Bombos y guitarras traen ecos de próximos pases al equipo amarillo.
"La partuza" -así la denominó en Twitter el diputado Federico Pinedo- reunió el sábado 27, en casa de la diputada radical Silvana Giudici, a cinco amantes del sushi, el buen vino, el folklore nativo y las redes sociales. Con Giudici (segunda guitarra) estaban el propio Pinedo, Gabriela Michetti (primera guitarra y voz) y Paula Bertol, macristas todos ellos, con la polifuncional diputada de la Coalición Cívica Patricia Bullrich (bombo legüero). Dijeron a los postres: "Una que sepamos todos", y se largaron cantar.
La reunión de amigos se promocionó como eso, un encuentro social de camaradas que comparten desde el llamado Grupo A la oposición ciega al kirchnerismo en la Cámara de Diputados. ¿Pero fue apenas una guitarreada liderada por Michetti, quien se defiende más que bien con su criolla siempre afinada? No hay ingenuidad en la política. Sobre todo cuando son los propios protagonistas quienes se encargan de mediatizar un hecho.
La pregunta es: Silvana Giudici y Patricia Bullrich ¿comenzaron a blanquear su pase al PRO, o se trata simplemente de una manifestación más del entendimiento que llevó a Mauricio Macri a ensalzar las virtudes de "La Piba" como legisladora? Macri dijo antes de las primarias: "Es importante que apoyemos y apoyen desde nuestra lista a Federico Pinedo, y que renueven bancas diputados valiosos como Patricia Bullrich, por ejemplo".
No sería de extrañar entonces que la máxima expresión vernácula de mutación política -la Bullrich, claro, quien arrancó militando en Montoneros y pasó por el menemismo, el belicismo, la Alianza y últimamente por la Coalición Cívica- encuentre un lugarcito bajo el calor amarillo de la bandera del PRO tras el fracaso olímpico de la CC.
Para Bullrich, en definitiva, no sería tan difícil la mudanza, ya que se cuidó muy bien de no despersonalizar ni licuar su sello político, Unión por Todos, por ahora aliado a la diputada en extinción Elisa Carrió. Bullrich, desde luego, desmintió la versión de un posible pase, pero con tan poca suerte que pareció una confirmación. "Fue un encuentro entre amigos y colegas. Esa amistad y entendimiento también se da en la Cámara, y de allí surgió".
El caso de la Giudici es menos claro, aunque la intención de sumarla al PRO es algo más que una operación de prensa montada por enemigos internos de la diputada en la UCR.
La iniciativa, al parecer, surgió del PRO antes del ballottage del 31 de julio y disparó una serie escaramuzas en la UCR porteña, que ya cuestionaba a Giudici (2,10 por ciento de los votos en la elección del 10 de julio, apenas 36.665 voluntades) por su defensa al ex jefe de Gobierno Aníbal Ibarra. Macri habría dicho que sería muy bueno ofrecerle un lugar en el futuro gabinete a un extrapartidario probado y solvente para gestionar.
Y Giudici fue secretaria de Control Comunal durante la gestión de Ibarra. Su nombre sobrevoló por ser, además, una pieza clave hasta hoy en la comisión que atiende asuntos de la prensa en la Cámara baja, dada su rotunda oposición a la ley de Medios kirchnerista.
Podrán desmentirlo, pero el libro de pases parece que está abierto.








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