BRIGNOLE contra BRIGNOLE

El esplendor del brignolismo en los últimos años parece haber llegado a su fin. A pesar del importante triunfo en las últimas elecciones que parecía ratificar un rumbo, los logros evidentemente fueron conseguidos con electores foráneos, comprados y en muchos casos cautivos y sometidos como en las peores épocas de esclavitud.
Desde la negativa para la aprobación del Proyecto de Presupuesto 2012 que le iba a permitir manejar un 100% más de recursos, el jefe comunal de El Colorado comenzó a caer.

Ya sucedió años anteriores que a fin de un año y comienzo del otro, el intendente Mario Brignole tuvo que ser intervenido psicológica y espiritualmente para recuperarse de la presión de estar frente al Gobierno municipal.

Los prolongados tiempos de ausencia del mandatario al frente del Ejecutivo Comunal, intentaron ser suplantados primero por sus familiares directos: la Presidente de entonces del HCD, Clara Doroñuc de Brignole, su hijo y concejal Fernando Brignole y un eterno e incondicional colaborador, Ramón Caliva, que no figura en papeles por la prohibición de la justicia para ejercer cargos públicos, después de las irregularidades cometidas en la DGR.

Si bien hasta aquí al brignolismo todo pareció haberle salido a pedir de boca, a nadie escapa que se gastaron fortunas en las últimas campañas para poder ganar las elecciones. El brignolismo contrató publicidad de todo tipo, exhibió gigantografías mientras que otros candidatos hicieron volantes, dispuso de recursos para movilizar gente a los actos políticos, organizó caminatas multitudinarias de remeras azules en su mayoría empleados contratados temporales y ahora, todo lo desembolsado se tiene que recuperar.

La primera gran contrariedad fue que el presupuesto 2011 para el Municipio de El Colorado por 33 millones quedó corto y pidió una ampliación dos semanas después de las elecciones para incorporar un margen de dos millones más, para poder ?cerrar las cuentas?. Contaba con eso pero fue rechazado por un disidente y dos opositores. Después pidió 67 millones para el ejercicio 2012 y también se lo negaron.

VARIABLE

DE AJUSTE

Tal como ocurriera en el Municipio de Laishí, en Los Chiruguanos, en Clorinda y en Pirané, donde los desfasajes de la gestión se salvan con despidos o congelamiento de sueldos, en El Colorado la limpieza empezó por el eslabón más fino de la cadena: despido de contratados.

Ya que todos los casos son particulares, hay que describir que en El Colorado, a diferencia de la mayoría que evidencian internas del infranismo, en este caso se iniciaron en el corazón del brignolismo.

En un lapso de ?recaída? del alcalde de El Colorado en el que estuvo ausente los primeros dos meses y tras su aparición, flaco y demacrado en el acto del aniversario del pueblo el 10 de Febrero, volvió a desaparecer. Clara de Brignole inició entonces un ajuste que pasó por sus propias filas y descontó entre quinientos y ochocientos pesos a los contratados jerárquicos, El hecho no trascendió porque fueron sólo gente de su propio entorno, pero marcó el descontento y mal humor. Después siguió con una lista de los beneficiarios de Pensiones Nacionales no Contributivas, al que accedieron por ?el favor? de Brignole. En muchos casos los de PNC terminaban siendo contratados temporarios municipales, ya que no se puede vivir en ese beneficio social ni de un contrato pequeño de 0, aunque entre ambos ingresos ya se puede sobrevivir.

Doroñuc en estos tiempos fue por ?esos? y con lista en mano le canceló los contratos basuras a 52 contratados - pensionados. Pero cometió un error político grave, tal vez por sentirse engañada o despechada y pasó en esa lista a Roxana Brignole del àrea de Recaudación Municipal, a Mirian Brignole de Acción Social y a Dominga Brignole (foto) del EROSP.

Dominga le advirtió a Mario y también a Clarita, pero hay una poderosa razón íntima que ata al mandatario al capricho y enojo de la mujer; cuando ésta parece haber tomado las riendas para hacer todo lo que un político por esencia no puede hacer: cortar cabezas de su propia familia y recortar privilegios a amigos y colaboradores, mientras la Primera Dama se pasea orgullosa, insensible y despectiva, en un nuevo Toyota Corola para mostrar que el ajuste no pasa por su casa, sólo por los más pobres.

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