El brindis de la oposición

El brindis de la oposición
Referentes de todos los bloques opositores de la cámara Baja despiden 2012 con La Tecla y hablan de las perspectivas para el año electoral. Risas, chicanas y silencios que dicen mucho, en una charla distendida
Se termina un año legislativo que, según afirman desde la oposición, fue más fructífero de lo esperado. Y se viene un año electoral en el que los opositores, de a poco, comienzan a entablar diálogos con el objetivo de conformar alianzas que los lleven a pelear por el primer lugar. De éstos y otros temas charlaron con La Tecla los presidentes de bloques opositores de la Cámara de Diputados: Mónica López (Unión Celeste y Blanco), Marcelo Díaz (FAP), Ricardo Jano (UCR), Walter Martello (Coalición Cívica), Ricardo Eslaiman (Tercera Posición), Jorge Solmi (Proyecto Bonaerense), Héctor Martínez (Lealtad Peronista) y el macrista Julio Garro (Pro Peronismo). Ausente con aviso, Ricardo Lissalde (Alternativa Peronista).

Durante más de una hora, y en la previa de un amistoso brindis, los legisladores discutieron y debatieron sobre el período que llega a su fin, destacando todos la importancia de la irrupción de La Cámpora. Por supuesto, no faltaron las chicanas y los recuerdos de leyes que algunos acompañaron y otros no.

-¿Cuál es el balance legislativo del año?

W.M.: -Al comienzo del año teníamos una expectativa muy baja, porque a partir de la irrupción de La Cámpora, con su estilo “todo o nada”, creímos que iba a ser muy dificultoso. Sin embargo se han sancionado leyes importantes. Se dieron discusiones duras pero francas. No se puede soslayar que la interna del sciolismo y el mariottismo contaminó la discusión parlamentaria y generó una especie de confusión en el bloque oficialista, a tal punto que no se sabe si algunos son oficialistas u opositores.

M.D.: -No teníamos expectativas porque los conflictos entre el Ejecutivo y el Legislativo, conducido por un kirchnerismo duro, iban a llevar a un año en el que no se iba a trabajar bien. Sin embargo, se han sancionado leyes que pretendíamos los sectores opositores, el Gobernador y el oficialismo de la cámara. Fue un año intenso, con sanciones que algunos bloques hemos acompañado y otros no, con debates duros pero sinceros.

R.J.: -Me parece que, pese a los prejuicios iniciales, la incorporación de La Cámpora a la cámara terminó de alguna manera beneficiando el debate. Es más, algunos de los proyectos no hubiesen sido posible si no hubiera sido por esta nueva integración. Salieron leyes importantes. También se ha delineado no sólo la composición del oficialismo, sino también la de la oposición. Tengo la certeza de que parte de la oposición es un sector del sciolismo disfrazado de oposición. Y hay un sector que claramente es oposición y está buscando otra salida política para Argentina.

J.G.: -Hubo cosas que en principio se pretendieron sacar caprichosamente. Creo que la ley de Hábitat debería haber tenido un debate más profundo y un tiempo más para el análisis. En estos últimos cien metros del año se pretende tocar y retocar prácticamente toda la estructura del Poder Judicial. Me pregunto por qué no se generó una amplia mesa de debate como ésta, en la que hayan participado todos los actores, y así poder discutir la ley de Ministerio Público, el Consejo de la Magistratura, el jury, el tema de los fiscales, la inseguridad. Si bien fue un año legislativo productivo, con algunos chisporroteos dentro del FpV, también hubo una falta de debate importante en temas tan estructurales como la justicia, la inseguridad y todo lo relacionado con lo social. Si hubo debate fue porque lo generó la oposición.

M.L.: -Parecía que la Legislatura iba a funcionar como una escribanía. Daba la sensación de que no íbamos a poder tener un consenso o diálogo, y que el oficialismo se comía a los chicos crudos, y nos dimos cuenta de que, más allá de los matices de la política y la convivencia, pudimos congeniar los distintos bloques para, de alguna manera, decir “esto lo vamos a acompañar y esto no”.

J.S.: -No veía una situación de traba, sí notaba como una especie de aluvión de necesidades del oficialismo, a las cuales nosotros teníamos que ver cómo atajarlas. En la mayoría de los casos hemos resistido, y colocamos lo que cada uno pretendía que tuvieran esos proyectos.

H.M.: -Haciendo el balance final creo que ha sido un año positivo, porque en nuestro caso hemos acompañado casi todas las leyes que ha presentado el Ejecutivo; ése era nuestro compromiso.

R.E.: -Siento que cumplí con la gente que me votó. Me votaron para ser opositor, si no habrían votado al oficialismo. Pero no fui un opositor a locas, sino que apoyé todas las cosas que pensé que estaban bien, discutí en las comisiones para cambiar las cosas que pensaba que no eran correctas y me opuse en el recinto a las cosas que creía que tenía que hacerlo. Por ejemplo, estuve en contra del aumento del impuesto Inmobiliario Rural, luego aprobamos el presupuesto, y estuve en contra de la ordenanza fiscal impositiva y del impuesto Inmobiliario Urbano.

-¿Cuál es el armado que prevén y que van a integrar de cara a las futuras elecciones legislativas?

M.D.: -Creo que comienza a gestarse un sistema de transición, que es éste que hoy conocemos con los tercios. Es altamente diferenciado con el electorado y a veces no tan bien diferenciado con las propuestas políticas que se someten. Y en un tiempo determinado vamos a volver a un esquema bipartidista de coaliciones y de frentes, con las dos vertientes de pensamientos que han convivido en este país a lo largo de doscientos años. Yo percibo una centroderecha con sesgo socialcristiano, que es la impronta de las vertientes del PJ no kirchnerista, conformando un espacio político.

M.L.: -Coincido con él en el tema de los tercios. Lo que no creo es en juntarse para ganarle a alguien, porque el mezclarse solamente con un objetivo electoral no sirve.

-Eso fue la Udeso…

M.L.: -Sí, la Udeso, la Alianza en su momento, la Unión Democrática. Nos vamos para atrás si quieren. Creo que esta historia de las vertientes de los partidos políticos también se debe a una gran falencia en los partidos.

-¿Y yendo al sector denarvaísta?

M.L.: -¡Por qué me sacás! (risas). Nosotros dialogamos absolutamente con todos los sectores, buscando que el diálogo sea para la construcción de una mejor calidad de vida. Es como un matrimonio: si son muy dispares, algo en común tienen que encontrar, si no es imposible llegar a un acuerdo. Me parece que deberíamos empezar a dialogar.

-¿Pero con quién están dialogando?

M.L.: -Con todos y todas (risas).

J.S.: -¿Y con quién están cenando? Por ahí, me parece, está la respuesta (risas).

M.L.: -En la Provincia dialogamos con el peronismo, pero no el oficialista.

J.S.: -Peronistas somos todos, en general.

M.D.: -Peronistas no son todos, algunos son por conveniencia y para cobrar.

R.J.: -Y algunos no somos peronistas (risas generales).

M.L.: -Pero eso sucede en todos los partidos, Oso (sobrenombre de Díaz).

M.D.: -El fundador de nuestro partido dijo que se rompe y no se dobla, y con las diferencias que tenemos. Esa es nuestra historia. Y no venimos de todos unidos triunfaremos.

M.L.: -Mas allá de la chicana del Oso creo que tenemos que consensuar dentro de nuestra propia ideología, y una vez que lo tenés amalgamado, y que se sabe hacia dónde vas, disponer de tu propio aparato para abrirlo hacia otros que se sientan cómodos, pero tampoco obligar a nadie.

J.G.: -Ahora me toca a mí (risas). Fundamentalmente, la responsabilidad nuestra es llegar a la Presidencia en el 2015. Tenemos un candidato nacional, que es Mauricio Macri. La gente no está para acompañar improvisaciones, tenemos que lograr una foto de gobernabilidad, de futuro, algo que genere proyecto, que genere objetivos; si no miremos el 2011, cuando, como oposición, fuimos todos desmembrados y nos encontramos con un escenario donde la Presidenta saca el 54 por ciento de los votos. Mucho por mérito nuestro.

M.L.: -Más nuestro que de ella.

J.G.: -No podemos caer en esta lógica de construir espacios alternativos donde no reine la coherencia; me parece que tenemos que trabajar cada cual en su sector. ¿Qué estamos haciendo nosotros? Caminando la Provincia, con Jorge Macri, con Cariglino.

R.J.: -Con Posse (risas).

J.G.: -Con Posse.

W.M.: -Con Aldo Rico.

J.G.: -Mantenemos diálogo con dirigentes políticos del radicalismo, del peronismo. Históricamente nuestro partido se identificó mucho con el peronismo.

M.D.: -Pero llevaron a Daniel Angelici a Boca, que era del comité radical.

J.G.: -Pero hoy Boca tiene un presidente excepcional, más allá de que sea radical. Volviendo a lo político, creo que Mauricio tiene mucho para mostrar. El desafío es crecer y estar a la altura de las circunstancias.

R.J.: -Yo converso con todos menos con algunos, no soy tan amplio como Mónica, o como Julio. Me parece que hay que llegar a la recomposición de un bipartidismo moderno, fundado en cómo se ve en general la política. Creo que el kirchnerismo termina por default, que es la falta de oportunidad, de candidaturas. Es un hecho que Cristina no va a lograr la reelección, que Boudou no va a ser candidato, que no han fabricado un solo dirigente que pueda ser candidato a presidente de la Nación. Cada uno de los ensayos ha sido uno peor que otro. Otro fracaso rotundo que se ha visto, volviendo a la Legislatura, es el atropello de Mariotto en el Senado. Vino a comerse la cancha y quedó en off side. Creo que el kirchnerismo termina mutando, por acción de sus propios actores en el viejo pejotismo, y que éste, como siempre, termina saliendo por centro-derecha. Y esta centroderecha tiene candidatos que para mí no muestran matices. Enrola a Scioli, a Macri. Massa es distinto, es como Michael Jackson, no es blanco ni negro, ni nada. Por eso es obligación nuestra construir un espacio que en algún punto interprete al poskirchnerismo, que interprete al electorado que creyó que el kirchnerismo era progresista y ofrecerle una opción progresista. Yo divido la política argentina en tercios a futuro. Para mí, la política argentina tiene dos partes. Puede que 2013 sean tercios, pero la verdad que esto se subsume en una sola oferta electoral de centroderecha peronista en 2015. Es falso que Macri vaya a diputar con Scioli, ese escenario no existe.

M.L.: -Mi coincidencia con el Oso era ésa, el tercio en el 2013 y el bipartidismo.

M.D.: -El tercio como transición.

W.M.: -Yo veo un escenario similar, con una sociedad absolutamente indignada con este proyecto. Y mi gran temor, y es contra lo que voy a militar, y esto dicho con el más absoluto de los respetos, es que la salida de esa indignación sea la salida de España, a lo Rajoy. Me parece que una salida por derecha, como bien planteaba Ricardo (Jano), es lo peor que le puede pasar a este país. Yo no creo que algunas expresiones de la derecha argentina, que no tienen ningún prurito en aglutinarse, en juntarse, parecidos entre Cariglino, Rico, Macri, Posse, tengan que ver con una salida, que es lo que la Argentina pretende. No van a resolver el problema de la pobreza, porque no les interesa la pobreza. En España se echó a Zapatero y vino un gobierno de derecha que se presentaba como el cambio a Zapatero, y hoy ni siquiera los españoles tienen obra social. Entonces, ojo la ciudadanía argentina, la salida a una crisis nunca puede ser por derecha.

J.S.: -Yo converso mucho con la gente, y creo que tiene muy vivo lo del 2001. Pese a que la macroeconomía no tiene los mismos números que ese año, la política tiene cosas parecidas. La gente está por encima de derechas y de izquierdas, quiere que el sueldo le alcance, que no se le oculte la inflación. Me preocupa un algomeramiento de gente, me preocupa la foto de Rico.

J.G.: -¡Qué exagerados que son!

H.M.: -Me parece que acá se tendrá que ver primero cómo se definen Scioli y Massa, que son algunas vertientes que

ya asoman con visión de 2013, 2015. Lógicamente, armarán su lista de legisladores. Ya lo decía Perón: a este país lo

salvamos todos o no lo salva nadie. Creemos en la unidad, en que hay que trabajar para la gente. No se puede aspirar a tener un movimiento obrero dividido. Vamos a trabajar fuertemente con otros sectores que están en contra de algunas medidas de este gobierno. Se resolverá a partir de marzo de 2013.

R.E.: -En lo gremial estamos trabajando mancomunadamente, con la unidad en la acción, en la calle. Apoyaremos al compañero que se pare en la vereda de enfrente del kirchnerismo, ésta es una condición sine qua non. Después, si vamos por dentro o por afuera del PJ, se verá. En lo particular me gustaría mucho que fuera Sergio Massa quien encabece este amplio sector del peronismo no K. Sergio viene de San Martín, se afilió al peronismo con Graciela Camaño, cuando era muy jovencito. Es alguien a quien conozco y me encanta como dirigente y como gestionador.

-Cuando se presentaron ante la Corte por la coparticipación y el pacto fiscal, lograron unirse todos. Fue la primera

vez que le generaron una especie de cimbronazo al oficialismo. ¿Por qué no se logró sostener?

W.M.: -Venimos de sectores y espacios distintos, tenemos historias distintas. Que se genere esa expectativa sobre nosotros es injustificado. Cuando se habla de la oposición se pretende una foto única y permanente, y eso es imposible. Jamás me voy a sacar una foto con Macri, pero hay temas institucionales por los que sí nos vamos a juntar, como, por ejemplo, cuando no se podía pagar el aguinaldo. Cuando parecía que el gobierno se caía por la asfixia de Cristina y porque la incapacidad de Scioli no permitía pagarles a los trabajadores, ahí aparecimos juntos. Pero que no exista esa expectativa de que vamos a seguir juntos, porque eso no va a pasar.

M.L.: -La gente por ahí te dice “qué están haciendo ustedes, júntense”. No es cuestión de unirse por unirse.

J.S.: -Cuando nos juntamos, así nos fue.

R.J.: -Ni hablar.

M.L.: -Cuando uno hace un frente de oposición, tanto legislativo como electoral, la gente tiene expectativas, pero a la hora de plantar el voto dice “cómo es que se juntan éstos, si uno piensa una cosa y el otro otra; cómo van a gobernar”. En temas puntuales, donde está en riesgo la Provincia, nosotros vamos a estar a favor de los bonaerenses. Tampoco pretendamos salvarle las papas todo el tiempo al Gobernador, porque no es nuestro rol, ése es el rol del oficialismo.

R.J.: -Reclamarle a la oposición unidad de criterio, es un error. Y muchas veces es fruto de oponerse tenazmente al FpV. Con el mismo criterio que se le reclama a la oposición que se junte, podríamos reclamarle también al FpV que sean todos las mismas cosas. Conviven ahí matices tan amplios como en toda la oposición junta, salvo que alguien me diga que Scioli es de izquierda (risas). El propio FpV, ese conglomerado de poder que construyó Néstor Kirchner y es una contradicción en sí mismo, es lo que genera este reclamo. Todo se centraliza en la figura de Cristina, y se le reclama a la oposición que resuelva esta cuestión. Y la verdad es que el electorado es el que resolvió, votándola con el 54 por ciento de los votos. Cada uno de los opositores que aquí estamos somos opositores al Gobierno, y tenemos nuestras propias diferencias y vemos hacia adelante diferentes escenarios políticos. La contracara es el rejunte, que hasta puede ganar una elección, pero no creo que pueda gobernar.

M.D.: -No es que existe una sola oposición, sino que existen distintos sectores que son de la oposición; y a partir de ahí hay temas puntuales que nos convocan.

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