La “cabeza” de Camaño y la distancia Kirchner-Scioli

En la interna Justicialista, los bandos kirchneristas y sciolistas traccionan por la territorialidad en la Provincia. La cúpula nacional pide la cabeza del Ministro de Gobierno provincial Eduardo Camaño. Sin embargo, éste se sostiene por el apuntalamiento de los intendentes más cercanos. La sombra de “Juanjo” Álvarez y el plan estratégico
La cocina del Partido Justicialista va preparando el plato principal que lo derivarán en los comicios de 2011, o la “última cena” si es que sale derrotado.

Por eso el armado de pasos milimétricos, de rescatar dirigentes y descartar a otros, para lo que argumentan ser “necesario para fortalecer el proyecto”.

Y en este último punto es donde se ha parado el plan de Néstor Kirchner, accionado por Juan José Álvarez, el cual presenta una operatividad, entre tinieblas, con una doble función: quitar del camino a Eduardo Camaño, hombre de confianza de Daniel Scioli, intentando disgregar el poder del Gobernador, y erosionar las restantes líneas internas municipales, hoy distanciadas de los mandos centrales, que disputan territorialidad en los distritos con el objetivo de sumarle a Néstor los sufragios que urgen.

La hipótesis del distanciamiento Kirchner-Scioli es atribuida desde las huestes K al papel preponderante tomado por Eduardo Camaño en la gestión. También como aditamento para el rompimiento se cita a “Cacho Álvarez” de Desarrollo Social, y nombrado como potencial candidato a vide-gobernador provincial.

Otra de las causales es el rumor que coloca al presidente por 48 horas en el 2001, como posible asesor de seguridad en la Provincia, cargo para el que fue llamado (por lo menos oficialmente) Juan José Álvarez.

La otra cuestión neurálgica atraviesa la gruesa lejanía de Camaño con el matrimonio presidencial y su ligazón al dirigente hoy dentro del PF, Eduardo Duhalde.

La salida del funcionario sostenida desde la Casa Rosada ya tendría su reemplazante: un diputado provincial del interior que cambió de bando llegando como incorporación a Unión PRO.

No obstante, la resistencia sciolista frente al grupo K está en la funcionalidad de Camaño en la gestión: oxigena su minado mandato manteniendo los lazos con los intendentes del Conurbano.

Por otra parte, la incidencia de Álvarez en los municipios con el objetivo de abrir la interna y generar candidatos que sumen votos a la causa, ha molestado a los caciques pesados de la provincia de Buenos Aires.

Algunos, oficialistas por cierto, se habrían acercado hasta la casa de Olivos para decirle explícitamente al ex presidente que produjeran el cese del fuego hacia Camaño y la gestión provincial.

La cacería continúa siempre entre grises y oscuros. Camaño está en el ojo del huracán que amenaza con llevárselo puesto de un momento a otro. Sin embargo, el duhaldista se aferra apuntalado por los caciques provinciales, acrecentando la distancia geográfica y política entre Provincia y Nación.

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