En busca de votos, Sarkozy recurre a la ultraderecha

Dio un giro a su campaña y tomó distancia de la integración Europea.

PARIS.- Cuando faltan 40 días para la primera vuelta de las elecciones francesas y todos los sondeos lo dan perdedor en la segunda ronda, Nicolas Sarkozy ha decidido jugar el todo por el todo para mantenerse en el poder. Aun cuando eso signifique imprimir a su campaña un peligroso giro hacia la ultraderecha que parece dar la espalda a la integración europea.

El presidente de 2007 fue europeo. El candidato de 2012 acaba de dar un giro de 180 grados, dándole la espalda a la Europa de Schengen y del libre intercambio. Para cualquier distraído, ese cambio radical podría ser incomprensible.

Sobre todo porque Europa estuvo en el centro de las preocupaciones del presidente saliente durante su quinquenio. Tanto que sus primeras palabras después del triunfo fueron "Francia está de regreso en Europa". Y su primer acto fue renegociar y hacer adoptar un nuevo tratado europeo, el de Lisboa, que había sido rechazado en un referéndum un tiempo antes.

Aun aquellos que en la Unión Europea (UE) nunca soportaron su estilo impetuoso y a veces agresivo reconocen que la presidencia rotativa francesa de 2008 fue positiva y eficaz. "Sarkozy, el europeo" supo tomar las buenas decisiones para limitar la crisis financiera. Su papel fue sin duda decisivo para evitar un sufrimiento aun mayor a los países más débiles.

Ese mismo Sarkozy asumió el liderazgo del combate para salvar al euro. Y fue capaz de convencer a Alemania de que la buena estrategia era salvar a Grecia y poner límite a la especulación financiera que amenazaba al conjunto de la zona euro. Ese Sarkozy fue uno de los heraldos de Maastricht, el tratado que establece la libre circulación de mercancías y personas.

Pero la ambición de poder suele transformar a los hombres. Y eso parece haber sucedido en las últimas semanas, desde el momento en que Sarkozy vistió el traje de candidato. Ese fue el que habló anteayer en el gran acto partidario organizado en Villepinte, en las afueras de París.

Los franceses esperaban un programa sobre el porvenir de Francia, pero sólo escucharon un discurso regresivo sobre Europa, pronunciado por un hombre que ha escogido apoyarse sobre las peores fracturas de la sociedad. Atacó a los "tecnócratas" de Bruselas, los acuerdos de Schengen y el principio de una economía abierta sobre el mundo.

La líder del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, seguramente no esperaba que le diera tanta razón. Pero Sarkozy debería prestar atención, ya que podría estar precipitándose a una peligrosa aventura que terminará tomando a Europa como rehén de su reelección.

Angela Merkel, líder de una Alemania favorable al libre cambio, debe preguntarse si hizo bien en apoyar al candidato Sarkozy. El mandatario afirmó ayer haberla informado con anticipación sobre sus propuestas sobre Schengen.

En realidad, las condiciones para el acceso de los extranjeros a la región son objeto de negociaciones desde hace meses.

Lo que es difícil de comprender es por qué, entonces, el ministro del Interior francés, Claude Guéant, estaba ausente el viernes en Bruselas, cuando sus homólogos se reunieron para avanzar en el expediente.

A menos que se trate sólo de propósitos de tribuno destinados a acariciar al electorado ultranacionalista diciéndole lo que tiene ganas de escuchar? sin pensar en llevarlos a cabo. Si ésa es la explicación, su estrategia parece dar resultados.

Según un sondeo del instituto Ifop publicado ayer, en seis días Marine Le Pen pasó del 19% al 16,5% de las intenciones de voto. Sarkozy también redujo la diferencia que lo separa del favorito, el socialista François Hollande, para la primera vuelta. El jefe del Estado ganó un punto en las intenciones de voto, con 28%, y se ubicó sólo 0,5% detrás de su adversario (28,5%).

Por el contrario, en la segunda vuelta, la diferencia entre ambos sigue siendo importante: 55% para Hollande y 45% para Sarkozy. Basados en estas cifras, los analistas financieros del Citigroup esperan una victoria del socialista. Es el primer banco de dimensiones globales que predice la derrota de Sarkozy.

"Tomatazos" desde el Elíseo

PARIS (AFP).- El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, pidió disculpas ayer a una agente de policía a quien su hijo Louis, de 15 años, lanzó el jueves pasado tomates desde los muros del Palacio del Elíseo. Louis y dos amigos le arrojaron tomates y bolas de papel por diversión y le dieron en la mejilla..

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