Se trata del programa de Medicina Preventiva Dinámica Domiciliaria. En plan embrionario, la experiencia retoma los censos domiciliarios de prediagnóstico para detectar signos y síntomas que prevengan enfermedades.
“Nosotros queremos hacer un relanzamiento de un programa de un plan de medicina preventiva que llamamos Dinámica Domiciliaria, porque es trabajar directamente con la población aparentemente sana, que no tiene ni signos ni síntomas de enfermedades”, sintetizó Bucca. El jefe del hospital observó que “la medicina preventiva es un concepto que se ha instalado hace unos años, pero sigue siendo el más moderno y es la medicina más barata, supera toda la tecnología y sigue siendo la mejor medicina”.
Bucca ha insistido a lo largo de su vida pública con las políticas sanitaristas. Recuerda que “en los años 1994 y 95 tuvimos una experiencia extraordinaria”, cuando conjuntamente a Francisco Flores llevaron a la práctica un plan similar. Reafirma que “la modernidad de la medicina actual habla más de salud que de enfermedad; cuando nosotros hablamos de enfermedad, lo estamos haciendo sobre el último eslabón de una serie de sucesos que desencadenaron la enfermedad”.
Bucca explica que “en general se trabaja sobre lo que conocemos como medicina estática, el médico espera que el paciente venga a la consulta con un signo o síntoma. Lo que proponemos es anteponernos a esa medicina estática con una medicina dinámica domiciliaria, vamos casa por casa, desde el recién nacido hasta el abuelo, con una cartilla de salud para determinar algún síntoma de enfermedad”. Condado acota que “cada enfermedad tiene una historia natural, la que está dividida en diferentes etapas. La primera de ellas es la subclínica, con síntomas o signos muy débiles, donde ni el mismo paciente llega a darse cuenta. Después la enfermedad se declara, y finalmente el paciente la supera o le queda algún síntoma. Lo que José está pretendiendo es actuar a nivel de la etapa subclínica, donde se pueden evitar las complicaciones mayores o de llegar a la enfermedad propiamente dicha o sus secuelas, a evitar todo ese proceso”.
En las charlas que han tenido con colegas, Bucca reconoce que va a tomar las sugerencias realizadas. Paralelamente a la experiencia, continuará impulsando su histórico “programa de Diagnóstico Temprano de Cáncer de Colon con un grupo etario que supera los 50 años. En ese caso también es domiciliario, pero los análisis de investigación de sangre oculta en materia fecal se hacen a través de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de La Plata”. Insiste con la prédica. Asegura que “si hacemos un diagnóstico temprano, le estás haciendo algo que dignifica la vida, su calidad y el aumento de la esperanza de vida. Lo que apuntamos es que el cirujano no tenga que abordar más los cánceres avanzados. El cáncer de colon o el de piel te permiten entre 5 y 12 años para llegar a un diagnóstico temprano; es un fracaso de la medicina que no suceda. Como cirujano me he enfrentado mucho a esas situaciones, con un porcentaje de vida de cinco años o con un avance de la enfermedad que ha alcanzado a otros órganos con la metástasis. Hay que terminar con ello”, asevera.
¿Cómo se lleva a la práctica?
Los médicos explican que para ello se dividirá a Bolívar en áreas programáticas, donde “el agente sanitario o promotor de la salud va casa por casa”, para lo cual se realizarán campañas previas de concientización e información. Esos visitantes, debidamente capacitados, e incluidos en un equipo interdisciplinario, interrogaran sobre todos temas de salud que puedan relevar indicadores de posibles enfermedades.
Condado alaba la presentación, porque “barca todo. Cuando uno recibe un plan, generalmente abarca una sola patología, aquí vemos todas las patologías posibles que puede llegar a tener. Y con todo organizado, se va seleccionando para que termine en la persona adecuada para dar una respuesta. Esto no solo representa un diagnóstico de la situación, sino que aporta una solución en el momento. A medida que los problemas se van detectando, se van solucionando”.
Por último, atendiendo a los lineamientos que pretenden una política de estado, Bucca reclamó la necesidad de sostener el programa “en el tiempo, si lo dejamos en dos años, pierde valor”. Asimismo destacó que se trata de “una cuestión de un trabajo en equipo que permite reinsertar un programa. Desde lo personal, biológicamente, Dios me ha dado la oportunidad de algo que iba a quedar en el aire. Para mí es una satisfacción inmensa”, concluyó.
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