Cacerolazo en Madrid contra el gobierno

Miles de españoles protestaron por la gestión de la crisis
Golpeando cacerolas en protesta contra las autoridades, unos 2000 españoles marcharon ayer por el centro de Madrid para exigir al gobierno de Mariano Rajoy que el peso de la crisis no recaiga en la población mientras los bancos son rescatados.

Convocados por el movimiento de los "indignados" con el lema "No debemos, no pagamos", hombres y mujeres de todas las edades, algunos con chicos, partieron de la sede de la Unión Europea en la capital española para desembocar en la plaza de la Puerta del Sol.

"Es mentira todo lo que nos están diciendo, que la causa de esta crisis es el gasto de los servicios públicos, de la sanidad, de la educación, cuando sabemos que los gobiernos están financiando a los bancos", afirmó Marita Casa, maestra jubilada que sobre la cabeza lucía una cacerola adornada con una flor. A su alrededor, cientos de personas gritaban: "¡No es una crisis, es una estafa!" y "¡Esta deuda no la pagamos!".

Además de las cacerolas, cualquier elemento era bueno para provocar estruendo para protestar contra la crisis que golpea a España: tambores, cucharones, palos o timbres de bicicleta.

"La idea es hacer mucho ruido para que nos escuchen, aunque ya sabemos que estos dirigentes no tienen oídos para nosotros", dijo Marita, que pidió un sistema "que no esté basado en el crecimiento sino en las personas".

EXIGENCIA

Al mismo tiempo, un anciano repartía entre la multitud pancartas en las que podía leerse "Dictadura de bancos NO", "Privatizan para robar más" o "Euro-robo".

"Estoy harta de que me recorten. Si recortan el sueldo a un médico que tiene que atenderme, a mí me afecta; si es a un maestro, nos afecta a todos", dijo Olga Díaz, una empleada que lleva tres meses sin cobrar su sueldo.

"Hay que exigir responsabilidades civiles y penales a todos los niveles, empresarios, políticos, banqueros, y que devuelvan todo el dinero que han robado", reclamó Antonio Pérez, un ingeniero de 40 años.

La protesta se enmarcó dentro de la convocatoria Global Noise, a la que ya se unieron 160 ciudades con el objetivo de hacer un "cacerolazo internacional" contra la gestión de la crisis.

Ayer también hubo protestas en Lisboa y otras ciudades de Portugal, que atraviesa la peor crisis desde la llegada de la democracia, en 1974. Esta misma semana están previstas varias manifestaciones y protestas en contra de la política de ajustes del gobierno.

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