Los K esperan que la estructura política que ofrecerán al electorado cordobés tenga un poco más de solidez que la que mostró el escenario que increíblemente se hundió ayer.
Las palabras del referente sindical K obviamente aludían al incidente que habían protagonizado minutos antes, pero también pueden leerse como una optimista mirada de quienes integran el oficialismo nacional frente a las embestidas legislativas del arco opositor y en la cuenta regresiva para el desafío electoral de 2011.
La reunión de ayer tenía por excusa festejar la inauguración de los consultorios, la farmacia y la mutual del Surrbac, pero la convocatoria terminó adornada con claros condimentos políticos.
La realización del acto casi no se dio a publicitó, pero mostró una foto actualizada del espacio K cordobés.
Allí estuvieron, compartiendo palco, las dos caras más visibles del kirchnerismo local: los intendentes de Córdoba y de Villa María,
Daniel Giacomino y Eduardo Accastello, respectivamente.
La relación entre ambos venía muy maltrecha y tuvo su punto más bajo durante el acto que Néstor Kirchner encabezó en el Complejo Forja a mediados de mayo pasado, cuando hubo un cruce por cuestiones de cartel.
Ayer, volvió a reunirlos en un mismo acto la visita de Moyano, brazo derecho en el armado político kirchnerista. El gremialista asumirá el próximo martes la conducción del PJ bonaerense, una jugada fuerte K en el distrito de mayor peso electoral del país.
La incógnita es ver cómo jugarán sus cartas los dos intendentes. Accastello ya “se tiró a la pileta” por la candidatura a gobernador y empezó a trajinar la provincia. Para eso lo habilitó el propio Kirchner, con el mandato de potenciar candidatos propios en cada rincón de Córdoba.
Giacomino, por su lado, amagó con forzar una interpretación legal que lo habilite a repetir como intendente (la Carta Orgánica no se lo permite), pero esa idea perdió fuerza. El intendente de la ciudad de Córdoba por ahora se recostó en el Partido de la Concertación, con otros radicales K como él.
“Estamos más firmes que nunca”, dijo convencido Moyano ayer, para salir del mal trance que le tocó protagonizar junto a sus compañeros de palco. Los kirchneristas esperan que esta vez la estructura política que ofrecerán al electorado cordobés (por lejos, el que menos los quiere), tenga un poco más de solidez que la que mostró el escenario que increíblemente se hundió ayer a sus pies.




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