Relató los días de internación, mostró la cicatriz y apuntó a Clarín.
De buen humor, sonriente, cómplice de sus funcionarios y defensora de sus médicos, ésa será una de las imágenes que quedará en una de las escenas de la reaparición pública de Cristina Fernández. Con ojos vidriosos nombró a Néstor Kirchner y confesó que nunca lloró en todo el tratamiento, con una sola excepción: cuando sus médicos le confirmaron que no tenía cáncer.
“Entraron [Luis] Buonomo y [Pedro] Saco con unas caras y yo me pregunté ‘¿Qué pasó?’. ‘Tranquilícese que es muy beneficioso’, me dijo Saco, y me dio el resultado. Me dijo que no se habían encontrado células cancerígenas en los nódulos y que encontraron un tercer nódulo que no había aparecido en las dos tomografías. En ese momento me largué a llorar, en ningún otro momento lo hice, y fue de mucha emoción, hay que vivirlo, es intransferible”, contó la Presidenta.
La propia Cristina Fernández calificó de “milagro” su recuperación y relató que tanto su médico personal como el cirujano que la operó estaban “muy asombrados” por el cambio de diagnóstico. “El doctor Saco me dijo que estaba conmocionado porque era increíble lo que había pasado, que parecía un milagro. Él no lo puede decir porque es un científico, pero lo digo yo. Y creo que es por la fuerza de la gente y por el amor”, destacó.
La jefa del Estado no evitó ningún tema que la tuvo en las noticias durante su convalecencia. Una de las mayores críticas tuvo como blanco la tarea de los médicos por el falso positivo sobre el carcinoma. “Hasta que no se abre, no se sabe”, dijo, mientras citaba palabras de profesionales de la salud, “que saben de verdad”.
Esa situación dio pie para fundamentar la decisión del Gobierno nacional de difundir la situación médica de la Presidenta. Cristina sostuvo que el seguimiento de su estado de salud fue comunicado “puntillosamente, sin agregar ni quitar ni una letra” desde el primer momento.
Así, contrapuso el manejo de la información que se había dado sobre los problemas de salud que aquejaron a su fallecido esposo Néstor Kirchner durante su presidencia. “Hubo una cierta desinformación de lo que le estaba pasando a él”, y señaló que por ese motivo decidió dar a conocer “con todas las comas” sobre su intervención.
“Se debe informar paso a paso lo que le pasa a la salud del Presidente, porque es una cuestión de Estado y la gente debe saber. El resultado al final está bien, aunque sé que a algunos los desilusionó. Todo mal vuelve”, enfatizó.
De negro enlutado, a pesar de las especulaciones sobre su cambio de vestimenta, la jefa del Estado se mostró animada y dejó claro que su entusiasmo se trasladará a su trabajo al frente del Poder Ejecutivo y que no descuidará la política. “La estética me puede, pero bueno, la política antes que nada”, afirmó tajante, luego de exponer sin complejos la cicatriz en su cuello que le dejó la operación que le realizaron en el Hospital Austral el 4 de enero pasado.
La Presidenta agradeció especialmente a la militancia kirchnerista. Habló de los jóvenes que hicieron vigilia en la puerta del hospital de la ciudad bonaerense de Pilar. E inclusive les agradeció por su insistencia de querer transmitirle su apoyo cuando se encontraba en la Residencia Presidencial de Chapadmalal. “Un grupo fue por la playa y vi las banderas que dejaron hasta donde pudieron llegar”, relató. Y también dio las gracias a las personas que en la puerta de la residencia balnearia se sacaban fotos.
Todo el escenario le alcanzó para desplegar su buen humor. Le guardó un lugar especial al vicepresidente Amado Boudou, quien la reemplazó en el interinato, y comentó: “Todos decían que no íbamos a dejarte hacer nada, que esto, que lo otro, que ni iba a poder ni firmar decretos, que [el secretario Legal y Técnico, Carlos] Zannini iba a cerrar las puertas, que te íbamos a pegar. Te tratamos divino, no digas”, afirmó.
“Agradezco a todos los que se alegraron por el éxito de mi operación, que por suerte son los más”, remató Cristina Fernández.
Mostró la cicatriz y apuntó contra Clarín
En su retorno, la Presidenta también regresó a su discusión mediática con el Grupo Clarín. Contó que mientras preparaba su atuendo para reaparecer en público tras su operación de tiroides, declinó su idea de utilizar un pañuelo que ocultar la cicatriz postoperatoria.
"Primero pensé en poner un pañuelo, pero si lo hacía, mañana Clarín diría `ésta no se operó´", ironizó una sonriente Cristina. "Me sugirieron traer la tiroides, pero es ´too much´", admitió con una amplia sonrisa, y se levantó el cabello para mostrar mejor la señal quirúrgica. "Para que después no digan que no me operé", aclaró la jefa del Estado.
"La estética me puede, pero bueno, la política antes que nada. Alguno me recomendó que pusiera la tiroides arriba de la mesa pero eso es muy desagradable se impresionaría la gente", agregó entre risas los aplausos de el kirchnerismo en pleno que se reunió en el Salón de las Mujeres.
De inmediato, Cristina criticó "el batifondo que se armó" por su cambio de diagnóstico y volvió a apelar a la ironía para indicar que "faltó que opinara la Organización Mundial de la Salud, después opinaron todos".



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