Las licencias fueron promovidas para revertir la caída de la natalidad, que amenaza a la economía
Estas son imágenes muy frecuentes en Berlín y son el resultado directo de una política que cambió de manera radical las costumbres de un país entero, aunque, por ahora, parece haber fallado en su objetivo: revertir el envejecimiento de la población, que amenaza, cada vez más, el futuro de la economía y el bienestar de los alemanes.
Según un informe reciente, publicado por el Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW, por sus siglas en alemán), el número de padres que recurren a la licencia de paternidad en Alemania aumentó vertiginosamente desde el 3,5%, en 2007, al 16%, en 2009, para llegar al 25% hoy.
Es decir: uno de cada cuatro padres deja el trabajo durante varios meses para quedarse en la casa para cuidar a su bebe, mientras su mujer vuelve a trabajar.
El fuerte aumento del número de licencias por paternidad se debe principalmente a una reforma aprobada hace cinco años por la entonces ministra de Familia, la democristiana Ursula Von der Leyen, madre de siete hijos, y actual ministra del Trabajo.
La medida, introducida en 2007, prevé hasta 14 meses máximos de licencia para los padres (en conjunto) por cada hijo. Entre ellos, pueden elegir cómo repartirse esos meses: aquel que se queda en casa para cuidar al recién nacido percibe el 67% de su sueldo, incluso si es un trabajador independiente.
En el caso de que la familia decida que sólo la madre cuidará al bebe, el tiempo máximo de licencia es para ella de 12 meses. Por su parte, el padre se puede tomar los dos meses que quedan.
EL BIENESTAR, EN RIESGO
También por esta razón, la mayoría de los padres, se toma hasta un máximo de dos meses de licencia. Aun así, del total de los padres que se ausentan del trabajo, el 14% llega a dedicar hasta ocho meses a su hijo.
Según el DIW, este nuevo modelo social hace bien a la economía doméstica: desde que fue introducida esta licencia igualitaria, las mujeres vuelven antes a trabajar, los hombres después y en el año sucesivo al nacimiento del hijo, las entradas de la familia entera "aumentan significativamente".
La reforma de Von der Leyen, que los alemanes llaman de manera coloquial Elterngeld (dinero para los padres), tenía como primer objetivo explícito el de revertir la tendencia negativa de la natalidad en Alemania, un país cuyo Estado de bienestar está seriamente amenazado por el envejecimiento de su población. Sin embargo, en esto, la medida fracasó.
El número de niños nacidos en 2011 fue el más bajo en la historia de Alemania: los 663.000 nacidos el año pasado fueron 15.000 (o el 2,2%) menos que los de 2010. Hace 40 años ya que en Alemania mueren más personas de las que nacen.
La medida no produjo nuevos nacimientos, pero sí padres más comprometidos, quienes, según números del DIW, renuncian a buena parte de su sueldo para pasar un promedio de siete horas diarias con sus hijos.
Christine H., de 33 años, es una de las madres que, en estos días de comienzo de agosto, acuden a las guarderías de Berlín para acompañar a los hijos más pequeños en el proceso de tres semanas de "familiarización" con la nueva estructura.
Para ello, volvió a pedir un mes de licencia. "Nos repartimos así: yo volví a trabajar tres meses después de dar a luz, y mi novio se tomó diez meses de licencia de su trabajo como médico en una clínica." El mes restante, lo volvió a pedir ella en su trabajo como investigadora de Ciencias Agrarias en la Universidad Humboldt de Berlín.
Su hijo Lenner tiene ahora 15 meses y dentro de unas semanas podrá arrancar con el horario completo en la guardería; entonces, ambos padres volverán al trabajo.
"Aunque parece que el número de padres que aprovechan de esta posibilidad aumentó, no fue fácil para mi novio alejarse durante diez meses de su trabajo. Sigue siendo una actitud bastante estigmatizada, aunque es cada vez más tolerada."
Christine creció en una familia tradicional, en la que la madre renunció a su carrera y el padre iba a trabajar. En su vida, ella no quiso repetir ese modelo. "Busqué que ambos nos involucráramos de la misma manera en la familia. Al final esto tuvo también efectos positivos en nuestra relación."
"Queremos hacer como miles de otras parejas", con estas palabras, poco después del nacimiento de su hija Marie, el dirigente socialdemócrata Sigmar Gabriel anunció que se tomaría los meses de junio a septiembre para cuidar a la recién nacida, mientras que su mujer, una dentista del estado federado de Mecklemburgo, volvería a trabajar. En las últimas semanas, Gabriel recibió no pocas críticas porque, a pesar de su " Babypause ", no para de hacer declaraciones.
Si se observa el ranking de los estados donde más padres eligen ausentarse del trabajo, se nota que la tendencia se impone cada vez con más fuerza también en el Oeste, donde durante muchos años, para las mujeres valió el principio de las tres "k": " Kirche, Küche, Kinder ", es decir iglesia, cocina y niños.
Ahora, sin embargo, la conservadora y rica Baviera es el segundo estado donde más padres se toman la licencia, detrás de la oriental Sajonia, y antes de los también orientales Brandeburgo y Berlín.
Detrás de los padres que desempeñan cada vez más tareas tradicionalmente de madre, hay mujeres con posiciones cada vez más privilegiadas en el trabajo y que ganan lo mismo, y a veces hasta más que los hombres. Aun así, en Alemania, por toda una serie de otros factores, sólo el 2% de las mujeres aparecen entre los directivos de las grandes empresas, un nivel similar a la India.
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