La urticaria solar se posicionó durante los últimos años como la reacción no patológica más común en la sociedad.
Según la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD), durante las temporadas estivales de 2009 a 2011, en Mendoza se realizaron alrededor de 53.000 consultas por urticaria solar, y un 80% correspondía a personas que se exponían al sol por más de una hora diaria.
Un mal poco conocido
Según los especialistas consultados por Ciudadano, no todas las reacciones que se manifiestan tras la exposición al sol son de tipo alérgico, sino que más bien la mayoría se debe a la propia acción del sol sobre la piel (como simples quemaduras o acciones irritantes). “Es importante aclarar esto ya que no significa que el 20% de la población sea alérgica patológica al sol, sino que más bien presentan hipersensibilidad a los rayos UV que es un tipo de alergia irritante”, comentó el dermatólogo Claudio Barcenillas.
Así, la verdadera alergia al sol comprende sólo aquellos trastornos en los que el sistema inmunológico del individuo es responsable de la aparición de las lesiones tras una prolongada exposición a la luz solar.
Utilizando términos médicos, se la denomina “urticaria solar”. Es una alergia poco convencional en la rama de las enfermedades crónicas, que afecta a un 20% de los individuos expuestos al sol. Además, la alergia al sol no es hereditaria ni existe algún grupo colectivo con una tendencia mayor a desarrollarla.
Existe un tratamiento
Según informa la revista especializada en temas dermatológicos Skin Care Magazine, en el tratamiento de este tipo de patologías dermatólogos y alergólogos trabajan en conjunto, porque ambos campos están superpuestos.
La alergia al sol produce un intenso picor, cuya lesión principal en la piel es una roncha o eczema. La alergia no empeora en sucesivas exposiciones, pero se repite habitualmente siempre que el afectado se expone al sol con la misma intensidad.
El tratamiento de esta afección, según Barcenillas, es fundamentalmente evitar que aparezcan ronchas y para ello se debe realizar sobre el paciente una buena “fotoeducación”, es decir, educar al paciente cómo debe exponerse al sol, en qué horarios y qué factores de protección usar”.
Ahora bien, si la erupción ya apareció, se utilizan antihistamínicos sistémicos y ciertos corticoides locales para “apagar el incendio”. Pero son parte de un tratamiento de emergencia.//Orlando Tirapu
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