Francia se despertó ayer inquieta ante el temor de probables atentados terroristas cometidos por ciudadanos franceses, y la comunidad judía en Francia se considera un blanco, después de que la policía desmantelara una célula de islamistas salafistas y matara a su jefe en Estrasburgo el fin de semana.
El ministro del Interior, Manuel Valls, alertó que puede haber más detenciones “próximamente” , ya que la policía busca más sospechosos. Algunos miembros de la célula estarían en Siria pero otro se aprestaba a viajar al desierto de Sahel para tener entrenamiento en combate junto a Al Qaeda Magreb y había comprado una camioneta.
Las autoridades no descartan que pueda haber células similares , que pueden cometer un atentado.
El ataque a la sinagoga en Argenteuil el sábado por la noche y la lista de objetivos judíos encontrados en los allanamientos atemoriza a esa comunidad, que se siente agredida desde que Mohamed Merah, un francés entrenado en Waziristán, asesinara a un profesor y dos alumnas en una escuela judía en Toulouse, en marzo.
En esa lista de presuntos objetivos figuraban el Consejo representativo de instituciones judías de Francia (CRIF), una asociación de abogados judíos, la cámara de comercio franco israelita y la Unión Liberal Israelita de Francia, que pertenece a la comunidad de la sinagoga de la rue Copernic, blanco de un atentado en 1980 que dejó cuatro muertos y 80 heridos.
El gran desafío para el gobierno y la comunidad musulmana es cómo luchar contra el antisemitismo de los suburbios de las grandes ciudades francesas y poner freno a la práctica de un islam radical salafista.
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