El impacto del éxodo porteño se vio en taxis, colectivos, restaurantes y otros comercios
"La marcha es muy fluida en todas las avenidas de la ciudad. Circular hoy es un verdadero placer." Ese era, increíblemente, el parte del tránsito porteño que ayer a las 16.30 anunciaba el informe de tránsito de la radio. Mientras algunos puntos turísticos del país recibieron miles de turistas por los feriados del Carnaval, la postal de Buenos Aires era la imagen de un verdadero desierto.
"La avenida Corrientes parece clausurada", dijo entre risas Carlos Agüero, empleado de una tradicional librería sobre esa arteria, y contó que en el negocio donde trabaja entró un tercio de la gente que ingresa a diario. Si no fuera por la referencia del Obelisco, los bares con sólo dos o tres mesas ocupadas y los negocios casi sin gente estaban irreconocibles. Según Roberto Muñoz, mozo de una parrilla en Corrientes y Rodríguez Peña, en ese negocio el impacto del éxodo se notó fuerte. "Al mediodía tuvimos entre 20 y 30 por ciento menos gente, y en la calle Corrientes hay un 60% menos. Es extraño verla así", dijo.
El fin de semana largo, que comprendió los feriados de ayer y hoy, disparó el éxodo de muchos porteños. Los colectivos y taxis tuvieron muy pocos pasajeros, las avenidas -despejadas- parecían más amplias de lo habitual y los comercios vieron una baja sustancial en su actividad. Sólo los cines y algunos shoppings mostraban un paisaje distinto.
"Viajó menos de la mitad de la gente", reflexionó Julio Villanueva, chofer de la línea 110, en medio de una inusual jornada de trabajo en la terminal del Centro de Exposiciones. En su colectivo todo el mundo viajaba sentado y hasta sobraban los asientos. En la tarde, los taxis vacíos daban vueltas a paso de hombre por las solitarias avenidas en busca de pasajeros. "Bajó mucho la cantidad de gente todo este fin de semana. Seguro tuvimos menos de la mitad de los viajes. Yo me di cuenta de que iba a ser así porque el jueves traje muchísima gente que viajaba a la costa. Sobre todo a Mar del Plata y a Villa Gesell", contó Osvaldo Morales, mientras aguardaba, paciente, fuera de la terminal de ómnibus de Retiro junto a otros colegas.
Allí cerca, en la estación de tren del Belgrano Norte, la escena a las 18 era la imagen de la soledad: el café y el quiosco de revistas de la entrada estaban cerrados y las tres personas que atendían la boletería sobraban para la poca gente que se acercaba para marcar su tarjeta o comprar boletos. "Está muy tranquilo. Hay mucha menos gente y están viajando todos sentados. Esto suele suceder en los feriados pero en éste se vio más porque son dos días", dijo Diego Cabello, empleado de seguridad de Ferrovías.
Turistas salvadores
Entre los comerciantes no faltaron quienes se quejaron por el retorno de los feriados de Carnaval. Una de ellas fue Ana María Gutiérrez, encargada de una casa de camperas y carteras de cuero. "Esto perjudica a todo el mundo: a los taxistas, a los comerciantes, a las empresas. En este negocio argentinos casi no entraron en estos días. Nos salvaron los turistas brasileños, que se vienen aprovechando sus feriados de Carnaval. Pero acá en Corrientes no hay casi gente."
En el microcentro, entre el gris de las persianas bajas de los negocios deambulaba un grupo de turistas perdidos, y a unas cuadras quien bajara las escaleras de la estación de subte L. N. Alem sólo escuchaba el eco de sus propios pasos..
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