Por José Luis JacoboEl viejo dicho gaditano luce vivo y presente en este momento de la vida argentina. La historia penosa de los 54.000 asesinados en estos años de democracia no parece conmover a nuestra clase política, que niega con devoción, como lo han hecho recientemente la ministra Nilda Garré y el dirigente piquetero Luis D'Elía.
A cada caso criminal le corresponde su retahíla discursiva, que hace notar que el crimen es la consecuencia de las asimetrías sociales producto de la inequidad que genera "el sistema".
Recientemente, en el aire de l 99.9, Roberto del Buono entregó su historia. Fue un activo delincuente en el pasado, que estudió en la cárcel entre condenas y se recibió de abogado, y hoy goza de salidas transitorias de lunes a viernes en horario comercial, para ejercer su profesión. Su raid en los tribunales comenzó en La Plata, donde recibió condena del Tribunal Oral Nº4, lo que lo llevó a la Unidad Penal 28 de Magdalena. Luego tuvo otra imputación por parte del Tribunal 3 de esa ciudad, por robo automotor. Pero no se detuvo allí, y hubo más delitos que se le imputaron. El 11/04/2005 fue condenado a la pena de 8 años de prisión de efectivo cumplimiento, y su pena expira el 13 de septiembre del año próximo.
Del Buono tiene hoy 54 años, es un militante vehemente de los derechos de quienes, habiendo equivocado una o varias veces el rumbo, intentan encauzar su vida ingresando al mundo del trabajo legal y cotidiano. No obstante, aduce que una parte de los que, intentando este buen andar, no lo logran, precisamente no conquistan esa libertad definitiva por la falta de falta de apoyo de parte del Estado, al que acusa de no utilizar ninguna herramienta de reinserción que verdaderamente aleje a estas personas de la tentación de volver a solventar su vida y la de su familia con el delito.
El tema ofrece muchas aristas y claroscuros, y difícil es determinar qué hacer, cómo y cuándo, pero se impone hacer algo. El pasado domingo fueron detenidos dos delincuentes de 24 y 26 años, hermanos de apellido Vieytes, quienes en un raid criminal primero robaron un remís, y luego se abalanzaron sobre un matrimonio mayor al que torturaron para robarlo en Balcarce. Acorralados por la policía comunal, llamaron pidiendo auxilio para huir. Acudió Julio Ismael Vieytes, 46 años, papá de "los nenes". En poder de ellos se hallaron y secuestraron tres revólveres calibre 38 en perfectas condiciones de uso, y la fuga se había previsto en un vehículo Peugeot Partner, propiedad legitima de papá Vieytes, quien está condenado a 16 años de prisión por un asesinato.
Obvio es que Julio Ismael Vieytes está en la calle gozando del apropiado régimen de salidas transitorias que le concede la ley 24.660. Ley que atribuye toda la responsabilidad a los jueces, quienes, las más de las veces, hacen abstracción absoluta de los hechos para dar, en un marco teórico conculcatorio de los derechos generales de toda la sociedad, libertad a sujetos que una y otra vez han demostrado su falta de apego a una convivencia armónica, legal y honesta. La burra y el trigo, de nuevo, uno con otro, en una ronda catonga. ¿Hasta cuándo?


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