El 17 de febrero de 2010 quedó marcado en la historia comodorenses como un día de luto por la pérdida de tres vidas en el marco de una tormenta de inusuales características, a lo que se suman las numerosas pérdidas materiales provocadas sobre la afectación de unas 800 viviendas, además de comercios y edificios públicos.
_¿Cuál es el balance de lo actuado en la emergencia, a diez días de ocurrida la tormenta?
_La evaluación en principio es el reconocimiento al trabajo voluntario que se desplegó en la ciudad de parte de distintas organizaciones, porque los primeros datos tienen que ver con gente que murió ahogada en la ciudad. Esto es un dato único en nuestra historia, de gente que pierde la vida en una tormenta, como la que tuvimos el miércoles de la semana pasada. Lo que se desplegó desde ese momento fue un trabajo conjunto, con enorme vocación de salir adelante; contamos con organizaciones, empresas, sindicatos, distintas ONGs, fuerzas armadas y seguridad, y la presencia del gobernador que de inmediato vino a la ciudad. Todo esto, junto al equipo de trabajo del Municipio, con personal político y de planta, que se puso la mochila al hombro y nos permite luego de diez días de este fenómeno, empezar a normalizar la vida de la ciudad.
Recordemos que el primer día, la ruta 3 estaba cortada en tres pedazos y la ciudad partida en otros tantos lugares, con 800 casas con distintos problemas y niveles de anegamiento, corrimientos de cerros… ha sido muy doloroso y dramático para muchas familias.
_Las herramientas del Estado municipal, ¿fueron suficientes para afrontar la emergencia o este evento sirvió también para redimensionar elementos necesarios ante el crecimiento de la ciudad en los últimos años?
_Un evento de esta naturaleza habilita al intendente de la ciudad a pedir colaboración de organismos públicos y privados y nadie ha dicho que no a nada. Cada cosa que se ha solicitado ha tenido respuesta sin ningún tipo de resquemores, se ha actuado con una generosidad enorme. Un ejemplo: a las 10 de la mañana había 45 equipos viales, a las 12 del mediodía contábamos 75 máquinas, esto porque hay una enorme cantidad de gente con voluntad de colaborar. También sucede que asistimos a un cambio climático que no es un tema menor, que está generando otras demandas de infraestructura a la ciudad para la cual obviamente hablamos de dimensiones diferentes; recordemos que ese día tuvimos 42 milímetros de precipitaciones, exactamente la mitad de todo lo que llovió el año pasado. Y la mayoría de ese volumen de agua cayó en tres horas. Por otro lado hubo rayos, truenos y yo en 40 años habré visto tormentas así no más de ocho veces; esta vez se dio todo junto y por supuesto que cada cosa que vayamos haciendo tiene que tomar en cuenta que el clima se está comportando de otra manera, con otro régimen de lluvias que concentra mucho volumen en poco tiempo.
_En función de esos cambios, ¿cuáles son las obras delineadas para que, si ocurre otra contingencia similar, la ciudad no se vuelva a sorprender? ¿Cuáles serían los trabajos prioritarios?
_Sin dudas tiene que ver con los pluviales y los canales cloacales, porque el problema está en ambos sistemas; el pluvial que depende del Municipio, y el cloacal de la Cooperativa. Hay que hacer obras de distinto tipo de envergadura, pero "de cajón" debemos redimensionar el pluvial que de Mosconi baja por avenida Quintana y el colector máximo de la zona sur, que atraviesa la avenida Chile; también el pluvial de Laprida, que el gobernador ya tomó la decisión de hacerlo con fondos provinciales; y en realidad también hay otras obras que tienen que ver con los cerros, que si bien tienen zanjones para conducir el agua, hay que redimensionarlo de acuerdo con el cambio climático.
Inmigración creciente y bajo índice de desempleo
_¿Cómo se compatibiliza desde la conducción del gobierno municipal la buena performance de la ciudad en materia de trabajo, con un índice de desocupación que hoy está entre los más bajos del país, con las situaciones sociales que han aflorado tras la emergencia climática?
_Va de la mano, porque el bajo nivel de desempleo y buenos promedios de salarios actúan como un "llamador" para la inmigración también. Nosotros estamos viendo también que hay situaciones que son históricas, pero la mayoría de los problemas que estamos teniendo se dan en lugares donde hay una relativamente reciente ocupación. Una cosa va con la otra: una ciudad con buenos índices de trabajo, con una población económicamente activa del 43 por ciento (que implica que el 43 por ciento de la gente que vive en la ciudad tiene trabajo, o lo está buscando) eso indica que la ciudad es un llamador de nuevas migraciones. Hay migración de la región patagónica y también de alcance nacional.
_¿Y la capacidad de absorción del mercado (o de la ciudad) va en forma balanceada con ese crecimiento de la demanda?
_Entre las decisiones más importantes que hemos puesto en la calle está el hecho de entregar 3.000 lotes. No es poca cosa, porque hay que hacerlos, estabilizar el suelo, mensurar, buscar los servicios. Es una respuesta a los propios hijos de la ciudad de manera prioritaria, pero también al fenómeno de inmigración que ha tenido muy fuertemente la ciudad en los últimos años.

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