Sin Antonio Domingo Bussi, excusado por razones de salud, con Alberto Cattáneo en su casa por los mismos motivos, siguió ayer en el Tribunal Oral en lo Federal Criminal el juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos contra 22 personas en la ex Jefatura de Policía.
Mientras en el interior de la sala se concretaban las diligencias judiciales, la ira de los tucumanos que circulaban en sus vehículos por el microcentro no tenía límites. Taxis, colectivos, remises, autos particulares, utilitarios y motocicletas no encontraban espacio en las angostas calles céntricas para poder llegar a sus destinos en tiempo más o menos normales.
El producto de tanto caos tuvo su origen, una vez más, en el corte de tránsito que se practicó, por razones de seguridad, frente a la sala ubicada en la esquina de Crisóstomo Alvarez y Chacabuco. Hubo enojosas coincidencias, en el sentido de que sin los principales acusados en el recinto, el nivel de protesta fue prácticamente nulo y por ende la interrupción de tránsito prácticamente inservible.
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