Las fuerzas de seguridad dieron a conocer una serie de recomendaciones a los padres para evitar que los chicos ingresen en el consumo de sustancias ilegales y advertir acerca de algunas actitudes que podrían ser una señal de la utilización de las mismas.
De 6 a 10 años
“En esta etapa comienzan a consolidarse y fijarse las normas de la familia en la psiquis del niño. Seamos lógicos, coherentes y constantes. No es necesario poner límites con violencia. El límite con amor es fundamental y efectivo. Veamos que el balance entre privilegios y responsabilidades sea viable. Si ponemos una penitencia, cumplámosla. Es importante familiarizarse con las amistades de nuestros hijos ya que el contexto social en algunos momentos será definitorio.
“La comunicación en esta etapa va cobrando aún más relevancia. Es importante que nuestro hijo sepa que cuenta con nosotros. Escuchemos, transmitamos mensajes claros, seamos modelos del buen comportamiento, recordemos que la comunicación no es sólo verbal. Pensemos que la hora de cenar o de almorzar son momentos ideales para la comunicación, no los desaprovechemos mirando televisión”.
De 13 a 15 años
“Muchos jóvenes comienzan en esta época a utilizar drogas. Conozcamos los amigos de nuestros hijos, contrastemos la influencia del entorno, reforcemos normas y modelos a imitar. Expliquémosles que el efecto desfavorable de las drogas se ve con el tiempo. El uso de drogas es inmanejable, aunque hoy el mensaje social sea otro. Informémosle que es ilícito y que ‘no todos lo hacen’. Enseñémosle a nuestro hijo a decir ‘no’. Entrenemos situaciones supuestas en las que recibirá este tipo de propuestas y cómo hacer para rechazarlas sin sentirse un ‘tonto’ destacando así que la personalidad definida de no seguir a lo que hacen todos, es mejor que seguir a los amigos sólo para encajar. Estemos atentos a sus actitudes: si estas comienzan a cambiar bruscamente, consultemos a un centro de rehabilitación. Estas actitudes podrían ser: llegadas tarde a casa, cambios de humor repentinos, dormir demasiado, cambiar de amistades o bajo rendimiento escolar, entre otros”.
De 15 a 18 años
“Van a surgir situaciones cada vez más difíciles, ya que las horas no supervisadas son mayores. Estimulemos a nuestro hijo para que haga actividades de acción social, deportivas, culturales, es importante reducir el tiempo libre. El ocio debe ser creativo. Comuniquémonos con los padres de sus amigos, para así poder armar una red de contención. Estemos en comunicación con la escuela y procuremos que la institución también esté interesada en la prevención del consumo de sustancias”.
La Policía recomienda tomar en cuenta estos consejos y recuerda que están abiertos todos los canales de comunicación para la recepción de denuncias.
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