Por la insistencia de la oposición se decidió continuar. La semana que viene, el dictamen
Alrededor de dos horas de debate suscitó la pretensión del justicialista Gustavo Arenas de renunciar a la comisión, que inició así la embestida oficialista para dar por terminado el trabajo investigativo de los legisladores.
El argumento de Arenas fue que "desde el primer día el mismo Racconto dijo que no era espionaje y en cambio alertaba sobre presuntas irregularidades, con lo cual la comisión ya no tiene razón de ser".
"No se están dando las condiciones para que la comisión siga funcionando", aseguró Carlos Bianchinelli, jefe del bloque del PJ.
Si bien varios legisladores le bajaron el pulgar a la denuncia del Vice, como Andrés Marín (Confe), quien dijo que "las sensaciones (de inseguridad) no son judiciables", esto no quitó que insistieran en la necesidad de arribar rápidamente a un dictamen. Al final, los justicialistas borraron con el codo lo que escribieron con la mano y aceptaron seguir adelante hasta que se emita una conclusión.
En cuestión de segundos una pregunta recorrió los pasillos legislativos: "¿Que quisieron hacer?". Pero nadie respondió el interrogante. Es sabida la intención que existe en el peronismo de freezar todo lo referido al caso, con Racconto incluido. Por eso no se entendió la movida que ejecutó ayer.
"Primero se lo querían comer crudo, que le iban a hundir el puñal hasta el fondo y ahora quieren desactivar la comisión, en qué quedamos", cuestionó uno de los diputados opositores.
Entre las suspicacias que despertó la actitud del PJ se desprendió que podría ser una jugada para desacreditar al máximo la denuncia del Vice, alegando que la comisión no siguió investigando porque no tiene sustento.
Por otra parte, hay quienes sostienen que "se quieren sacar el tema de encima lo más pronto posible porque salpicó más de lo que tenían pensado".
Más allá de la discusión por la continuidad o no de la comisión, por lo bajo se deslizaron parte de las sensaciones que existen entre los legisladores respecto a la denuncia de Racconto y quedaron expuestos así parte de los lineamientos que seguirán a la hora de redactar los informes finales.
"Hay cosas más importantes. No hay nada más que hacer", espetó Roberto Pradines (PD).
En tanto, Daniel Cassia (PJ disidente) reiteró en el recinto que "tiene que haber sanción" una vez finalizada la tarea de la comisión, lo que es sinónimo de juicio político. Y todo indica que le apuntaría al Vicegobernador.
Por su parte, el radical Néstor Parés se inclinó por darle la derecha a Racconto, o por lo menos dejar sembrada la duda. El presidente de la comisión habló de situaciones contradictorias y dejó la puerta abierta para describir lo que considera "irregularidades". Además fustigó al oficialismo por la "gravedad institucional" a la que está sujeta la Provincia por la mala relación entre el gobernador y su segundo. / Gonzalo Villatoro


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