Cada vez son más jóvenes los pacientes que padecen enfermedades cardíacas

Tienen entre 35 y 55 años. Los especialistas creen que la causa está en el estilo de vida y dicen que cada vez más personas y a más temprana edad, reúnen las condiciones para sufrir este tipo de patologías.
En la última década aumentaron los rosarinos de entre 35 y 55 años con enfermedades cardíacas. El dato se recorta frente a los 65 que promedian las estadísticas. Los especialistas creen que la causa está en el estilo de vida y dicen que cada vez más personas y a más temprana edad, reúnen las condiciones para sufrir este tipo de patologías. Icono del amor, metáfora de poemas y recurso ineludible en los boleros: el corazón da para todo y si bien se lo visualiza como responsable por excelencia de la vida, no se lo trata a la altura de las circunstancias. Eso si, cuando hace tronar el escarmiento, suele ser demasiado tarde.

LaCapital repasó el tema con cardiólogos de Rosario y el país que, con matices de enfoque, forman una sola voz en la prevención: no al tabaco, la grasa y el sedentarismo.

"Sí. Suele haber pacientes más jóvenes en la Unidad Coronaria (UC) y el uso de los servicios médicos se ha desplazado hacia ese grupo", dijo el jefe del departamento de arritmias del Sanatorio Parque, Alfredo del Río (hijo). Según el profesional, la UC surgió a fines de los años setenta para tratar el infarto agudo de miocardio y en un principio recibía personas más longevas.

Para del Río, entre las causas del corrimiento etáreo está el estilo de vida, que articula entre otros parámetros dieta, estrés y sedentarismo, capaces de generar el llamado síndrome metabólico. "Pacientes relativamente jóvenes, con sobrepeso, que pueden tener diabetes o colesterol alto, este es un perfil que se ve en muchas personas de entre 40 y 50 años y por estas características tienen más riesgo de sufrir eventos cardiovasculares", describió.

La vida loca. Al hablar de salud, el estrés es una de las categorías con mala prensa y esquivo a la hora de definirlo. Para los especialistas, genera una predisposición a los eventos cardiovasculares difícil de mensurar frente al cual las personas pueden responder como reactores calientes o fríos, según resulten más o menos afectados. ¿Quiénes harán una patología cardíaca?: aquellos cuyo órgano más vulnerable (llamado blanco en alusión a las siluetas en la práctica de tiro) sea el aparato cardiovascular.

Pero si el ritmo de vida genera problemas, también amplía horizontes y hoy cada vez más personas disponen de información sobre la salud y no son pocos los jóvenes que, sin síntomas, llegan a los consultorios detrás de un objetivo inmejorable: la prevención. También suelen concurrir para cumplir con las exigencias de los deportes federados o los gimnasios.

Desde la conciencia y tras la presunción de portar algún factor genético que predisponga a patologías cardíacas, personas apenas por encima de los 40 años llegan a los consultorios. ¿Cómo sería la composición etárea de una foto instantánea de la sala de cuidados coronarios? "Veríamos gente de mediana edad y algún otro joven internado", comentó del Río y dijo que la gente en general está más informada y reacciona más rápido ante una duda, y señaló que esta convergencia de causas hacen al corrimiento de la edad en los pacientes.

"En los últimos 50 años hubo una modificación cultural, esto genera consecuencias somáticas, es decir los médicos vemos en el cuerpo las repercusiones de los fenómenos sociales, las enfermedades son el dato biológico de las cosas que suceden fuera de la biología", coincidió desde Capital Federal el cardiólogo Daniel Flichtentrei, impulsor de un programa de rehabilitación multidisciplinario para quienes sufrieron severas eventos cardíacos.

Según Flichtentrei, se trata de "enfermedades del estilo de vida" que, por globalizado, comparten países pobres y ricos y sus distintos sectores sociales.

"La alimentación va perdiendo sus raíces culturales vinculadas a la naturaleza y que las mujeres pasaban de generación en generación", comentó y sumó al sedentarismo como efecto no deseable inherente al progreso. En este escenario, las enfermedades cerebro-cardio-vasculares son la primer causa de muerte en el mundo entre los 60 y 65 años, pero en el último tiempo entró a tallar otro dato: también las padecen personas entre los 35 y 55.

"Es probable que la baja en edad de estas patologías se deba a la mujer que, por el tabaquismo, ahora se enferma más joven, es un estilo de vida que viene cambiando desde hace 20 años", hipotetizó desde el Instituto Cardiovascular Rosario (ICR) el director de la Unidad Epidemiología Clínica del Grupo Oroño, Ariel Dogliotti.

"La gente busca el tratamiento mágico, pero cuánto más barato sería trabajar sobre los factores de riesgo como el cigarrillo, que explica el 40 por ciento de los infartos, además de reducir el consumo de grasa que actúa como un factor de riesgo independiente, evaluó Dogliotti.

En su opinión, las conductas saludables deben comenzar en la niñez "a los 40 años es un poco tarde", argumentó el profesional.

Corazones rotos. "Las enfermedades cardiovasculares responden a la presencia, jerarquía y particular combinación de lo que se llaman factores de riesgo en cada persona", definió el médico rosarino Carlos Lorente, presidente de la Fundación Cardio, una entidad con incumbencia nacional.

“Obesidad, comida chatarra y disminución de la actividad física generan un menor reservorio de salud desde la infancia”, aseguró Lorente y citó un informe de la Organización Panamericana de la Salud que a estos parámetros suma la situación socioeconómica. “Esto conspira contra la salud con efectos directos o indirectos, porque quienes los padecen tienen negada la gratificación”, aseguró el cardiólogo que trabaja en el Centro Medicina Interna de Rosario y el Sanatorio Centro.

   “Antes era una rareza, ahora es más habitual ver infartos y anginas de pecho en personas

de 35, 38 y 40 años”, dijo el cardiólogo intervencionista (realiza estudios invasivos) Pedro Zangroniz, que ejerce la medicina en el sector público y privado, Hospital Centenario y Los Arroyos, respectivamente. “En el hospital hacemos cateterismo y vemos pacientes de 40 años con arterias severamente comprometidas, esto antes era poco frecuente”, explicó. Y señaló que esta patología atraviesa a todos los sectores sociales pero vuelve más vulnerable a quienes tienen menos recursos económicos y simbólicos.

   “Las clases más bajas tienen menos armas para medicarse y hacer la rehabilitación, no pueden ir a un nutricionista ni cumplir algunas dietas, no pueden venir tantas veces al hospital porque no tienen dinero”, dijo Zangroniz y aseguró que en el Centenario en la actualidad se está trabajando “muy bien en estas afecciones que requieren tratamiento multidisciplinario”.

   Para Luis Keller, jefe de UC del Sanatorio Británico y médico de la UC del Hospital de Emergencia Clemente Alvarez (Heca), en los últimos diez años disminuyó la edad de presentación de infartos de miorcardio, en hombres (entre 48 y 50 años) y mujeres (54 años). “Hemos visto hasta gente de 30 años, pero no es lo habitual”, comentó y recomendó tener en cuenta que hay “hora de oro” para realizar las consultas.

Por lo pronto, no es posible pensar un corazón sano sin prevención. O tal vez, como dice Flichtentrei “¿no será el momento de buscar estrategias de administración y reorientación de las fuentes de placer y recompensa sin las cuales la vida resulta insoportable?”.

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