Este final de cosecha -atípica por cierto-, nos deja varios paradigmas dignos de analizar. ‘Este año se dio vuelta la taba‘, advierten desde algunos sectores
De todas maneras, conocidos los números finales de cosecha y pulsadas las perspectivas de mercado y las existencias probables, los precios de los vinos básicos a los productores se fortalecieron, contradiciendo de alguna manera a los miedos de principio de año. Aquí, todos hablan de un futuro equilibrio en las existencias de vinos, que -a juicio de los analistas en el tema- no irían más allá de volúmenes equivalentes a 5 o 6 meses de despachos regionales para junio del 2013 -3 meses de blancos y 7 meses de tintos-, cuando se liberen los vinos nuevos. Si se sostienen tanto la dinámica exportadora -incentivada por los volúmenes del granel y el mosto-, como el equilibrio que evidencia el mercado interno, estas circunstancias y los números permiten deducir un año sin sobresaltos.
Algunos de los que leen la letra chica de la vitivinicultura y fundamentalmente las grandes empresas fraccionadoras con mercados -interno y externos-, no están tan tranquilos. Especulan con una cosecha 2013 pobre que termine secando al mercado de vinos básicos haciendo volar los precios de manera irracional y que les haga finalmente perder esos nichos. Históricamente, y según los datos aportados por el INV, hay 2 meses -unos 2 millones de hectolitros-, que no se comercializan; o porque hay gente que ahorra en vino y no le interesa desprenderse o porque directamente son producto de muy baja calidad que están fuera del mercado. Por otro lado, están los optimistas que auguran que a partir de éste esquema de equilibrio que se ha dado en ésta temporada que le ofrece al productor alternativas de diversificación como las exportaciones y la elaboración de mosto.
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