Brasil reduce su desocupación al nivel más bajo desde 2002

Llegó a 6,5%. Cayó 1,6% desde agosto de 2009, cuando tocó su pico por la crisis global.
Dos nuevos récords explican que la popularidad del presidente Lula da Silva sea inamovible. El salario medio de bolsillo del trabajador fue en agosto de 850 dólares, el más alto desde 2002 . Y el nivel de desocupación cayó a 6,5%, también el nivel más bajo de los últimos 8 años. Las revelaciones del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística indican que Brasil está cerca de entrar en una situación de “pleno empleo” . El agosto de 2009, en plena crisis global, la desocupación alcanzó su pico con el 8,1%.

Sin embargo, de acuerdo con la consultora Data Folha, una nueva encuesta demostraría que Dilma está en descenso y que se debe a las denuncias de corrupción en el gobierno. Según los nuevos números, Dilma cayó de 51 a 49% y el opositor José Serra subió de 27 a 28%. Los dos puntos de “caída” de Dilma serían resultado de la migración del electorado hacia Marina Silva, que habría pasado de 11 a 13%. Sin embargo, otras encuestas revelan que el menor apoyo a Serra se debe a que sus electores prefieren alternativas menos agresivas y decidieron en consecuencia migrar hacia la candidata del Partido Verde. Marina llega ya a empatar con Serra en Río de Janeiro y lo supera en el Estado de Amazonas. La semana que falta, esta ex ministra podría continuar en ascenso. Pero lo más probable es que se produzca al final una intensa polarización entre la postulante del oficialismo y el representante de la oposición. Los datos de Data Folha hay que tomarlos con pinzas porque la empresa actuó sobre el margen de error, que es de dos puntos. Y por otro lado, si Dilma obtiene 49%, significa que tendrá al menos 54% de los votos válidos y podría entonces definir la elección ya en la primera vuelta .

Claro que una votación se resuelve el día de los comicios. Ocurre que la falta de un debate de las propuestas lleva a que estas elecciones se muestren particularmente frías. Ninguno de los postulantes goza del aplauso de multitudes, al punto que ninguno tiene en vista realizar un acto popular como broche de campaña. En cambio, florecen las acciones judiciales de unos contra otros. Ayer, los dirigentes de la campaña de Dilma pidieron al Tribunal Electoral que tome medidas para frenar la exhibición de videos por internet de la coalición opositora “Brasil Puede Más “ de Serra.

Esos cortos publicitarios, que fueron subidos ayer a diversos portales, acusan al Partido de los Trabajadores de ser “el partido que no gusta de la prensa” y que “ataca a sus adversarios y a la familia de ellos”. En uno de los videos aparece un sosías del presidente Lula con cuatro perros rottweiler atados a su mano mientras los animales ladran ferozmente a la cámara. En off un locutor dice: “Lula hizo cosas buenas para el país”. Y concluye: “¿Lula conseguirá mantener a Dilma bajo control?”. La candidata oficialista subrayó que el propósito de los opositores es “crear un clima de odio”.

Levantan la muestra de un argentino con fotos de Dilma

Probablemente el artista plástico argentino Roberto Jacoby no imaginó que su obra para la edición 29 de la Bienal de San Pablo iría a ser censurada. Y tampoco pensó que en la pre-inauguración alguien le iba a gritar: “Vete a tu país”. O que una “mujer descontrolada”, como él definió en su charla con Clarín ayer por la tarde, iba a increparle: “¿Qué pensarían ustedes los argentinos si yo voy a Buenos Aires y defiendo la dictadura?”. Todos esos arranques tuvieron que ver en primer lugar con la naturaleza de la instalación montada por Jacoby: con fotos sacadas de internet, colocó en un amplio panel el rostro (malhumorado) del candidato José Serra y detrás, pintada y muy sonriente, aparecía la cara simpática de la oficialista Dilma Rousseff. En segundo lugar, no les gustó en absoluto que –como parte del montaje– hubiera jóvenes con camisetas rojas y la inscripción Dilma. Este reducto de las clases altas paulistas no podía permitir el zafarrancho. Para evitar que siguiera el escándalo, dos días antes de la inauguración que ocurrirá mañana (sábado) en el Pabellón del Parque Ibirapuera, los organizadores decidieron tapar la obra y luego procedieron a retirarla. Jacoby lo lamentó: “La instalación figura en el catálogo de la Bienal. Quiere decir que ellos supieron con anticipación de qué se trataba. Los curadores de la muestra no cumplieron con su misión: cuidar al artista”.

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