Buenas perspectivas para el maíz por el clima y el alto precio internacional

A diferencia de la campaña pasada, las condiciones estarían dadas para que haya una recuperación del cultivo en la provincia.
A pocos meses del momento de siembra, Carlos Ghida Daza, referente económico del INTA Marcos Juárez, publicó el habitual informe que realiza sobre la evaluación económica del maíz, en este caso sobre la campaña 2012-2013.

El tema es importante por varios motivos. Por un lado, por lo que representa el maíz para la rotación de los suelos y la sustentabilidad del sistema. Por otro, los precios internacionales por estos días no paran de subir y el mercado doméstico también ve con expectativas la demanda que generarán las plantas de bioetanol.

Como contrapartida, la última campaña fue muy mala, lo que desalentó a muchos productores que estarían mirando otros cultivos de verano para la rotación, como el sorgo.

Antes de dialogar sobre los números que presenta el maíz para la campaña que se avecina, Ghida Daza contextualizó la situación del cultivo.

“Hay que decir que este cultivo que fue tradicional en la producción agrícola argentina, al igual que el trigo, en los últimos 15 años ha visto disminuir su participación debido al auge avasallador de la soja, que aumentó su área sembrada y producción en forma exponencial en la última década por distintas cuestiones, económicas, financieras o de facilidad de cultivo. Se fueron relegando opciones que son importantes, sobre todo para mantener la sostenibilidad del suelo, en cuánto a cantidad de nutrientes y estructura del mismo”, comenzó diciendo el profesional.

Al continuar con su panorama, añadió que “lamentablemente la coyuntura económica de corto plazo es la que manda, por eso se vio ese crecimiento altísimo en soja y el relativo estancamiento y caída en los cereales. El maíz fue particularmente golpeado por la sequía que hubo entre 2008 y 2010, que hizo que la producción bajara en forma importante. Hay que sumarle a eso el gran inconveniente que es el alto costo de implantación y protección del cultivo en comparación con la soja”.

Pero más allá de esas razones, para Ghida Daza este año presenta buenas perspectivas porque el stock de maíz en el mundo es bastante crítico. “Se esperaba que la producción del hemisferio norte, básicamente en la campaña 2012-2013 con el fuerte incremento de áreas sembradas con maíz en Estados Unidos y un cálculo en rendimiento potencial muy alto, iba a compensar las bajas existencias actuales. Pero estamos comenzando el verano en el hemisferio norte y hay una situación de sequía bastante manifiesta que se viene manteniendo y agravando cada semana. Eso hace que en el cinturón maicero de Estados Unidos la situación del cultivo empiece a ser crítica y que los precios esperados de la nueva campaña se incrementen en forma notable. Esto crea una gran expectativa para nuestra producción, que comenzará a sembrarse en poco tiempo. Creo que desde hace dos meses ha cambiado el panorama que tenía el cultivo”.

Durante la pasada campaña los maíces sufrieron la falta de precipitaciones. En la región muchos productores directamente debieron picar el maíz y comercializarlo para alimentación animal de esa manera, porque el rinde ni siquiera justificaba el costo de cosecha. Pero en este aspecto también cambia la perspectiva.

“En nuestro país las condiciones climáticas esperadas van de neutro a Niño. Y el maíz con buenas perspectivas de humedad tiene un rendimiento potencial positivo. Esto en la faz económica favorece su competitividad frente a la soja en el margen bruto y sobre todo si uno tiene en cuenta aspectos nutricionales, donde el balance de nutrientes es mucho más favorable para el maíz. Por lo tanto, la expectativa que tenemos es que el productor haga algunas hectáreas más del cereal, porque lo va a beneficiar económicamente a él y también al suelo”.

Punto de equilibrio

Avanzado sobre aspectos económicos, el profesional destacó que el costo total del cultivo, incluyendo implantación y protección, ronda los 50 o 52 quintales.

“El problema es que más o menos el 60 por ciento de la superficie se hace en tierra alquilada, con lo que tenemos un incremento que puede llegar a 65 o 67 quintales. Eso genera que en suelos medianamente fértiles el cultivo pueda tener problemas si la condición climática no ayuda. El productor propietario tiene que pensarlo como una alternativa, pero también el contratista que alquila tierra hace tiempo, ya que podría hacer un contrato con el productor teniendo en cuenta el beneficio que representa para el recurso suelo. En esos casos se cobra un poquito menos de alquiler en quintales de soja y puede llevar adelante el cultivo para mantenerse en el largo plazo, lo que beneficia tanto al contratista como al productor”.

De todas formas, ese último tema es un debate de largo alcance y difícil de concretar. “Escapa al aspecto microeconómico del productor y es más bien algo macro de la región y a nivel de legislación, que pensamos que en el futuro se podrá lograr”, subrayó.

Otra cuestión que se plantea al hablar de maíz es la incidencia que tendrá en la producción, la demanda y los precios locales, las plantas de bioetanol que comenzarán a operar en el corto plazo.

“Se trata de una discusión histórica. Cuando el productor se ve poco perjudicado por el precio del grano, la situación favorece a la agroindustria, en este caso el bioetanol. El tema es hasta qué nivel de precios es posible la producción rentable del combustible.

En Estados Unidos eso está reglamentado; tienen una legislación que asegura determinado precio y cuota de producción para que de algún modo beneficie al productor y a su vez la industria cuenta con exenciones impositivas para sortear momento con malos precios. Tienen una cláusula gatillo que permite que aunque el precio del grano suba logren cierto respaldo económico, porque ellos por una cuestión ecológica de largo plazo necesitan el aumento en la cuota de combustible. Acá todavía no hay una legislación que contenga esos aspectos, pero de alguna forma se piensa que en el mediano plazo las energías renovables tendrán un fuerte apoyo gubernamental”.

Sorgo, maíz, soja

Ghida Daza también realizó un análisis económico comparando sorgo y maíz, que son dos cultivos que deben competir por superficie justamente con la soja.

“El sorgo es un cultivo que ha mejorada genéticamente en las últimas décadas y tiene buenos rendimientos en los ensayos comparativos. Lo que pasa es que cuando se hacen análisis de costos a nivel de un departamento o una zona grande, se toman datos promedios y en general el sorgo siempre ha estado raleado de los lotes de más fertilidad y además no tiene un manejo con alto nivel de nutrientes. Entonces, si el rendimiento promedio normalmente en maíz llega a 70 quintales, el sorgo mostrará 60 quintales o menos. Por ahí los expertos en mejoramiento de sorgo protestan cuando uno hace costos y muestra los rendimientos; por eso aclaro que se trata de rendimientos promedio. El cultivo con un buen nivel tecnológico, buena fertilización y con suelo agrícola, rinde a la par del maíz. Es una alternativa muy positiva a considerar”.

Específicamente sobre la rentabilidad que se alcanza con uno u otro cultivo, indicó que con rendimiento parecido el sorgo es levente inferior.

“Un maíz de 95 quintales puede dar $ 2.500 de margen bruto; un sorgo de 90 quintales está por encima de los $ 2.200. No es tanta diferencia. Con buena productividad y buen manejo, el sorgo es competitivo. Acá en algunos campos que tienen un alto nivel tecnológico a veces han reemplazado el maíz por sorgo por las facilidades actuales que presenta su comercialización”.

En cuanto a la inversión, destacó que con buena tecnología y fertilización en maíz hay que tomar como parámetro entre $ 1.300 y $ 1.500, mientras que para el sorgo hay que pensar entre $ 1.000 y $ 1.300.

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