobre del Conurbano Bonaerense, donde se obtienen utilidades de 730 millones de pesos por año”.
Entonces, remarcó que “la primera cuestión es recuperar las licencias para el Estado, establecer un nuevo mapa lúdico, conforme un concepto de esparcimiento y no de utilidades; y devolverles a los municipios potestades que la ley les ha quitado. Es que los municipios no le pueden cobrar impuestos a las salas de bingo, más allá de la tasa urbana”.
En tal sentido, contó que “los municipios ni siquiera han podido regular los horarios. Hay un caso muy gráfico que es el del municipio de Necochea que aprobó una ordenanza de regulación horaria, obviamente la empresa fue al Juzgado Contencioso Administrativo, en primera instancia dijeron que no era una potestad municipal, el municipio apeló y la Cámara Contencioso le dio la razón y sin embargo no se aplica. Ahí está clara la ausencia del Estado en materia municipal”.
Respecto al rol del Estado provincial, Martello entendió que “hay que modificar el cuadro de utilidades, propiciar una nueva de ley de ludopatía y recuperar para el Ministerio de Salud el programa de atención a la adicción al juego, ya que hoy está en manos de Loterías y Casinos y entender que si tenemos un problema de recursos, no pueden ser los juegos de azar la fuente de financiamiento”.
“En todo caso si pretenden ser audaces que le reclamen a Nación los fondos que legítimamente nos corresponden, cuestión que le impidió a muchos intendentes bonaerenses llevar a cabo obras que hubiesen sido muy necesarias, y que quedaron a merced del criterio de distribución del Gobierno Federal y obviamente castigando a los intendentes que no eran de su signo político”, aseguró el legislador.
“Todo esto teniendo por otro lado un sector absolutamente privilegiado que nada aporta a los municipios. De cada 100 pesos que cada ciudadano deja en el bingo de Olavarría, solamente 25 centavos le devuelven al municipio”, enfatizó.
Martello contó que el libro recoge mucho de investigación y también de experiencia legislativa, más ver lo que estaba ocurriendo con el juego en la calle.
“Me parece que cuando se exponen los datos todo el mundo empieza a tomar conciencia de qué estamos hablando y me parece que vamos camino a tener una nueva legislación, esperemos que sea una legislación acorde a las circunstancias no sólo de los recursos, sino al fenómeno social que hoy implica la adicción al juego”, señaló.
De esta manera, insistió en que “el libro es un relato que tiene que terminar en una propuesta legislativa y esa es nuestra apuesta en esta recorrida”.
Para finalizar resaltó que “en la medida en que haya dirigentes que propicien la posibilidad de debatir cuál tiene que ser el rol del juego en la provincia de Buenos Aires no perdemos las esperanzas de que esto cambie y que estos 20 años que cuenta el libro de complicidad entre el Estado y las empresas termine de una vez por todas en beneficio de los bonaerenses”.
EL DATO:
En relación a la vinculación del juego y el deporte, Martello indicó que “creemos que hay que prohibir las apuestas deportivas on line. Ahí sí tenemos una posición muy rígida, y no es una posición innovadora, hay un fuerte retroceso de las apuestas deportivas en Europa”. En torno a esto, puntualizó que “hay 14 partidos de tenis hoy por hoy examinados de estar arreglados por la Asociación de Tenistas Profesionales”.
Por eso consideró que “cuando todo el mundo parece ir en un sentido más prohibitivo y más a favor del deporte, en la Argentina esas puertas se empiezan a abrir con más frecuencia y se puede ingresar y apostar”. El presidente del bloque Coalición Cívica-Ari informó entonces que tiene un proyecto para prohibir las apuestas deportivas.



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