La cruzada rebelde fracasó y el intendente de La Plata se quedó solo. Por eso se acerca a Daniel Scioli. Así, volvería al universo K, pero enrolado en la tropa que arma el mandatario provincial.
Mandan la urgencia y la necesidad, que tiene cara de hereje: el alcalde busca dinero fresco para oxigenar su gestión; el dato central y más novedoso es que analiza seriamente archivar sus sueños de proyección provincial y trabajar por su reelección en la ciudad.
Un repaso de los últimos movimientos del intendente abonan la hipótesis del operativo retorno, bajo la órbita de Scioli, que a su vez es manejado por Néstor. Veamos:
* Hace varias semanas que no se le escuchan críticas públicas al kirchnerismo en general y a los gobiernos de Cristina y de Scioli en particular.
* La semana pasada participó de un acto con la Presidenta y el gobernador en Tolosa. Y viajaría próximamente a Olivos a reunirse con Kirchner, que prepara una amnistía para evitar bajas en la tropa.
* Negocia con el jefe de Gabinete de la Provincia, Alberto Pérez, para conseguir los 40 millones de pesos correspondientes a la tasa de Capitalidad que le permitan cancelar la deuda que el Municipio arrastra con el Estado bonaerense por el salvataje del Banco Municipal.
* Gabriel Bruera -su hermano diputado- recorre los pasillos de la Gobernación golpeando las puertas de los despachos principales. Su nombre se repite en la planilla de pedidos de audiencia del nuevo secretario general, Javier Mouriño, que lo está haciendo sufrir un poco.
Las piezas se mueven en torno a los proyectos y las ambiciones personales, pero no quedan resquicios para la gestión. Dicho de otro modo, se olvidan de gobernar (y de las promesas que realizaron durante las campañas).
En el entorno del intendente advierten que, de todos modos, no cancelará el plan de instalación de su figura a nivel provincial porque, explican, es funcional al proyecto reeleccionista. "Crecer nunca es contraproducente y, además, las legislativas de 2013 están a la vuelta de la esquina", dicen, y recuerdan que el plan original del alcalde era un gobierno de seis años, con salida a la mitad del segundo mandato y traspaso de mando a quien eligiera como heredero/gerente.
Por eso, en el laboratorio del oficialismo platense ya empiezan a probar cómo suena la fórmula Bruera-Bruera 2011, con Pablo para la intendencia y Gabriel a la cabeza de la lista de concejales.





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