El Gobernador electo pretende que "las actuales autoridades resuelvan" qué es lo que sucederá con los tan famosos como enigmáticos proyectos "Ingentis" y esa demanda puede terminar de dinamitar los escasos puentes que aún hay tendidos entre el Modelo Chubut y su ex-candidato.
A Buzzi lo vienen complicando más sus intérpretes que sus actos propios y son especialmente llamativas en ese sentido las embestidas de la Cámara de Empresarios Petroleros contra el meneado fantasma de "el Valle" del Río Chubut y los intereses que ese sector adjudica a la región.
Lo que los datos duros muestran, es que esa Cámara hizo en el pasado una fortísima apuesta política a la renegociación del contrato entre el Estado Provincial y la petrolera Pan American Energy, suponiendo que el saqueo del recurso les llevaría buen dinero a sus bolsillos, cosa que no ha sucedido y por lo cual se quejan.
"Nadie puede alegar como defensa su propia torpeza. Si se jugaron a ese negocio y ahora pierden plata, que se banquen las pérdidas", sentencian por aquí los que creen que es hora de aplicar, en serio, las reglas del capitalismo, para no atender desde el Estado los supuestos quebrantos de gente con mucho dinero, que creyó apropiado jugar a favor de Pan American Eenergy y el dasnevismo, cuando casi todo indicaba que ese contrato era lesivo para los intereses del conjunto.
Ahora, dicen las versiones, operarán desde el Gobierno de Buzzi-Mac Karthy para intentar torcerle el brazo a PAE y arrancarle condiciones ventajosas, pero no para el Estado, sino para sus empresas, con lo cual colocarán, si lo logran, al futuro Gobierno en el pobre rol de representante de los intereses empresarios.
"Si PAE le da a la Cámara lo que la Cámara quiere, se acaba toda la discusión y no hay revisión posible de los contratos. Todo lo que dicen Buzzi y (el intendente electo de Comodoro Rivadavia, Néstor) Di Pierro, es para defender a las empresas, no para mejorar el posicionamiento de la provincia", creen muchos de los que siguen de cerca esta discusión, ajena por ahora al interés público.
También, en el orden de las versiones que corren y corren por la transición, hay en circulación un dato pintoresco.
Se sabe desde siempre que en la obra pública hay previsto un "fondo compensador" para "aceitar" la marcha de la política, que generalmente se conforma con los anticipos que se pagan antes del comienzo de los trabajos.
Los versioneros de la política en Rawson sostienen que, en los dos últimos meses, han existido numerosas firmas de contratos, con los correspondientes anticipos pagados y las empresas disponiéndose a comenzar con las obras.
Ocurre que esos trabajos deberán ser pagados por el Gobierno que viene, ajeno a las firmas y a los anticipos.
Por eso, "alguien" habría hecho llegar un mensaje que estremeció la víscera más sensible de la Patria Contratista, ya que se le pediría que así cómo pagó a los que ya se van, debería hacer su contribución a los que llegan, para que reine "la paz social" en el submundo de los negocios con el Estado.
De todo esto, claro, no hallarán una palabra en los medios tradicionales, dedicados con entusiasmo a distraer con las internas partidarias.
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