Por: Fernando Laborda.Las primeras elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias de la Argentina están a la vuelta de la esquina.
El dilema recorre los despachos de los dirigentes de la oposición. Es que la lección de la primera vuelta de la ciudad de Buenos Aires fue categórica: los porteños apuntaron a la polarización sin esperar al ballottage. En consecuencia, las terceras fuerzas quedaron muy lejos de las dos primeras -las encabezadas por Mauricio Macri y Daniel Filmus- y marginadas de cualquier posible negociación de cara a la segunda vuelta.
El ballottage porteño también dejó sus enseñanzas. De los aproximadamente 25 puntos que no fueron en la primera vuelta a Macri ni a Filmus, el primero cosechó alrededor de 17 y el segundo, apenas ocho. Se trata de una distribución del voto que difícilmente pueda ser explicada por principios ideológicos, pero que sí puede ser interpretada desde el particular fenómeno del creciente antikirchnerismo.
Se huele en no pocos votantes, tanto en centros urbanos como la Capital y la zona norte del conurbano, como en áreas rurales, un afán por castigar al kirchnerismo en cualquier urna que se encuentre a mano antes que cualquier otra estrategia electoral.
El alto nivel de indecisión que se registra hoy en las encuestas da cuenta de que no pocos electores, ante las primarias del 14, meditan acerca de cuál será la mejor alternativa para dejar fuera de juego al oficialismo kirchnerista.
Tanto algunos analistas de opinión pública como dirigentes de la Coalición Cívica, de Elisa Carrió, estiman que, en los últimos días, el crecimiento de Eduardo Duhalde habría sido algo mayor que el de Ricardo Alfonsín. En Pro, pese al silencio de Macri, que se prolongará por lo menos hasta el 15 de agosto, un buen número de dirigentes, como Diego Santilli, Christian Gribaudo, Jorge Triaca, Silvia Majdalani, Soledad Martínez y Jorge Macri, adelantaron ayer su apoyo a Duhalde.
En la fuerza de Carrió, hay quienes temen que mucha gente pretenda polarizar la elección antes de tiempo y hasta ensayan una autocrítica anticipada: "Tuvimos posiciones muy duras con otras fuerzas opositoras y eso nos ha restado más votos que los que pudimos sumar". El candidato a vicepresidente de Carrió, Adrián Pérez, admitió que el objetivo de la Coalición Cívica en las primarias es terminar entre los tres primeros. ¿Qué ocurriría si ese fin no se cumple? ¿Apoyarán a alguno de los candidatos presidenciales opositores que ocupen el segundo o el tercer lugar, suponiendo que Cristina Kirchner sea quien obtenga más votos? La pregunta es válida para el resto de los candidatos que parecen también alejados del podio, como Hermes Binner o Alberto Rodríguez Saá.
Pero la pregunta del millón es si el postulante opositor que salga tercero estará dispuesto a apoyar al que salga segundo. Duhalde ha dado a entender que lo haría si fuera tercero. Alfonsín, todavía no.
La diferencia de puntos entre los dos candidatos opositores mejor ubicados en las primarias será el dato clave. Pero lo cierto es que, en el actual contexto teñido por la antinomia kirchnerismo-antikirchnerismo, si los dirigentes no acuerdan, el electorado podría pasarles por encima.














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