En un almuerzo con gobernadores afines, Cristina Fernández sorprendió con el anuncio de que podría derogar el impuesto al cheque.
La invitación le llegó ayer al primer mandatario después de que la Presidenta sorprendiera, durante el almuerzo con 17 gobernadores afines, con el anuncio de que podría derogar la ley que fija el impuesto al cheque, dejando así sin materia la principal batalla que la oposición libra en el Congreso que es, justamente, coparticipar todo lo que se recauda por ese tributo.
¿Cuál será el planteo que llevará Brizuela a la reunión con Cristina Fernández? El ministro de Gobierno, Javier Silva, anticipó a El Ancasti dos reclamos básicos. "Desde el punto de vista financiero, el Gobernador va a pedir que nos remitan todo lo que nos tiene que remitir y, aparte, va a ir a buscar más recursos, pero recursos que no dependan de la discrecionalidad de un tercero, sino que ingresen regularmente para poder tener certezas en nuestra economía", anticipó.
Silva cuestionó el anuncio de la Presidenta sobre una eventual derogación del impuesto al cheque como un acto de "inmadurez política" que, señaló, "no hace sino profundizar las diferencias". "Lo que están haciendo los dos sectores es redoblar las apuestas: como la apuesta del oficialismo era no dar nada y la apuesta de la oposición es coparticipar la ley, ahora el oficialismo retruca pretendiendo eliminar una fuente de financiamiento importantísima. La lectura que hacen es ‘no me voy a perjudicar solo, nos vamos a perjudicar todos’".
Silva advirtió que si se concretara esta embestida del Gobierno Nacional, las provincias serían las más perjudicadas. "Si sacan el impuesto al cheque a quien más se perjudicaría es a las provincias, porque aunque sólo se reparte el 30%, es un ingreso que llega a todas las jurisdicciones y, hoy por hoy, cualquier merma que se les haga a las provincias sería catastrófica", denunció el vocero del gobierno catamarqueño.
Antes de que se conociera que la Nación evalúa la derogación del tributo, el Gobierno provincial pensaba insistir en la coparticipación del impuesto al cheque por una lógica muy simple: aun si se concretaba la amenaza de la Nación de quitar el Programa de Asistencia Financiera (PAF), el fondo sojero y los recursos no automáticos que se envían a las provincias, la ecuación seguía cerrando para las finanzas locales. "Aportes discrecionales no tenemos ninguno y el PAF lo tenemos virtualmente, pero no llega; a lo sumo perderíamos el fondo de la soja, pero en ese esquema, el reparto del impuesto al cheque sería más positivo para la provincia", evaluaba Silva.
Sorpresa
Ante 17 gobernadores justicialistas y afines, la Presidenta sorprendió ayer al admitir que evalúan la posibilidad de derogar el impuesto al cheque. Ocurrió en el marco de la primera ronda de reuniones que la mandataria inició con los gobernadores para debatir posibles modificaciones en el esquema de coparticipación federal, ante el creciente malestar que existe en las provincias por el deterioro de las cuentas públicas.
Para el próximo martes fueron convocados los gobernadores que quedaron fuera del primer encuentro. Binner de Santa Fe y Fabiana Ríos de Tierra del Fuego habían confirmado su presencia.
"Si sacan el impuesto al cheque a quien más perjudicarían es a las provincias. Cualquier merma sería catastrófica". Javier Silva, ministro de Gobierno, sobre la eventual derogación de la ley.
"La intención es no dejarnos gobernar"
"La intención de la oposición es no dejarnos gobernar, hoy es el impuesto al cheque y mañana será el impuesto a la paloma", ironizó la Presidenta ayer frente a los gobernadores afines que asistieron a la reunión en la Quinta de Olivos. La Jefa de Estado dio a entender que detrás de los intentos opositores en el Congreso de modificar el impuesto al cheque se esconden maniobras para debilitar al Gobierno. Cristina habló más de media hora con una catarata de datos económicos y luego dio paso a la expresión de los gobernadores, no sin antes señalar que "el impuesto al cheque es una anécdota contable. La gran medida económica sería su derogación y estoy dispuesta a discutirla", sorprendió. De esa forma buscó desarticular la principal lucha de la oposición. "No se puede desvestir a un santo para vestir a otro", dijo en alusión a los cambios que el Congreso quiere realizar de este tributo.



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