"Hay una caída en la imagen de todos los dirigentes políticos de la Argentina"

El intendente de Rosario participó de Sin Mordaza TV y analizó la situación de la ciudad, del Banco Municipal de Rosario, la inseguridad y la situación política de cara a las elecciones del próximo año. También se refirió a la necesidad de "escribir reglas que ya están consensuadas y establecer autoridades de otra manera" para institucionalizar el Frente Progresista.
El mandatario de la ciudad de Rosario, Miguel Lifschitz, habló de varios temas en la edición televisiva de Sin Mordaza:

¿Las segundas partes son buenas? ¿Son más difíciles luego de una primera gestión con mucha aceptación?

Depende de la coyuntura, de los momentos. Yo digo que los partidos son de noventa minutos pero en dos tiempos. Yo creo que hay que mirar el resultado final. Si uno mira 10 minutos por ahí se lleva una idea equivocada. Nosotros estamos trabajando en base a un proyecto que hemos planteado hace seis años atrás cuando empezamos la gestión y que esperamos poder concluir en 2011. Es un programa que tenía profundos cambios para la ciudad de Rosario que tenían que ver con formaciones urbanísticas, con la recuperación de la ribera del río; con el mejoramiento de todos los accesos viales a Rosario; con la reconstrucción de la integral de la Avenida Circunvalación, que es una obra estratégica para nosotros; con políticas sociales que creíamos que eran necesario profundizar en esta etapa. Creo que hemos trabajado en esto y en lo que resta de este año y el próximo vamos a estar concluyendo proyectos muy importantes.

Las últimas elecciones legislativas, no fueron como ustedes esperaban que sean, en comparación con las de 2007...

Aquella elección ejecutiva, como fue la de la reelección en 2007, en una circunstancia muy particular donde íbamos junto con Binner para gobernador, en un momento de mucha expectativa política tanto a nivel nacional como a nivel provincial, fue un momento óptimo, un gran resultado con respaldo de la ciudad para hacer un segundo período. Los rosarinos son exigentes. Siempre lo han sido. Y eso está bueno porque nos desafía permanentemente a tratar de mejorar. Pero nos ha tocado en estos dos años un período complicado en Argentina. Con crisis agropecuaria, crisis internacional, complicaciones meteorológicas, situaciones sanitarias complicadas el año pasado. Son cosas que han afectado a todos los argentinos y, como no puede ser de otra manera, también a Rosario.

Lilita Carrió estuvo en Rosario y no habló muy bien de usted...

Yo tampoco tengo una buena opinión de ella. Pero me cuido de no agraviar. Creo que en política hay que ser respetuosos y más si compartimos un mismo espacio, como es el caso del ARI o Coalición Cívica. Pero cada uno es responsable de sus dichos y define su perfil político.

¿Cree en las encuestas?

Cuando son serias y están bien hechas, por supuesto.

En algunos muestreos, se habla de una caída de su imagen en Rosario. ¿Qué cree que ha influido para que esto pase?

En los últimos meses hay una caída en la imagen de todos los dirigentes políticos de la Argentina. Tanto oficialistas como opositores. Creo que tiene que ver con un momento de la política nacional de gran desilusión, de falta de expectativas después de alguna que se había generado en las elecciones legislativas del año pasado. Estamos atravesando un momento de mucho cuestionamiento general de la política y en eso todos nos vemos involucrados. A pesar de esto, creo que en Rosario seguimos manteniendo una imagen importante. Pero, más allá de eso, yo no trabajo para la imagen sino en función de mis convicciones y proyectos que considero importantes. Y ahí el ciudadano deberá evaluar nuestros ocho años al frente del gobierno de la ciudad.

Santa Fe casi duplica en presupuesto para Obras Públicas a Rosario, siendo que la ciudad capital es tres veces más chica. ¿No se pudo mejorar el presupuesto?

La diferencia más importante que tenemos con Santa Fe es que este año vamos a gastar casi 500 millones de pesos en financiar la salud pública. Y Santa Fe no tiene ni siquiera un secretario de Salud Pública. Lógicamente, si yo pudiera destinar la mitad a Obra Pública, por supuesto que tendría obras mucho más importantes. Pero no nos hemos quedado de brazos cruzados. Hemos suplantado lo que no podemos aportar del presupuesto del municipio con obras de financiamiento provincial y nacional, y con muchísima inversión hecha por el sector privado, en virtud de los convenios urbanísticos y normas que hemos firmado y establecido. Esto es importante: la ciudad tiene un gran volumen de Obra Pública pese a que el municipio tiene recursos más limitados en este momento.

¿Está preparada Rosario para todo el crecimiento que se viene?

Tratamos de estarlo. Nunca se está del todo preparado porque venimos de muchos años de políticas discontinuas, de falta de inversión sostenida en infraestructura de servicios. Entonces hoy, a una ciudad que crece como la nuestra, le falta energía, tiene problemas con los cortes de luz, con la provisión de agua potable, tenemos corralitos por un sistema de desagües obsoleto en la zona céntrica que produce baches permanentemente. Son las carencias de infraestructura de décadas de falta de inversión adecuada. Va a llevar muchos años resolverlo. De todas formas, nosotros tenemos un plan estratégico que hemos elaborado en 1998 y que concluimos en 2008. Y ya hemos lanzado el segundo plan para los próximos diez años. Tratamos de anticiparnos a los problemas y de prever el crecimiento de una ciudad, por supuesto, hasta donde da la capacidad de gestión de un gobierno municipal. Por eso nosotros venimos reclamando la autonomía. Nosotros creemos que una ciudad como Rosario no es lo mismo que localidades más pequeñas, que tienen problemas más acotados. Rosario, después de la Capital Federal, es la ciudad más importante, más compleja, más dinámica que tiene la Argentina. Incluso más que Córdoba que es capital de provincia y Rosario no. Ahí tenemos una cierta dificultad, porque debiéramos tener más recursos y más competencias para poder resolver problemas que hoy son de la órbita provincial o, incluso, nacional.

La gente que viene se maravilla por el centro y la costa rosarina. Pero en el oeste se quejan por considerarse la zona más postergada y atrasada. Esa área, ¿está incluida en el plan para la ciudad?

Rosario tiene una situación de pobreza estructural como la mayor parte de las ciudades de Argentina. Quizás a diferencia de otras ciudades, en la Capital Federal tienen un montón de asentamientos muy importantes. Sólo se ve la Villa 31 que está en el acceso. Pero después hay otras que están ocultas. Rosario, al ser una ciudad muy abierta, hace que los asentamientos estén muy a la vista en todos los accesos y la periferia. Nosotros nos hacemos cargo de eso, pero no lo podes hacer sólo como ciudad. Porque se trata de un problema provincial y nacional. La mayoría de las familias vinieron en los últimos 20 años provenientes del norte de Santa Fe, del Chaco, de otras provincias argentinas e incluso de países limítrofes. Gente que ha venido en búsqueda de oportunidades de trabajo. Nosotros queremos incluirlos. Pero creemos que tenemos que volver a pensar como se pensó hace unos años en una política para los grandes conurbanos. Es decir, para aquellas ciudades que somos receptoras de inmigración y que no podemos hacernos cargos solos de los problemas que esto genera.

Hace días se probó un aumento en el transporte. ¿Alcanza para paliar el déficit?

No alcanza pero ayuda. Disminuye la brecha. Al mismo tiempo que salió esta modificación tarifaria en Rosario, la UTA anunció la nueva pauta salarial para este año, que está rondando un 25%. Así que nuevamente se empiezan a disparar los costos.

Ese es el drama de todo el transporte en toda la Argentina. En el Gran Buenos Aires lo tienen más resuelto, porque cada vez que se da un incremento salarial, la Secretaría de Transporte anuncia un incremento en los subsidios para cubrirlo, pero no pasa lo mismo en el Interior. Pero nosotros estamos conformes con lo que se votó en el Concejo porque se votó un aumento para la tarifa biviaje pero también se habilitó una alternativa nueva que es la llamada 'boleto de uso frecuente', que va a permitir que aquel que consuma 40 viajes al mes, por ejemplo un trabajador, la posibilidad de tener el mismo costo de viaje que antes ($1,60). Me parece una combinación que atiende a la situación de aquellos que usan con mucha frecuencia el colectivo y a su vez, permite recuperar un poquito los costos también.

Su gestión tomó la decisión de hacerse cargo de líneas. ¿Esto fue una decisión política o circunstancias de que no había empresarios para hacerse cargo?

Ambas. Fue política porque fue una decisión fuerte en su momento. La primera vez era intendente Binner, yo era secretario de Servicios Públicos cuando creamos La Centuria en el año 2002, en plena crisis. En aquel momento caían las empresas menos rentables y nadie podía tomarlas. Ahora estamos viendo si podemos reprivatizar algunas, para ver si podemos pasarlas al sector privado. No tenemos una vocación empresaria, pero si no hay empresarios, el municipio tiene que prestar este servicio importante.

En el balance, ¿está conforme o arrepentido con lo que hizo?

Yo trabajo a conciencia. Me puedo equivocar, pero siempre que tomo una decisión política, la tomo después de haberla analizado y consultado, tratando de hacer lo mejor. Así que en eso no me arrepiento. Obviamente, después es el ciudadano el que tendrá que evaluar y premiar o castigar con su voto.

Otro tema importante en Rosario es la inseguridad. ¿Es una sensación o una realidad?

Creo que es una realidad. También es cierto que hay una 'sensación' que contribuye a generar más dramatismo, más preocupación, pero sobre la base de una realidad de hechos que se producen. En el caso de Rosario, no tienen tanto que ver con los hechos violentos, con los homicidios, que en general se mantienen con las tasas históricas; pero sí con la proliferación de los delitos de pequeña escala, que son los que más afectan al ciudadanos: el arrebato, el robo a viviendas y comercios, forzar un vehículo, etcétera. Generan muchas angustias. Yo soy padre de chicos jóvenes y uno tienen la preocupación cunado sus hijos salen de noche. Esto está instalado y me parece que todos los niveles del Estado tenemos que tomar cartas en el asunto. Nadie debe mirar para el otro lado. Algunos tienen más responsabilidad que otros. Pero yo como intendente me hago cargo del problema. Hemos creado una Secretaría de Seguridad Ciudadana; la GUM; estamos trabajando en un proyecto de seguridad; vamos a colocar cámaras en los ocho centros comerciales. Vamos a aportar todo lo que se pueda desde el ámbito del gobierno municipal.

Horacio Ghirardi está al frente de la Secretaría de Seguridad Pública de la Provincia y es un hombre cercano suyo. ¿Cómo evalúa su gestión?

Yo le tengo confianza. Es un funcionario joven con mucha experiencia y mucha decisión. Asumir esa responsabilidad requiere de una fortaleza importante. Es un lugar de riesgo, difícil. Pero creo que está haciendo una buena tarea. No se cambian estas realidades de un día para el otro, lógicamente; todos sabemos las necesidades de transformaciones profundas en la policía, en el sistema de justicia, en el sistema carcelario. Las causas de la inseguridad también radican en la pobreza extrema, en la exclusión social. Es decir, hacen faltan acciones en muchos campos. Pero creo que Horacio (Ghirardi) va a hacer una buena gestión.

¿Cuál es la situación del Banco Municipal? Hace unas semanas, el Banco Central respondió un pedido de informe del Senado de la Provincia y del Tribunal de Cuentas respecto a la situación del banco. Entre otras cosas, en ese informe se habla de una situación de incertidumbre respecto al futuro de la entidad...

En todos estos años siempre se hecha un manto de sospecha sobre el Banco Municipal. Pero es un banco que no tiene ninguna presión del BCRA; que ha mejorado sus calificaciones en los últimos años; que está en una situación sólida en este momento; y que está haciendo todas las gestiones necesarias para recibir los depósitos judiciales correspondientes al distrito Rosario. Ya hay algunos que están empezando a depositarse en la entidad. Probablemente la falta de costumbre, el nuevo procedimiento, a veces la autonomía que tienen los jueces, que no responden de manera directa a la directiva de la corte, puede haber demorado la transferencia. Pero nosotros confiamos en que en los próximos meses de manera gradual esos depósitos van a llegar al banco. El informe del Banco Central es totalmente favorable para el Banco Municipal.

Nosotros tuvimos acceso al informe y hay algunas objeciones, sobre todo en el alto nivel de costos en relación con la operatoria.

Eso es verdad porque es un banco pequeño. Ese es el problema de un banco que tiene una relación de costos alta con el volumen de depósitos y préstamos. Por eso tenemos una política para ampliar la operatoria del banco para mejorar esa relación.

¿Aliviaría que vengan los depósitos en el corto plazo?

No nos alivia en términos económicos porque no afecta la relación que el banco tiene con la municipalidad. Sí permitiría ampliar la capacidad de préstamos del banco y con ello mejorar la relación técnica entre los costos operativos y el volumen de operaciones del banco. Por eso el empeño que tenemos en que pueda crecer. Porque es un banco pequeño en un sistema financiero muy competitivo, con bancos o empresas privadas de gran volumen, de presencia nacional. Por eso el banco necesita desarrollarse, para poder cumplir con las metas del BCRA. Nosotros valoramos la decisión política que tomaron, primero el intendente Cavallero y luego Binner de mantenerlo en la órbita pública, en dos momentos donde hubo una gran presión de los bancos centrales en la época de Menem para privatizarlo. Nosotros estamos convencidos de que es muy importante que podamos disponer de un banco de capital público.

¿Esta estrategia tiene previsto ampliarse a Santa Fe?

Nuestra idea es ampliar la escala del banco. Esto significa trascender el ámbito de lo local y pasar a trabajar en el ámbito regional, en el área metropolitana. Estamos en conversaciones con municipios para prestar servicios en la región más próxima a Rosario. Y también, como hoy estamos prestando algunos servicios para la Provincia, nos parece importante tener una presencia en la capital provincial.

Cómo influye el tema de que muchos directores están siendo investigados por el BCRA, por el tema de créditos, por ejemplo a la gestión de López en Newell's, que eran muy difíciles de recuperar.

La mayoría ya fueron recuperados afortunadamente.

Cuando Binner deje el mandato va a tener que transferirlo. Seguramente, no le gustaría ponerle la banda ni a un radical ni a un peronista. Usted ya dijo que quería ser candidato a gobernador. ¿Está trabajando para eso? En un momento se vio una especie de alianza entre usted y Barletta, pero luego como que hubo una orden para que cada uno vaya por su lado.

Casualmente hablé hoy con Barletta para encontrarnos el martes en Santa Fe con otros intendentes del Frente para compartir preocupaciones y desafíos. Tenemos una muy buena relación, no solo con Mario Barletta, sino con otros intendentes del radicalismo, como Raimundo, de San Lorenzo. Nuestra idea es que en el año 2011, el Frente Progresista tiene que ofrecer una fórmula para ganar la provincia de Santa Fe. Tiene afortunadamente varios buenos candidatos. Habrá que definirlos con acuerdos en lo posible y tratar de retener el gobierno de la provincia para intentar darle continuidad al proyecto que inició Binner.

La fuerza de ese acuerdo en el Frente Progresista, ¿está en los intendentes?

Los intendentes son actores importantes para cualquier fuerza política. Porque son los que están en relación directa con las instituciones, con los vecinos. Hoy el Frente Progresista tiene buenos intendentes que está haciendo buenas gestiones en distintas ciudades y comunas. Estamos gobernando casi el 70% del electorado de la provincia. Sobre esa base, tenemos buenas chances de volver a ganar las elecciones en 2011 y de ofrecer un Frente más consolidado, más organizado, con un programa más claro y contundente. En ese sentido soy optimista.

En la interna del socialismo, ¿cuál es el rival más fuerte? ¿Bonfatti, Giustiniani o usted?

No son rivales, son amigos. Creo que tenemos que elegir la mejor fórmula. Esto incluye al radicalismo...

Pero el radicalismo va a ir con fórmula propia. Lo dijo Boscarol, lo dijo el propio presidente del partido Marcucci...

Yo creo que tenemos que hacer el máximo esfuerzo para buscar una fórmula de consenso, de acuerdo con todas las fuerzas del Frente. Obviamente, si no fuera esto posible, existe el mecanismo de las elecciones internas. Pero yo apuesto a que podamos a que podamos llegar al consenso.

Desde el PJ, ¿qué candidato, de los que se están dando a conocer, tendría miedo de enfrentar? ¿Mercier, Obeid, Perotti, Spinozzi?

De todos ellos, el que puede poner sobre la mesa más experiencia y más campaña es el ex gobernador Jorge Obeid.

Intendente, ¿qué opina usted sobre institucionalizar el Frente Progresista?

Yo estoy totalmente de acuerdo. Creo que es una prioridad. Por eso hablo de solidificar la estructura del Frente. De hecho, existe una mesa provincial que se reúne con frecuencia, pero tal vez haya que dar un paso más: dar un paso más, escribir reglas que ya están consensuadas, establecer autoridades de otra manera. La experiencia del Frente Progresista acá en Santa Fe es interesante. Ya lleva varios años. Ha sido probada en varias elecciones. Hemos tenido a veces discrepancias a nivel nacional., pero se ha mantenido la unidad a nivel provincial. Estamos compartiendo una gestión de gobierno que no es sencilla para fuerzas políticas distintas. Creo que eso deja un buen resultado, incluso pensando en un escenario nacional.

¿Cuál es su balance del rol de la Guardia Urbana Municipal?

Estoy conforme. Algunas pueden tener fundamentos. Otras han tenido un perfil político. La GUM fue tomada como caballito de batalla en la campaña electoral por algunos candidatos. Es una apuesta responsable a asumir el problema de la inseguridad desde el ámbito municipal. Siempre pensé que el intendente no tiene la responsabilidad directa, pero tienen que hacerse cargo. Y nuestra respuesta fue, primero la creación de la Guardia Urbana y, ahora, la creación de una subsecretaría para dar otro paso y entonces coordinar con la policía, con gendarmería, con prefectura. Tratar de hacer un mapa de la fuerza de seguridad en la provincia, coordinar el trabajo y tener una mayor presencia.

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