El cantautor, Cacho Castaña, señala a La Tecla que está dispuesto a ser parte del equipo político del Gobernador: “Soy amigo de Daniel, y si me propone ser pate de su gestión, iría sin problemas”
Castaña sabe que su presencia atrae a la gente, y no disimula cuando lo encasillan como sciolista. “Soy amigo de Daniel, y si me propone ser parte de su equipo de gestión, iría sin problemas”, señala a La Tecla cuando se lo consulta sobre si le agradaría trabajar para Scioli.
Ambos se tiran flores. El Gobernador y el cantante se alaban mutuamente en cada declaración. “La mirada de un personaje de la experiencia de Cacho, siempre suma”, dijo el mandatario provincial. Por estos días el popular cantautor descansa en el hotel Los Troncos de Mar del Plata. No obstante, mantiene su celular encendido, por si su amigo lo necesita.
A Cacho Castaña se lo ve metido de lleno en la política. Opina y comenta sobre las cuestiones cotidianas, como la educación, la inclusión social y la inseguridad. Si bien en un momento tuvo que sortear críticas por un comentario que realizó sobre el sensible tema de la seguridad, el cantante no se corrió de la escena y responde con sinceridad.
“No me corro de la actualidad, y tampoco me arrepiento de lo que dije; fijate que la vez que hablé de política me dieron por las costillas. Me metí en un bolonqui groso, pero me hago cargo de todo, porque así soy yo. De cualquier manera, uno trata de involucrarse dentro de lo que puede”, afirma.
El cantautor también indica que no siente la necesidad de tomar posición política en el escenario, ya que los artistas tienen que priorizar al público. “La gente sabe cómo soy yo, no creo que haga falta andar gritando a los cuatro vientos lo que pienso”, añade.
Sin embargo, no niega que hoy está “jugando” con el gobernador Scioli; tanto es así que lo postula como el mejor candidato para las elecciones de 2015.
“Lo mío es algo para pasarla bien, no es para pasarla mal; la política a veces es bastante rara”, expresa Cacho. No obstante, sabe que después de estas declaraciones puede que el mundo del espectáculo y el de la política se vean revolucionados.

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