El titular del Partido Intransigente visitó la provincia y reivindicó la alianza con el kirchnerismo.
Para ello, tomaron contacto con el juez federal subrogante con competencia electoral, Daniel Bejas, quien debe controlar el cumplimiento con las exigencias de la nueva Ley Política vigente desde el año pasado. Entre ellas, figura tener un mínimo de 4.000 afiliados para su reconocimiento local: actualmente, las fichas que tenía fueron dadas de baja. Cardesa aclaró que el PI impulsaba otra concepción para la Reforma Política, "a favor de las coaliciones y sin castigos", pero no prosperó.
Según pasan los años
El dirigente recordó que hubo sensibles cambios en la evaluación social sobre los partidos. "Antes, no sólo valía la cantidad de votos sino la trayectoria personal, la historia y los programas. Cada sector era escuchado porque tenía una ideología clara. Pero con la debacle de los 90, todo pasó por el libre mercado y lo sufrimos", lamentó.
El referente nacional defendió la alianza con el kirchnerismo como expresión de un sistema que se asienta en el desarrollo productivo y en el trabajo de la gente, afín a las posiciones partidarias, antes que en la especulación financiera.
Desafío y oportunidad
"Mantenemos nuestra identidad con ideas que son reivindicadas hoy por el Gobierno. Es obvio que queremos ganar poder y representación, y reconozco que estar en un espacio común dificulta la diferenciación, pero también es una oportunidad para crecer", explicó. Cardesa es director del Ente Nacional Regulador de la Electricidad.
"Un problema que enfrentamos es el nivel de disputa que existe. Estamos en una transición de régimen económico y político en todo el mundo y hay tensiones. El viejo modelo no está muerto, aunque haya perdido poder. El Gobierno se equivocó con la estrategia de partición de la sociedad que se planteó desde el otro sector, y se llegó a niveles de confrontación que no se justifican con la situación del país como ocurrió con la crisis del campo. Pero ya cambió el clima antigobierno", diagnosticó.
Cardesa admitió que el espectro de la centroizquierda está diseminado en todo el arco político, tanto entre oficialistas como opositores: "si desde ese pensamiento se termina avalando el ajuste a los más pobres en vez de redistribuir la riqueza, algo no anda bien".
"Los objetivos deben estar acompañados de poder popular y de consenso democrático para que sean efectivos. Se avanza en la medida en que la sociedad lo permite", concluyó.
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