CIPOLLETTI (AC) – Un hombre de 30 años fue asesinado ayer por la mañana en la cárcel de Cipolletti, luego de que las autoridades del penal decidieran restablecer los espacios comunes tras el motín del sábado, que se extendió hasta la madrugada.
La Justicia ya tiene identificado al asesino, que ultimó a su víctima luego de un enfrentamiento entre bandos, según se pudo reconstruir del testimonio de familiares de los internos y de la información proporcionada por fuentes judiciales.
El crimen, perpetrado con una faca, fue el punto más alto de una escalada de violencia de la que "Río Negro" dio cuenta el jueves pasado, con testimonios de internos que denunciaban la llegada de condenados de gran peligrosidad y la palabra de autoridades del penal que reconocían que la agresividad entre los reclusos había aumentado.
Víctor Tapia era de Barda del Medio y tenía 30 años. Estaba detenido por un robo calificado y su condena se extinguía en tres años. En pocos meses habría comenzado con salidas transitorias.
Había llegado a la cárcel de Cipolletti proveniente del penal de Roca.
El pabellón donde se desarrolló el motín el sábado quedó literalmente destrozado y habrá que esperar varios días, tal vez semanas, para que pueda volver a ser habitado (ver aparte).
"¿Qué van a esperar, que haya un muerto?", se preguntó, como una premonición, el miércoles uno de los presos que se comunicó con este diario.
El juez de ejecución penal Juan Pablo Chirinos, que estuvo hasta la madrugada y debió regresar pasado el mediodía, dijo que el motín y el crimen no están relacionados.
Sin embargo, las mujeres de los internos que se agolparon ayer frente a la cárcel dijeron lo contrario: que el crimen fue consecuencia de la decisión de restablecer los espacios comunes porque hasta las 9 los reclusos permanecían en sus celdas.
El motín cesó hacia las 3 de la mañana y como consecuencia de esos hechos, hay dos presos heridos con armas blancas. El enfrentamiento fue luego del desayuno, en un patio interno. Participaron entre 4 y 5 reclusos de un lado y un número menor del otro, entre los que estaba la víctima. Fuentes de la Justicia penal dijeron que utilizaron palos y facas.
El cadáver de Tapia presentaba varias heridas de arma blanca. El juez Gustavo Herrera y el fiscal José Rodríguez Chazarreta tomaron declaración a los internos y al personal del Servicio Penitenciario.
Todo indica que el agresor, cuyo nombre la Justicia mantiene en reserva, es una persona de Cipolletti que en dos años estaba en condiciones de comenzar a recibir el beneficio de las salidas transitorias.
Personal del Servicio Penitenciario confiaron a este diario que el penal 5 de Cipolletti, ubicado en el noreste de la ciudad, cerca del paraje El Treinta, no está preparado para alojar presos de semejante peligrosidad y que lo que ocurrió es consecuencia directa del cambio de autoridades de la cárcel y del perfil de los internos alojados en sus pabellones.
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