Es por medio de la habilitación de locales de ropa de primera marca y la apertura de entidades bancarias.
A partir de los planteos hechos por los vecinos de Alem, se resolvió establecer que los nuevos edificios de vivienda multifamiliar que puedan construirse en la zona cuenten con departamentos que, como mínimo, posean 50 metros cuadrados de superficie y dos ambientes. Además se incluyó la exigencia de que los inversores obtengan un "certificado de agua y cloacas" expedido por Obras Sanitarias, así como "las factibilidades correspondientes a infraestructura energética, electricidad y gas".
Estos dos nuevos requisitos, entre otros, fueron agregados al proyecto original que había elevado el Ejecutivo y que permite la construcción de edificios de hasta 4 pisos de altura sobre la calle Alem, en el tramo comprendido entre Almafuerte y General Roca, y de hasta 3 pisos sobre una de las veredas de Bernardo de Irigoyen, entre Almafuerte y Primera Junta.
La iniciativa responde a una idea en la que venían trabajando desde hacía tiempo diversas áreas del municipio y que ya había sido explicitada por distintos funcionarios. Además, se vincula con otras medidas adoptadas durante los últimos años por el gobierno de Pulti para esa zona, como restringir la nocturnidad y fomentar en su reemplazo las propuestas comerciales diurnas.
Uno de los objetivos de la ordenanza es el de lograr que Alem reciba inversiones que permitan reemplazar a muchos de los actuales establecimientos gastronómicos que desde hace décadas vienen siendo objeto de serios conflictos vecinales por la actividad nocturna que protagonizan. El otro propósito consiste en fomentar en la zona un desarrollo edilicio "armónico y consecuente" con su entorno más inmediato.
Según el oficialismo, la implementación de esta iniciativa ayudará a crear una "gradualidad" de las alturas edilicias "escalonando" las existentes en el frente costero de Playa Grande con las de las residencias unifamiliares ubicadas más allá de la calle Bernardo de Irigoyen.

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