Buscar acelerar la salida de Plaza

Aseguró el intendente Gustavo Bevilacqua que apurarán los plazos para tomar las 9 líneas que aún operan las firmas capitalinas. Anunció que se aceleran los trámites para acceder al crédito de 25 millones de pesos destinado a la compra de 40 micros.
El intendente municipal Gustavo Bevilacqua confirmó ayer a "La Nueva Provincia" que a partir del conflicto suscitado en las últimas horas entre la Unión Tranviaria Automotor (UTA) y las empresas Plaza y Mayo, la comuna buscará acelerar drásticamente los plazos para absorber las 9 líneas que todavía siguen operando esas firmas capitalinas.

"Venimos trabajando bien en el traspaso a partir de la caducidad que le impusimos a las prestatarias, pero estas circunstancias (en referencia a la falta de pago de los sueldos por parte de Plaza y Mayo a los choferes) nos obliga a "apurar el tranco" (sic) para evitar mayores problemas a los ciudadanos", explicó ayer el jefe comunal, minutos después de terminar su encuentro con representantes de la entidad gremial.

A partir de la caducidad decretada en febrero último por el municipio, Plaza y Mayo deberán seguir administrando sus líneas por dos años como máximo, aunque el municipio puede determinar antes el retiro de algunos de sus recorridos. Precisamente el último 11 de abril les quitó los servicios de la 502 y la 505, considerados los más rentables del esquema. A partir del primer día de este mes, también dejaron de operar la 513.

"Vamos a acelerar los trámites que venimos realizando ante los bancos Nación y Provincia para acceder al crédito de 25 millones de pesos que destinaremos a comprar unidades", anunció Bevilacqua, en referencia a la operación que permitirá al municipio adquirir unos 40 coches para asumir, a través de Bahía Transporte Sapem, al menos 4 recorridos.

También confirmó que en las últimas horas se concretó, a través de cartas-intención, el interés de particulares locales para tomar algunos recorridos.

"La idea es presentar en las próximas horas un cronograma de cómo iremos desafectando a Plaza y Mayo de la totalidad del servicio", resumió.

La decisión de apurar los plazos es una de las consecuencias del conflicto que afectó a miles de bahienses el fin de semana y que transformó a la jornada de ayer en una actividad que no supo de pausas.

Los taxistas dicen gracias

El paro de colectivos realizado por los choferes de Plaza tuvo múltiples efectos, principalmente en los barrios de la periferia, donde cientos de pasajeros quedaron aislados de cualquier servicio y debieron reemplazar colectivos por taxis.

Tanto en los barrios del norte (Patagonia y Palos Verdes, por ejemplo) como para los residentes de vastos sectores del sur (barrios Mara, Luján o Ricchieri), los coches de alquiler fueron el único medio de transporte disponible para poder llegar a sus viviendas o cumplir con sus tareas rutinarias.

Por caso, a los estudiantes de la Escuela de Agricultura y Ganadería ubicada en la avenida Cabrera al 3.000 no les quedó otra opción que abordar la línea 507, de la compañía Rastreador Fournier, con parada más cercana a 15 cuadras del establecimiento, sobre 14 de Julio.

Los taxistas fueron los más beneficiados por el paro. Un relevamiento realizado por este diario en el centro determinó un incremento en la cantidad de viajes del 100%.

"Mientras los días normales, a las 16, se llevan hechos unos 15 o 18 viajes, hoy --por ayer--superé los 30", dijo un chofer con parada en torno a la Plaza Rivadavia.

La esquina de Belgrano y Chiclana, en tanto, alcanzó un ritmo frenético. Los taxis paraban y prácticamente al mismo instante reanudaban su marcha, luego de levantar pasajeros.

"Aguante Plaza, ojalá todos los días fueran iguales", bromeó uno de los conductores.

"Creo que el paro afectó a mucha gente de la periferia, llevé muchos pasajeros a los barrios Mara, Namuncurá y toda esa zona. Además hubo muchos llamados desde el Shopping o Wal Mart", confesó otro trabajador del volante.

Ante la necesidad de trasladarse a esos puntos, muchos usuarios ni siquiera notaron la suba en el precio de la bajada de bandera, que desde la hora cero del domingo tiene un costo de 8,40 pesos.

Varias paradas de colectivos céntricas, en tanto, lucieron casi desiertas, aunque las líneas que funcionaban (de la Rastreador Fournier y la Sapem) se advertían más concurridas de los normal. A muchos pasajeros no les quedó otra que caminar algunas cuadras de más.

Algunos internos de la Fournier lucían un cartel en el parabrisas, mediante el cual los choferes se solidarizaban con sus colegas y reivindicaban la lucha salarial: "Fuerza compañeros. Estamos con ustedes".

Para los más observadores, el impacto visual en el centro sin colectivos rojos significó el anticipo de lo que será nuestra ciudad en breve.

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