El desenlace más temido del caso Tatiana Kolodziey movilizó a la sociedad chaqueña, que en gran número salió a reclamar justicia y sumó voces pidiendo a las autoridades que hagan algo ante la creciente ola de inseguridad que se vive en la provincia, donde empiezan a florecer situaciones que afectaban a grandes capitales y que solamente tenían a los chaqueños como espectadores a través de la televisión.
Sin controles
Esta situación puso en tela de juicio los controles sobre los servicios públicos de pasajeros. Si bien las autoridades municipales y provinciales sostienen que solicitan registro de antecedentes para habilitar a los conductores, quedó demostrado que es muy fácil vulnerar los controles, más aún en los servicios de remises en que la informalidad parece ser moneda corriente. En la actualidad cualquier vehículo con un pequeño cartel pasa a ser en forma inmediata un remís, no hay una unificación de colores que haga de este servicio algo serio; al mismo tiempo, los usuarios no cuentan al subir con datos que identifiquen al conductor para tener la tranquilidad de que ese chofer y el propio vehículo atravesaron controles municipales o provinciales para prestar servicio.
Las grandes capitales tienen distintas medidas para minimizar los riesgos de inseguridad que pueda sufrir un pasajero en un vehículo de alquiler; sin embargo, el área metropolitana no tiene unanimidad de criterio y las comunas que la componen trabajan por separado en este tema.
El fallido intento
Sorprendentemente la provincia impulsó por un tiempo un proyecto de ley para regular la actividad de taxis y remises, como de las propias agencias que los nuclean. Las quejas constantes del sector patronal y las medidas de fuerza interrumpiendo el tránsito en la ciudad llevaron al gobernador de la provincia Jorge Capitanich a retirar a fines de mayo el proyecto que habían presentado en la Legislatura.
La decisión del Ejecutivo se dio de manera abrupta cuando un grupo de remiseros cortaron el tránsito en inmediaciones de Casa de Gobierno en reclamo de que Capitanich retire de la Legislatura el proyecto de ley que regula la actividad debido a que no están de acuerdo con una serie de puntos. Entre otras cuestiones, los propietarios de remises reclamaban al gobierno que les otorgue gasoil subsidiado y créditos blandos para renovar las unidades. Además, pedían que se libere el piso de cilindradas requeridas para que un auto esté habilitado para desarrollar su tarea.

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