Mientras la presidente electa Dilma Rousseff ya hizo saber que buscará discutir con los gobernadores la reimplementación de un tributo para financiar la inversión en salud, la oposición se manifestó en contra de la propuesta y planteó la primera disidencia
Tras su consagración, la mandataria electa manifestó su voluntad de implementar nuevos mecanismos de financiamiento para el sector, lo que podría significar la vuelta de la Contribución Provisoria sobre los Movimientos Financieros (CPMF) o un tributo similar.
Aquel impuesto tuvo vigencia en el gobierno de Lula da Silva hasta diciembre de 2007, cuando la oposición en el Senado rechazó su renovación en una de las derrotas legislativas más duras para el oficialismo.
En 2009, los líderes en la Cámara intentaron recrear un tributo en la misma línea con la Contribución Social para la Salud (CSS), dentro del proyecto que reglamenta los gastos en salud, pero la propuesta aún no llegó al plenario para su votación.
Rousseff contará desde el primero de enero con mayoría propia en ambas cámaras del Congreso, lo cual le permitirá retomar la política de financiamiento de Lula da Silva.
El movimiento en favor de un tributo para financiar la salud pública tiene al frente a los seis gobernadores electos y reelectos del Partido Socialista Brasileño (PSB), que forma parte de la coalición que llevó a Rousseff a la presidencia.
"Es un sacrificio muy pequeño para cada brasileño en nombre de un gran número que precisa de los servicios de salud y precisa que esos servicios sean de calidad" afirmó el gobernador reelecto de Ceará, Cid Gomes.
La oposición del Partido de la Social Democracia Brasileña y el Partido Demócratas -cuya coalición llevó la candidatura presidencial de José Serra- ya anticipó su rechazo a la posibilidad de reimplementar el tributo.
“La conducción de los Demócratas en la Cámara de Diputados rechaza vehementemente la posibilidad de recrear la CMPF, o el famoso impuesto al cheque", afirmó el líder del DEM en la Cámara baja, Paulo Bornhausen.
El dirigente afirmó que la propuesta de Rousseff ocurre "siguiendo órdenes" del presidente Da Silva al señalar que "la continuidad prometida durante la campaña esta privilegiando las peores características de este gobierno federal".


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