Jorge Giaccobbe es el asesor de marketing del intedente y fue el autor de la frase "Bruera es Agosto". Con los aportes de todos los vecinos, el muncipio le paga dos oficinas en el Pasaje Dardo Rocha.
Giaccobbe es el titular de la empresa Jorge Giaccobbe & Asociados, nombre curioso para una firma sin socios (el único que tenía lo perdió a fines de los ‘90). Y es el asesor histórico del intendente en el terreno de la imagen, el marketing y esas nuevas ciencias tan de estos tiempos. Fue el inventor del famoso y muy eficiente eslógan Bruera es Agosto, que permitió instalar, a costa de miles y miles de metros cuadrados de paredones pintarrajeados, la aspiración del entonces concejal de suceder a Julio Alak en la conducción del Palacio Municipal.
Bruera paga muy bien el aporte inestimable de Giaccobbe: además del jugoso contrato que tiene con el Municipio desde diciembre de 2007, el consultor, que no es empleado de la Comuna ni tiene cargo político alguno, está cómodamente instalado en el Pasaje Dardo Rocha. El hombre de los tupidos bigotes okupa dos oficinas del segundo piso de ese edificio municipal. Son dos despachos amplios, luminosos, con vista a la avenida 7. Con internet y teléfono, claro. Alguna vez funcionaron allí dependencias de la secretaría de Cultura y de la dirección de Prensa.
Cuando está en La Plata, el asesor atiende ahí. A sus anchas. En esas oficinas se quemó las pestañas dándole forma al plan para instalar la figura del intendente en el plano provincial. En esas oficinas habría exclamado “¡Eureka!”, como Pascal, cuando le brotó Bruera es una Massa, el eslógan que el jefe comunal mandó a pintar en la Costa y en la ruta 2 para promover su fallida sociedad política con el intendente de Tigre. Y en esos despachos habría pergeñado el servicio de gestoría Bruera te escucha, con el que el intendente les ofrece a los bonaerenses ayuda para hacer trámites en La Plata, entre otras gemas publicitarias que no tienen nada que ver con el Municipio, que es la institución que le paga por sus servicios, sino con las aspiraciones políticas personales del actual alcalde. Pero mejor no reparar en tonterías.
Ahí, en lo alto del colosal centro cultural que nació estación de trenes y fue Correo y también un enjambre de oficinas administrativas, Giaccobbe atiende la cuenta de la Municipalidad de La Plata. Pero atiende también a otros clientes, a quienes invita cafés, medialunas, tostados de miga y gaseosas que encarga al café del Pasaje. Las gentilezas de Giaccobbe con los clientes de su empresa privada las paga la Municipalidad. Los platenses. La famosa caja chica dignifica los negocios del consultor.


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