Tras la imposibilidad que ingrese un buque tanque debido a la falta de dragado, el Subsecretario de Puertos y Vías Navegables, Horacio Tettamanti dijo que vendría una draga de corte para superar la emergencia.
El Subsecretario de Puertos y Vías Navegables había citado a la prensa para la mañana en la base naval, donde está amarrada la Draga Mendoza, embarcación que depende de su órbita estatal. Pero una demora en el vuelo y luego una salida rápida esquivando a los periodistas que aguardaban las novedades para trasladarse al edificio de la Prefectura, imposibilitaron el contacto con la prensa.
REVISTA PUERTO intentó comunicarse con el funcionario pero no pasó más allá de un mensaje en el contestador. Ni la Prefectura ni los prácticos aportaron declaraciones oficiales. Tampoco Walter Sivina, el gerente General del Consorcio. Matías Machinandiarena sigue siendo un presidente simbólico.
El flamante funcionario no participó de la reunión donde Tettamanti quiso saber por qué no había podido ingresar el “Erría V”, el buque tanque que este viernes debía entregar 6 mil metros cúbicos de combustible para el parque automotor y la flota pesquera.
Los prácticos le informaron el avanzado estado de deterioro que presenta la boca de acceso al puerto local y ungieron a Tettamanti a que determine una pronta respuesta que permita que el puerto siga abierto a la operatoria de la flota que todavía puede sortear la lengua de sedimentos que vuelca el banco de arena que se ubica sobre la Escollera Sur.
Las cartas que tiene Tettamanti no son muchas y en la reunión habló de un “plan de emergencia”. La única alternativa es la que está amarrada sobre la Base Naval y hace cinco meses que no funciona porque tiene una de sus bombas de succión fuera de servicio. La draga Mendoza ni siquiera es una aspirina para este enfermo terminal en el que la desidia del Estado nacional ha transformado al puerto local.
La otra posibilidad, según comunicara Tettamanti, es desviar una draga de corte que está destinada al puerto de Bahía Blanca y que haga una escala en Mar del Plata para superar la emergencia y al menos, recuperar el servicio del buque tanque. El funcionario deslizó esa posibilidad pero no habló de plazos, aunque rescató que se haría con convenios con la Provincia de Buenos Aires. La burocracia no es una buena herramienta para diluir arena.
El funcionario nacional, empresario y dirigente naval apuesta a recuperar rápido el funcionamiento de la “Mendoza” antes que el puerto quede cerrado. La intención es que la draga pueda mantener lo poco que queda de operativo del canal secundario hasta que llegue la otra draga. La última batimetría apenas le otorga un margen poco más de 40 metros, con una profundidad de 6,50 metros.
De la reunión no surgió ningún avance con respecto a que Prefectura determine mediante una nueva disposición la reducción de la eslora limitante, que hoy se mantiene en 165 metros. Ciencia ficción pura entre tanta arena que imposibilita que puedan ingresar barcos de apenas 107 metros.
Tras la reunión con los prácticos, que terminó pasado el mediodía, Tettamanti volvió a la Base Naval donde se reunió con la tripulación de la draga y representantes del Sindicato del Personal de Dragado y Balizamiento (SiPeDyB).
Si Tettamanti hubiese atendido a la prensa que lo aguardaba podría haber respondido sobre la cantidad de dinero invertido por el Estado Nacional en el servicio de la draga Mendoza en el puerto Mar del Plata desde julio de 2008 a la actualidad.
También podría haber calificado el rendimiento de la draga nacional durante su permanencia en este puerto. Tal vez alguien le hubiese advertido que si la draga Mendoza tuvo serios problemas para operar con regularidad en este tiempo, por qué no los presentaría en el trabajo futuro que le asignen.
Hay más interrogantes pero lamentablemente Tettamanti no dio chances de escuchar las respuestas a estas inquietudes. Igual esto no es lo más importante. Ojalá el Subsecretario entregue las respuestas que toda la actividad pesquera y portuaria está pidiendo a gritos: un dragado serio y eficiente. No seguir alimentando un monstruo que lo único que aspira es el dinero público.


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