Esta edición de “La canción de nuestra América” tuvo puntos muy altos y otros que no alcanzaron a cumplir con las expectativas.
El encargado de abrir el último día fue Dorian Maronich, joven cantautor del sur de nuestra provincia, San Rafael, aportando una nueva generación de canciones que hablan desde el interior nuevas realidades, nuevas problemáticas y nuevas luchas.
Posteriormente subió al escenario Jose y el Monstruo, músicos, que recibieron calurosos aplausos de la gente presente.
A continuación, fue el turno del Trío Oesch-Alcaraz-Melchiori con su fusión de música contemporánea con raíces latinoamericanas.
El público presente también pudo disfrutar de la actuación de Sebastián Garay, que se ha convertido en uno de los referentes culturales de Mendoza por la calidad de sus presentaciones y su compromiso social.
Vasti Michel, la cantautora chilena que vino a Mendoza para ser parte del cierre del Americanto, mostró lo mejor de su repertorio.
El cierre fue con Rubén Rada quien presentó “Sólo candombe”, recorriendo buena parte de su larga carrera con un público que disfrutó y ovacionó a pleno al artista.
Balance
-El festival contó con una grilla de artistas locales muy destacados, que no desentonaron nunca y mostraron categoría para estar sobre el escenario. Sin dudas, fueron artífices del festival.
-La fiesta AlterLatina fue más que interesante. Si bien las propuestas son muy buenas, falta que se termine de prender el público. Algo así sucedió antes de con el Americanto 2.0. Tal vez, habría que trabajarlo más desde las redes sociales o con el público que podría asistir a la fiesta.
-Las serenatas y las guitarreadas fueron los grandes rescates de esta edición y habrá que seguir trabajando con estas acciones para mantenerlas con vida.
-Bruno Arias fue la mayor revelación del festival. Su actuación del viernes fue consagratoria en Mendoza y hemos descubierto un artista talentoso y sencillo, que hizo bailar hasta las piedras con sus canciones llenas de compromiso.
-Tal vez la mayor decepción fue Horacio Fontova. Mucha gente fue en la noche del sábado hasta el parque para disfrutar del músico. Pero la gran sorpresa fue que Fontova subió solo al escenario y ofreció una propuesta intimista. Fue una presentación sobria y buena, pero más para un teatro que para un festival. Tal vez, el único número que desentonó y mucho más cuando era muy esperado.
-Todo lo que se podía suponer sobre Rubén Rada y Peteco Carabajal se cumplió. Tremendos músicos que demostraron su calidad y sus ganas. Eso si, Peteco llegó con una formación de "rock progresivo" que mantuvo en vilo a todos, hasta el final. Tre-men-do.
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