Bronca y resignación por el boleto más caro

Bronca y resignación por el boleto más caro
Ayer se hizo efectiva la suba del boleto urbano a $3.20 y los pasajeros manifestaron su enojo, pero admitieron que “no les queda otra”.
Si tuviésemos que montar imágenes para un videoclip que resuma el último aumento del boleto, podríamos seleccionar, de los últimos meses, estas: usuarios en las paradas de toda la ciudad, esperando 30 o 40 minutos hasta que el colectivo se digne a llegar; unidades rotas en plena calle y pasajeros obligados a esperar el siguiente ómnibus de la misma línea; trabajadores realizando sus habituales paros y asambleas, mientras en las paradas los usuarios, de nuevo, esperan al rayo del sol; empresarios del transporte exigiendo a la Municipalidad un aumento del boleto; concejales radicales votando a favor del aumento y, finalmente, los pasajeros subiendo como cada día al colectivo, pasando la tarjeta con una mezcla de bronca y resignación.

Ayer, comenzó a regir el aumento del 28 por ciento que fue sancionado el martes pasado por la bancada radical del Concejo Deliberante. Los cordobeses comenzamos a pagar $3.20 por cada boleto de colectivo común, y $6.40 en el caso de los diferenciales. Las reacciones de los usuarios del transporte público fueron, invariablemente, las mismas: bronca por pagar uno de los boletos más caros del país sin que el servicio mejore; resignación, porque hay que ir al trabajo y “no queda otra”.

“No me queda otra por el momento. Para el tramo que es desde el Centro al Aeropuerto no hay nada con qué irse: el D4 tiene un frecuencia de 30 minutos y el A5 de 20 minutos. Lo tengo que pagar”, dijo una pasajera a una radio local.

En el videoclip imaginario, podrían sucederse varios testimonios que ayer aparecieron en radios y noticieros: “Ya no nos queda forma de escapar de los aumentos. Todo aumenta y el sueldo sigue igual. Yo uso cuatro cospeles, gasto 12,80 por día”, dijo otro pasajero.

Y otro: “No sirve de nada quejarse, porque siempre hacen lo que quieren. Estoy muy molesto y nadie soluciona nada. Treinta minutos esperando, no hay frecuencia. Tengo mucha bronca”. Y más: “Yo si tomo cuatro colectivos y ahora se me va a hacer más de $300 pesos al mes”.

Las declaraciones que usted acaba de leer son algunas de las muchas que se escucharon ayer por las radios y los noticieros. Sus autores fueron hombres y mujeres; trabajadores, amas de casa: cordobeses que no tienen ni auto ni moto, que no pueden llegar transpirados al trabajo a fuerza de pedalear una bici, es decir, los rehenes del transporte urbano de pasajeros.

Chau, cospel. Quienes aún conservan cospeles deben apurarse para utilizarlos: el último plazo vence a las 24 horas del próximo domingo, según indicaron desde la Dirección de Transporte y Tránsito del municipio capitalino.

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