Con tono crítico, el dirigente peronista consideró que el gobierno de Cristina Kirchner es “básicamente autoritario”.
Más allá de sus remebranzas setentistas, Julio Bárbaro fue secretario de Cultura de Carlos Menem y titular del COMFER con Néstor Kirchner. Esta semana, en Mendoza, nos cuenta su visión del peronismo, sobre todo en los dos aspectos que desarrolló más experiencia pública: la cultura y el periodismo.
- Según sus propias palabras el peronismo nació y creció como un movimiento de rebeldes pero hoy sus dirigentes parecen casi todos sumisos, bajan la cabeza, han devenido aplaudidores profesionales.
- Creo que en los últimos años nos vinimos cayendo, pero ya la aceptación a Menem era decadente y con este gobierno aumentó la obsecuencia. Yo lo pongo como ejemplo -y él se enoja- a Pacho O’Donnell que fue alfonsinista, menemista y ahora kirchnerista. Eso quiere decir que su adhesión es antes que nada al poder, después le pone un condimiento ideológico como justificación de su adhesión al poder, que es lo de fondo. Él es oficialista, siempre y por definición.
- ¿O sea que ya no hay ideas, sino mera adhesión al poder en el peronismo?
- En el peronismo y en toda la dirigencia política argentina, que está muy débil. Pero a mí me pasa una cosa por la calle que me llama la atención, mucha gente me dice: “Yo no soy peronista pero con usted coincido”. Y es que yo no aflojo el peronismo, en particular el del último Perón, que nos dió una estructura de pensamiento capaz de abarcar a toda la sociedad. Después no hubo nada más. O sea que el último pensamiento vigente es el nacional, que es el peronismo. Pero para entender eso no alcanza con una definicion ideológica. A lo de Perón hoy le tenemos que dar rumbos: tiene que haber un centro derecha y un centro izquierda en el seno del peronismo. En rigor, debe haber un peronismo que esté más cerca de Binner y otro de Macri, porque el peronismo en sí mismo es una definición cultural más que ideológica.
- ¿Qué diferencia hay entre una y otra?
- El peronismo define una identidad, la única estructura de pensamiento nacional argentino. Usted va a Brasil y tanto el pobre como el rico dicen que su país es lo más grande del mundo. En Chile lo mismo. En cambio, acá la mayoría dice “este país de mierda”. El peronismo, como lo veía Perón, quiere expresar nuestra identidad nacional como la tienen brasileros y chilenos. Perón fue un adelantado, el fue ayer lo que hoy son Lula, Dilma Bachelet. O Mujica. O Tabaré. Y todos éstos son lo mismo que fue el peronismo con Perón vivo.
- ¿Y ese peronismo de ayer, no es expresado en nada por el peronismo de hoy?
- No sólo por el peronismo, lo que está en decadencia es toda la estructura política argentina. Hay crisis en el peronismo, pero también el radicalismo está en terapia intensiva y no le ven salida. Y de la derecha no queda nada, salvo algún economista perdido. ¿Y la izquierda?, el Partido Comunista (PC) de Heller, de Sabatella, de la chica ésta ¿como se llama?, Diana Conti. El PC hoy es más de derecha que la derecha argentina. Debemos ser uno de los pocos países del mundo donde la derecha es la izquierda. Los restos de la izquierda son nuestra derecha. No hay nada más antiguo que nuestra izquierda, es prediluviana.
- ¿Cómo se puede reconstruir ese peronismo de Perón que usted reivindica en el siglo XXI?
- El peronismo fue la etapa de reivindicación de los que estaban afuera y de la identidad cultural de los humildes. Eso ya está, ya se hizo carne en la sociedad actual, ahora hay que construir la sociedad del futuro. Hoy peronistas somos todos. Eso decía Perón. Me acuerdo que una vez Gelbard me contó que le dijo a Perón que se estaba haciendo peronista y Peron le respondió: “Justo ahora que yo estoy dejando de serlo”. Peron lo decía en serio, por eso de que “para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”. Pero eso ya está, peronistas hoy somos todos, dejémosnos de joder. Y yo, como tantos, soy un peronista que no quiero cargarme ni a Menem ni a los que están ahora, porque tenemos que hablar del futuro. En mi caso el peronismo es la provincia donde nací, no ya el lugar donde habito.
- A este gobierno le gusta muchísimo más hablar del pasado que del futuro
- Lo que pasa es que el gobierno lo niega a Perón y cree que al peronismo lo puede modernizar desde la izquierda. Es una izquierda que hoy me impide hablar en el Centro de Cooperación, cuando, durante la dictadura, yo presenté el libro de Nadra (antiguo dirigente del PC). Me acuerdo que estábamos con Pino Solanas en París exiliados y escuchábamos Radio Moscú que defendia a “los sectores progresistas de Videla y de Viola”. Era porque el PC había arreglado con esos milicos. Y ahora estos muchachos seguidores de aquellos, quieren corrernos a nosotros por izquierda. ¿Qué izquierda? La burocracia no es de izquierda, el stalinismo no es de izquierda.
- O sea que este gobierno no es de izquierda ni es peronista.
- Claro, a nosotros hoy nos ocurre lo que nos ocurre porrque estamos negando a Perón y reivindicando a los que se equivocaron con la violencia.
- ¿Por qué ocurre eso?
- Porque eligieron eso, sólo por eso. Eligieron a los que Perón expulsó de la plaza y se suicidaron. Todavía estamos reconociéndole méritos al suicidio. El verdugo era nefasto pero el genocida no le da lucidez a la víctima. Estos de hoy creen que porque el verdugo era nefasto, la víctima era lúcida. Pero como es muy difícil decir que los desaparecidos tenían una causa lógica, este gobierno en lugar de defender a Firmenich y a su grupo de poder, presenta a los deudos, que son las madres y las abuelas, porque los jefes no tienen explicación que dar ni cómo defenderse. Entonces, sobre el llanto de los deudos, se construye la imagen de una revolución que no tienen.
- ¿Por qué ya mayores muchos que de jóvenes fueron idealistas, como José Pablo Feinmann, para apoyar a este gobierno tienen que odiar a todos los que piensan distinto e incluso al último Perón, cuando deberían estar felices por haber llegado a participar del poder como nunca antes pudieron?
- Usted es generoso al decir que tienen poder, en realidad tienen un salario que genera el poder, pero de ahí a tener poder... El poder lo tienen De Vido, Cristóbal Lopez, Echegaray...
- Yo quiero ser mejor pensado, no creo que todos estén por un salario.
- Le cuento, Feinmann era mi amigo, vino a mi casa muchas veces. Éramos un grupo compuesto por Fontanarrosa, Caloi, Dolina, Trillo, Feinmann, Marcucci, Dalmiro Saenz. Era el grupo de pensamiento peronista. Pero me parece que el problema de esta generación -que expresan tipos como Feinmann- es que soñaron una revolución que pasó de largo y los dejó en la estación haciendo señas. El tren de la revolución no paró pero cuando estaban llegando a los 70 años de edad, hubo un gobierno que les ofreció un pedazo de poder, que no era poder sino el decorado del poder, porque para los Kirchner, la secretaría de cultura, la biblioteca nacional, todo eso, no saben ni donde queda ni les interesa. Entonces, les dieron ese decorado con el que consiguieron una estructurita por primera vez en su vida.
- Más a mi favor, deberían estar chochos en vez de inventar tantos enemigos a los que odiar. Algún poder tienen.
- Tienen una pertenencia al poder, hicieron “Carta Abierta”, que es abierta a la lectura y cerrada a la comprensión. ¿Vió que ahora hablan desde la espesura? Han vuelto a la guerrilla, han vuelto al monte, al Che Guevara. Es una cosa tristísima, yo los leo y me dan pena, porque, además, los pensadores no se amontonan. Un montón de mediocres no da un talento, el pensamiento es -como todo lo perteneciente o cercano al arte- individual y solitario. No es amontonable. Entonces lo que hacen estos tipos es decir: “A esta altura de la vida recien nos reconocen y nos dieron un cargo, entonces a cambio de eso vamos a aplaudir hasta morir”.
- Aplauden al poder pero odian a los que el poder les dice que odie. Si a mí me dieran poder para hacer cultura, no sólo estaría feliz, sino que sumaría a todos, más a los que no piensan como yo.
- Pasa que después de toda una vida hablando de la dignidad, si vós la perdés y te miran, te enojás con el que te mira. Y lo peor es que trasmiten ese enojo a algunos jóvenes que les hacen caso. El caso de ese chico que les está coordinando en Mendoza la feria del libro es un ejemplo, se trata de un pichón de Torquemada. Cuando este chico dice las cosas que dice, es que a este pibe lo convencieron de que el que opina distinto es traidor. Y el chico no se da cuenta que eso es antidemocratico.
- El chico dice ser pluralista porque invitó a la Feria a Graciela Maturo, a la que calificó como de “derecha”.
- Al decir que Graciela Maturo es de derecha el chico está diciendo: “No soy fascista, soy stalinista”. Graciela Maturo es peronista y para esta gente eso es ser de derecha. La izquierda para ellos es el PC, pero a la derecha del PC sólo está la pared.
- El chico dice que en la Feria del libro de Córdoba hicieron lo mismo que él pero al revés, que De la Sota prohibió a los kirchneristas que hablaran.
- Yo estuve en una mesa junto con un kirchnerista donde ambos debatimos duro sobre la ley de medios. En Córdoba estaban todos. Lo que pasa es que este chico de Mendoza es muy pobre intelectualmente porque el pensamiento maniqueo es lo más degradado que hay, todo es blanco o negro, no hay nada más. Me parece que hay una degradacion de las ideas. Y esta degradación los está llevando al suicidio intelectual.
- ¿Se están suicidando o los están suicidando?
- El cristinismo exige esto, les pide que sean kamikazes, suicidas. Entonces queda mal Feinmann, queda mal Alak, queda mal este pobre chico mendocino, porque este pibe, el día en que tenga 60 o 70 años como yo, le van a seguir tirando por la cabeza sus exabruptos de hoy. Cuando quiera hablar le van a decir: “Mirá lo que dijiste”. No tienen conciencia de que del poder también hay que bajarse.
- ¿Por qué este peronismo en el poder odia a la clase media cuando el sueño originario del peronismo fue transformar a los obreros y a los cabecitas negras en clase media?
- El peronismo es la alianza entre el obrero productivo y el patrón productivo. La izquierda es la alianza entre algunos docentes universitarios y los empleados públicos. Este gobierno es de esa "izquierda".
- Pero en 30 años de democracia el peronismo fue liberal por diez años y ahora va por los doce de izquierda. No se puede decir que los que gobernaron más de dos décadas en nombre del peronismo no sean peronistas.
- No, yo creo que la izquierda y la derecha para poder existir se tienen que meter en el peronismo, pero dejan de existir cuando el peronismo las echa. El menemismo parecía eterno con Cavallo y María Julia, pero cuando el peronismo los expulsó, de ellos no quedó nada. Los liberales hicieron su experiencia de política práctica dentro del peronismo porque afuera no podían. Y ahora es el turno de los del PC, a los que Perón llamaba “los piantavotos”. Si Sabatella yendo con la figura de Cristina saca el 5%, si va sin Cristina hay dudas si lo vota la familia. La izquierda es eso, son piantavotos.
- ¿Qué expresó para usted la movilización del 13 de setiembre?
- Me parece que expresa un cansancio de la gente con la dirigencia política y también un compromiso de los que nunca se metieron en política, con la política. Expresa el nacimiento de una etapa distinta donde la sociedad se pone a participar, pero todavía eso no se configura en un compromiso político. Le falta.
- Usted manejó el COMFER, o sea la política de medios durante el gobierno de Néstor Kirchner. ¿Ya en ese entonces existía esa idea de que los enemigos son los medios?
- Los cuatro años que estuve, hubo una sola cadena oficial. Y con Néstor les dimos diez años de ampliación de licencias a todos los medios. Pero ahora vino Cristina con este retroceso porque la ley de medios está planteada desde una ideología falsa, que es la de darle micrófono a los que no lo tienen, lo cual es una mentira porque los que no tienen micrófono es porque no tienen nada que decir que le importe a alguien. Yo dí dos mil quinientas licencias, vós le das licencias a todos, pero luego hay que sostenerlas. No todo individuo que tiene micrófono tiene audiencia. Son dos cosas distintas, que tienen tanto que ver entre sí como la hoja en blanco y la birome con respecto al poeta.
- Pero esto empezó con Kirchner...
- Yo fui muy amigo de Néstor y al haber conducido el COMFER por cuatro años, debatí mucho con él sobre la libertad de los medios. Néstor vino con un sectarismo del sur y siempre quería clausurar al que opinaba distinto. La ley de medios es eso, es una ley hecha por universitarios que no entienden nada, contra los medios de comunicación. Y termina en esto de hoy, que es algo muy triste. Clarín es el detalle, es la excusa.
- ¿O sea que la guerra que dicen que es sólo contra Clarín no es sólo contra Clarín?
- Por supuesto que no, ellos están en contra de todos los medios de comunicación. A los medios de Hadad los compra Cristóbal López, el quinielero (yo digo el quinielero porque de chico en mi barrio se le decia quinielero al que levantaba juego. Perón decía que el juego es el impuesto al tonto y nos mandó a votar en contra del juego en el 73 porque el juego degrada a la sociedad). Ellos están en contra de Clarín y de cualquier medio crítico porque lo que este gobierno odia es el pensamiento disimil, el pensar distinto.
- ¿De que el enfrentamiento con Clarin se presente con una metáfora bélica y con aprietes nada metafóricos contra el poder judicial, no puede llegar a ser un juego demasiado peligroso?
- Yo no tengo temor porque me parece que se están suicidando, tengo más dolor que temor. Por allí el 7D piensan que lo ganan, aunque también pueden seguir perdiendo. Es la desesperación de un gobierno que con un 54% decidió hacer todo lo contrario a lo que había hecho para sacar los votos. Y me duele puesto que no entiendo porqué se suicidan. Cuando vayan a contar los votos en 2013, el dolor va a ser de ellos, no nuestro.
- ¿Cristina es influenciada por alguien después de la muerte de Néstor?
- No creo, me parece que ella ya no escucha a nadie y la realidad es su relato. Ella vive una realidad que es su irrealidad, que es su discurso. Cuando un discurso no tiene fisuras, entró en la crisis. Y el discurso de ella no permite el error, por lo cual se convierte en un error. Néstor estaba en contra de hablar. Perón decía cuando criticaba a los radicales que ellos creían que a la realidad se la cambia con discursos. A veces yo pienso que tenemos una presidenta radical, donde el discurso sustituye a la ejecución. Néstor no hablaba nunca, la cadena oficial creo que la usó una sola vez, o dos, en todo su gobierno. Y ahora está ésto de Cristina, que nos sofoca.
- ¿Ella está convencida de todo lo que dice o en parte simula?
- Yo no me animaría a afirmar ni una cosa ni la otra. Esos juicios los hace la historia o Dios. Yo no sé si está convencida pero sé que se está dañando a si misma. Lo malo del gobierno es que al no tener contrincante, alternativa opositora, cae en lo peor: perder solo contra sí mismo.
- ¿La corrupción en este gobierno es significativa?
-Yo creo que la corrupción en este gobierno es el resultado permanente de la falta de proyecto y de la obediencia. Cuando alguien está obligado a obedecer, está obligado a corromperse, porque sólo a cambio de la corrupción uno puede entregar su dignidad. Este gobierno es básicamente autoritario y todo autoritarismo termina en la corrupción. Si se le saca la dignidad a las personas, después todo está pago, todo tiene precio.
- Dígame una palabras sobre como ve al sindicalismo argentino
-Hay un grupo de sindicatos que siguen siendo sindicatos y otro grupo de sindicatos que pasaron a ser un brazo de la Union Industrial Argentina, que eso es la CGT Balcarce. Lo de Caló es tristísimo, a la mañana se adhirió a los gendarmes y al rato dijo que no tanto. La obediencia no sirve para nada, menos para la política.







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