Por qué los jefes comunales que representan al vecinalismo no juegan solos. Los fundamentos de los protagonistas. Carlos Sánchez, la mirada opuesta. El fracaso del Movepro
En la última compulsa, la mayoría de los jefes comunales ganadores del vecinalismo (también algunos perdedores) tuvo en la parte superior de la papeleta al gobernador Daniel Scioli y a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Entre ellos, Néstor Starc, de Coronel Rosales; Blas Altieri, de Pinamar; Gustavo Pulti, de Mar del Plata; Ricardo Móccero, de Coronel Suárez; y Marcelo Skansi, de Carmen de Areco.
Y el principal impulsor fue el mandatario bonaerense, que, a partir de la habilitación de la reglamentación de la ley de Internas abiertas y simultáneas, mandó a sus principales ministros (además de él mismo en persona) a convocar a los alcaldes, que uno a uno fueron pasando por su despacho en Casa de Gobierno y “convenciéndose de las ventajas del acuerdo”.
Los fundamentos del “sí” que esgrimen los jefes municipales son diversos, pero, aunque no lo manifiesten en público, el principal tiene que ver con la conveniencia tanto para unos como para otros. “Cristina y Scioli nos juntan votos a nosotros, y nosotros les juntamos votos a ellos”, dice a La Tecla un alcalde que logró ser reelecto y que vio ganadores en su municipio tanto a la Presidenta como al Gobernador.
La excusa que todos ponen sobre la mesa es la del buen entendimiento. “Nos sentimos acompañados por este gobierno, no podíamos no acompañar”, coinciden los vecinalistas de extracción peronista, ésos que rara vez no juegan con el justicialismo. Pero también coinciden los vecinalistas que provienen del mismísimo vecinalismo, aunque, por supuesto, hay excepciones, ya que en este caso la situación se presenta un tanto más compleja.
A todo esto surge un interrogante. ¿Se pierde de esta manera el espíritu del vecinalismo? La gran mayoría de los protagonistas asegura que “no”. Pero los cambios existen. Sin ir más lejos, lo que hace un tiempo era una falencia para los diferentes vecinalismos, ya no lo es tanto: ahora no se sufre como antes la falta de representación política en los ámbitos legislativos provinciales y nacionales. Los diputados y senadores también hacen el juego a estos intendentes afines.
Al respecto, el jefe comunal de Tres Arroyos, Carlos Sánchez, uno de los pocos representantes del vecinalismo que jugaron en octubre con boleta corta, asegura que la única vez que presentaron candidatos a diputados y senadores provinciales “nos pegaron una paliza bárbara”. En el mismo sentido, manifiesta que “estimamos que si llegamos a pegar nuestra boleta a la de una fuerza provincial y/o nacional, puede llegar a suceder algo similar”.
De esta manera el hombre explica su negativa a la propuesta de Scioli, y se diferencia de los vecinalistas de extracción peronista. “La gente acá tiene una filosofía sobre el vecinalismo. Aquellos que lo siguen desde hace muchos años exigen un partido independiente. Siempre hemos tratado de que esto sea así, y hasta ahora nos ha ido muy bien. Se podría perder la esencia, este vecinalismo nació siendo independiente de otros partidos”, dice.
Peronistas, radicales o independientes, los vecinalismos hacen el juego que más le conviene a cada uno. A esta altura poco importan los orígenes, porque, por más que la mayoría haya nacido en una cuna peronista, lo hicieron, justamente, por desavenencias con el peronismo. Por eso la necesidad de mostrarse como alternativa, luchando desde abajo y desde adentro. Hoy son pocos los que se animan.








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