Jefferson Brown, Encargado de Negocios de la embajada norteamericana, compartió impresiones con LA CAPITAL sobre temas políticos y económicos.
Ayer visitó LA CAPITAL, especialmente invitado por el director Florencio Aldrey, con quien compartió impresiones sobre Mar del Plata y la situación argentina y mundial. Más tarde Aldrey acompañó al ministro consejero Brown al NH Gran Hotel Provincial, donde está sesionando el V Foro Iberoamericano de Gobiernos Locales.
Previamente concedió una entrevista a este diario, en la que explicó las características de las próximas elecciones de medio mandato que habrá en su país, y respondió sobre el estado de las relaciones con Argentina y las democracias de la región, las oportunidades de recuperación económica e inversiones cuando se superen los efectos de la crisis financiera mundial, y el cambio de prioridades en la política exterior que está implementando el presidente Barack Obama.
- El mes próximo serán las elecciones parlamentarias de la mitad del mandato en EE.UU. y -como también sucede muchas veces en nuestros países- el partido del gobierno suele perder parte del respaldo que tuvo en la elección presidencial dos años antes. ¿Piensa usted que se repetirá esa situación y el presidente Barack Obama tendrá menos bancas y apoyo en el Congreso?
- Creo que hay dos dinámicas. Primero, como usted mencionó, está la tendencia histórica de una corrección en las elecciones de la mitad del primer período de un nuevo presidente. Ya pasó con (Bill) Clinton en el '94, con (Ronald) Reagan en el '82 y puede ser que pase de nuevo ahora con Obama. Esto tiene que ver con una preferencia que tenemos en EE.UU. a lo largo de muchos años, la opción de tener un Gobierno dividido.
- ¿Qué sería exactamente eso de un "Gobierno dividido"?
- Es la idea de que cuando hay un partido en la Casa Blanca, a veces conviene tener otro partido, otra mayoría en una o dos de las cámaras de nuestro Congreso, para así moderar los debates y dar un cierto equilibrio. Puede ser que resulte así de nuevo esta vez.
- Me hablaba usted de dos tendencias y esa sería la primera. ¿Cuál es la segunda?
- Es el clima económico. Es decir que para nosotros, como también para otros países, cuando la economía no anda muy bien el partido que está en el poder tiene que sufrir el mal humor de los votantes. Aunque la economía se está recuperando, esa recuperación es bastante lenta y por ejemplo tenemos una tasa de desempleo de casi 10%, que para nosotros es muy alta. Esto creó un clima de cierta inseguridad entre los votantes, que también tiene un impacto en la elección.
- ¿En qué momento de la superación de la crisis de 2009 se encuentra hoy su país?
- Claramente estamos en recuperación. Pero lo lamentable desde el punto de vista del presidente Obama es que el ciudadano normal no premia el mal evitado; o sea, siente el presente y no piensa en que las cosas podrían haber sido mucho peores. Creo que las políticas aplicadas por Obama desde hace un año, de estimular fuertemente la economía, tuvieron éxito al evitar lo que pudiera haber sido una depresión mucho más grave que la que sufrimos. Esto se evitó y ahora comienza el crecimiento, un crecimiento bastante suave que todavía no está creando nuevos empleos. Si se trata de un desempleo estructural o cíclico, como discuten los economistas, recién se sabrá de aquí a un año o dos cuando veamos qué quedó de todo este ciclo.
- Aprovechando su experiencia diplomática en el continente, incluida ahora la Argentina, ¿cómo ve la situación de las democracias en nuestros países?
- Creo que lo positivo es que el espíritu democrático de la gente es muy fuerte. No veo riesgos de que quieran optar por otro sistema y dejar de lado los valores democráticos fundamentales. Pero los desafíos que hay por delante, no solamente para los países latinoamericanos sino también para todos los demás, inclusive el mío, pasan justamente por las reformas institucionales necesarias, fortalecer las instituciones. Este es un trabajo arduo y continuo, y muy complicado. Hay que trabajar mucho para mejorar las instituciones de la democracia, pero vale la pena el esfuerzo porque las otras opciones no son aceptables.
- Vinculando lo primero -cómo afectó los planes del presidente Obama la crisis de 2009- con esto último -las democracias en el continente-, ¿en qué medida la salida de aquella situación puede incidir sobre las inversiones de EE.UU. en la Argentina y los demás países de la región?
- Es difícil precisarlo, pero creo que frente a nosotros hay muchas oportunidades. Es que debido a esta crisis hay mucha liquidez en varias economías, que se orientará hacia destinos que tengan condiciones adecuadas para invertir. Entonces, cuando llegue el momento las inversiones se harán en los países que justamente brinden esa confianza necesaria y tengan esas condiciones. Hablo de una recuperación global muy fuerte que puede involucrar a todos los países que han sufrido la crisis, los emergentes tanto como los países de Europa, EE.UU y Asia.
- O sea que las posibilidades están...
- La oportunidad está ahí, pero todos los gobiernos tienen que optar por las políticas adecuadas para aprovecharla, evitando lo que siguen siendo condiciones frágiles.
- ¿Puede ampliar esto último?
- Yo diría que se trata de contemplar sólo la recuperación y no ir por atrás buscando atajos. No confundir el efecto de un " "boom" económico al que le puede seguir una quiebra, es decir no queremos repetir los ciclos negativos anteriores.
-En particular sobre la Argentina, ¿cómo evalúa el estado de las relaciones con su país? ¿Normales, buenas, regulares...?
-Son muy buenas. No tenemos problemas notables en la relación, tenemos un diálogo muy fluido con el Gobierno en varias áreas. Así que no hay impedimentos para trabajar juntos en las áreas que ofrecen las posibilidades y los intereses mutuos. En eso estamos trabajando.
- ¿Cuánto puede incidir en las relaciones con los países de la región el cambio de las políticas que priorizaba la administración Bush con respecto a las del actual presidente?
- Creo que se nota un énfasis nuevo en temas como la inclusión social, la justicia social, asuntos relacionados con el crecimiento y fortalecimiento de la democracia, entre otros. Pero creo también que el "efecto Obama" no ha podido ser tan fuerte e inmediato tal vez en la región, por la necesidad de atender la crisis financiera. Pero creo que los resultados de esta nueva visión hacia América latina se empezarán a notar más adelante.
- De lo que no hay dudas es que la impronta de la guerra ya no es una prioridad para EE.UU. ¿Es así?
- El presidente Obama asumió con el objetivo de terminar con las dos guerras. La de Irak ya está terminada y el presidente quiere salir de Afganistán hacia julio del año próximo. Esto permitirá cerrar una etapa, para poder volcar energías y capital político a otras iniciativas, a otras regiones. Creo que en la segunda mitad de este período de Obama puede traer iniciativas interesantes para las Américas.
Impresionado con Mar del Plata
En perfecto español, el diplomático estadounidense respondió todas las inquietudes planteadas en la entrevista, y a manera de cierre de la nota, pidió hacer una referencia sobre la ciudad.
"Después de hablar de tantos temas tan serios no quiero olvidarme de decir que estoy muy positivamente impresionado con Mar del Plata", manifestó Brown.
Añadió: "Me encanta el mar y estaba ansioso por conocer esta ciudad, me ha deslumbrado. Realmente no esperaba encontrar una ciudad tan grande, tan bien cuidada. Tengo planes de volver con más tiempo para disfrutar mejor de Mar del Plata", concluyó.

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