Los crímenes pasaron de 122 en 2007 a 336 en 2012. San Pablo, la región más populosa del país, registró 45 muertes. En el 70% de los casos la policía no logró identificar al culpable, por lo que quedaron impunes.
El número de asesinatos de homosexuales casi se triplicó en cinco años en Brasil y pasó de 122 muertes en 2007 a 336 en 2012, lo que equivale al homicidio de un gay cada 26 horas. Según un informe divulgado ayer por la asociación Grupo Gay de Bahía (GGB), que usa datos de la Policía, los homicidios de homosexuales aumentaron paulatinamente y, en el último año, crecieron un 26% en el país.
San Pablo, la región más populosa de Brasil, fue donde se registraron más asesinatos, 45, mientras que la tasa de homicidios más alta correspondió a Alagoas, un pequeño estado en el noreste del país, donde se sumaron 18 muertes, lo que supone 5,6 fallecidos por cada millón de habitantes.
Además de las 336 muertes en Brasil, el informe añade el asesinato de dos brasileñas en Italia que, previamente, "habían sido expulsadas" de su país por homofobia, según dijo a Efe el responsable del informe, el antropólogo Luiz Mott, fundador del GGB, la mayor y más antigua asociación de este colectivo en Brasil.
Entre todos esos homicidios, 188 eran hombres homosexuales, 2 bisexuales, 19 lesbianas, 128 travestis y también se incluyó el caso de un joven heterosexual que fue asesinado por un grupo de fanáticos que lo confundió con un gay.
Mott atribuyó el aumento de asesinatos al incremento generalizado de la violencia en el país, a la impunidad de los crímenes, la falta de políticas públicas para proteger a los colectivos más vulnerables y a la "mayor visibilidad" de los homosexuales, que a cada año organizan más desfiles y "salen más del armario".
"Brasil es un país extremadamente contradictorio en el trato a los gays. Tiene un lado rosa, con el mayor desfile gay del mundo, con tres millones de personas en San Pablo, la mayor asociación LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales) iberoamericana y mucha visibilidad en calles, pero tiene un lado rojo sangre. Es el campeón mundial de asesinatos", afirmó. Según el antropólogo, en el 70% de los casos recogidos en el informe, la Policía no identificó a los asesinos, que quedaron impunes.
Los gays brasileños también enfrentan el problema de la "homofobia gubernamental", según Mott, que se plasma en que la policía y los jueces "ven a los gays como reos, no como víctimas" y también en las decisiones de los poderes públicos.
Mott dijo que la presidenta Dilma Rousseff contribuyó a "radicalizar" el problema al vetar el pasado mayo la distribución en las escuelas de material que trata sobre la homosexualidad y el combate a la homofobia, lo que generó protestas de grupos religiosos.
El antropólogo también demandó que la mandataria presione a sus aliados en el Congreso para que se apruebe un proyecto de ley que pretende equiparar la homofobia al delito de racismo, que está bloqueado desde hace años por la presión de la influyente bancada evangélica. «
Efe
La clave
Contradicción
"Brasil es un país extremadamente contradictorio en el trato a los gays", dijo un experto.

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