Buscan reforzar la red eléctrica atlántica

El gobierno rionegrino puso en agenda el tendido de alta tensión entre Choele Choel y la zona de San Antonio para hacer más confiable el sistema.
El Ministerio de Obras y Servicios Públicos de Río Negro puso en su agenda el proyecto futuro para concretar un nuevo tendido eléctrico de 132 kilovoltios (kV) entre Choele Choel y el área de San Antonio, buscando reforzar el este de la provincia. Todavía no existe una fecha de concreción, según reveló el titular de esa cartera, César Del Valle.

"No es una alternativa inmediata, pero estamos haciendo un pedido (de financiamiento) a la Nación poniéndonos en fila de los reclamos", explicó a "Río Negro" el funcionario provincial.

Indicó que dentro de las gestiones se involucrará al senador Miguel Pichetto. Sin embargo, las chances más concretas estarían ubicadas dentro del ejercicio presupuestario del año próximo tomando en cuenta la envergadura de la obra.

Las estimaciones indican que la línea puede llegar a costar unos 120.000 dólares el kilómetro, es decir unos 18 millones, ya que se debe cubrir una extensión de 150 kilómetros aproximadamente. La propuesta forma parte de un estudio integral del sistema eléctrico rionegrino del decenio 2010-2020.

Si bien este futuro emplazamiento permitiría a todas las poblaciones atlánticas que dejen de correr riesgos por la pérdida del abastecimiento eléctrico al depender de líneas del norte y el Sur, el funcionario consideró que en la actualidad "no existe una demanda insatisfecha".

No obstante, admitió que la nueva red podría dar respuesta a los problemas de abastecimiento eléctrico que ve limitado el desarrollo de emprendimientos productivos.

"Obviamente -apuntó- que si queremos crecer en el desarrollo industrial (tanto en la zona Atlántica como en la Línea Sur) y alentar inversiones, hay que mejorar la alimentación y lo imprescindible es fortalecer el sistema energético". El disparador para evaluar la situación del anillo eléctrico del este rionegrino fue la situación de vulnerabilidad en que entró el sistema de provisión a los usuarios el fin de semana pasado cuando tres fallas produjeron un apagón de siete horas.

El análisis que hicieron las autoridades de Obras Públicas sobre este caso en particular es que se debió a un hecho fortuito con problemas en los extremos, y maniobras que no fructificaron en la conexión entre Buenos Aires y Río Negro.

Aún así, Del Valle dijo que en líneas generales, la cartera a su cargo está estudiando el desempeño de la distribuidora Edersa en la prestación de servicios.

Otras prioridades

Por ahora las prioridades de refuerzo pasan por la zona Andina y el Alto Valle. Se trata de la ejecución de la segunda línea a Bariloche (una obra en conjunto con Neuquén que incluye la interconexión de Villa La Angostura) que requieren una inversión inicial de 46 millones de dólares.

En la zona del Alto Valle está iniciado el nuevo abastecimiento -también de 132 kV- entre Pomona y Villa Regina (180 millones de pesos del Fondo Compensador Nacional Eléctrico). Esta obra permitirá cerrar un anillo con la zona de la Confluencia neuquina y alivianar la principal fuente de abastecimiento, que es hoy la estación transformadora Planicie Banderita, en Neuquén.

El oeste de la Línea Sur se abastece, al igual que Bariloche, desde la estación transformadora Alicura. El este de esa franja recibe la provisión desde la costa atlántica, sin que exista hasta ahora un anillo que permita darle mayor confianza a la red.

El otro punto complicado del esquema eléctrico rionegrino es El Bolsón, que no está interconectado y depende de caros y contaminantes equipos de generación aislada. El gobierno provincial anunció que invertirá para lograr un abastecimiento desde Chubut.

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