Brasil: un escándalo de corrupción salpica al gobierno y a la oposición

Una investigación policial revelaría que uno de los mayores capitalistas del juego clandestino habría blanqueado más de 20 millones de dólares a través de una empresa de construcciones beneficiada con contratos estatales.

Un escándalo de corrupción en el que aparecen igualmente comprometidos el gobierno y la oposición brasileños cobró nuevo impulso ayer, después de conocerse supuestos detalles de una investigación policial que revelaría que, entre 2010 y 2011, uno de los mayores capitalistas del juego clandestino (“bicheiro”) habría blanqueado 39 millones de reales (unos 21,2 millones de dólares) a través de una empresa constructora que habría sido beneficiada con contratos estatales irregulares.

Según publicó el diario O Globo, citando una investigación policial, para movilizar esa importante suma el “bicheiro” Carlos Ramos, más conocido como Carlinhos Cachoeira, se habría valido de dos empresas de fachada –Brava Construções y Alberto & Pantoja–, que en decenas de retiros bancarios habrían transferido el dinero a las cuentas de Delta Construções, la empresa madre. El diario de Río de Janeiro se ocupó de destacar que “parte de esos retiros fueron hechos en pleno período electoral”.

El sábado había trascendido que antes de viajar a la cumbre de jefes de Estado de Cartagena de Indias, Colombia, la presidenta Dilma Rousseff se había reunido con su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva –ambos del Partido de los Trabajadres– para analizar las denuncias de corrupción que alcanzan a un importante dirigente del opositor Partido Demócratas, el senador Demóstenes Torres, y podrían implicar al gobernador petista de Brasilia, Agnelo Queiroz.

Cachoeira, preso en una cárcel de máxima seguridad del estado de Río Grande del Norte, habría tenido “relaciones iguales” con Torres y Queiroz. Mientras el dirigente de la ultraderecha se ha mantenido en silencio, Queiroz dijo ayer que cuenta con todo el respaldo de la presidenta y que sólo dejará Brasilia “si me derriban físicamente, porque ni yo ni el PT tenemos nada que ver”. Sin embargo, Marco Maia, titular de la Cámara de Diputados y también miembro del PT, admitió que la trama de sobornos y contratos con organismos oficiales tejida por Cachoeira se convirtió en “un estado dentro del Estado”.

Grabaciones de la Policía Federal registradas con autorización judicial en el marco del llamado Operativo Monte Carlo, revelaron que Torres hacía negociaciones en el Congreso y ante organismos oficiales a favor de las empresas de Cachoeira. Debido a las graves pruebas en su contra, no se descarta que Torres sea desaforado y pierda su banca luego de haber sido el abanderado de la ética en la Cámara Alta, donde se convirtió por propia definición en “el censor de la corrupción generalizada que caracterizó a los gobiernos del PT desde 2003”.

Durante el encuentro del viernes, Rousseff y Lula habrían evaluado la creación de una Comisión Parlamentaria de Investigaciones (CPI) sobre la red de corrupción montada por Cachoeira. Según el diario O Estado de São Paulo, Lula impulsa la creación de la CPI porque entiende que sólo afectará la imagen de la oposición, dadas las relaciones de Torres con Cachoeira. Rousseff, en cambio, teme que la CPI traiga al ruedo las relaciones que miembros del PT pudieron haber mantenido con el “bicheiro”, uno de los reyes del “jogo do bicho”. <

Ansa

Un ex espía de la dictadura está en el centro de la trama

Dadá, un ex agente de la dictadura (1964-1985) contratado por uno de las organizaciones delictivas más grandes del país, es el espía que ocupa el centro de la trama de corrupción que mantiene en vilo a los brasileños. Idalberto Matías de Araújo, tal su nombre, empleado del financista de las apuestas clandestinas Carlinhos Cachoeira, “montó el mayor esquema de espionaje de la historia reciente del país, según la Policía Federal”, dijo ayer la revista ISTOÉ.

“Cachoeira y el senador Demóstenes Torres contrataron a Dadá para monitorear enemigos políticos e influir en contratos de empresas públicas”, agregó la publicación. Las informaciones recogidas ilegalmente por Dadá permitieron a la mafia del juego clandestino, “os bicheiros”, chantajear a políticos y funcionarios.

“Antes de convertirse en un profesional de las pinchaduras telefónicas, Dadá prestó servicios a la dictadura, en el servicio secreto de la Aeronáutica”, dijo ISTOÉ. “La industria de la intercepción de llamadas telefónicas y la venta de sus contenidos es una actividad próspera en la que participan miembros de la comunidad de informaciones en actividad y jubilados”, agregó. Desde que fue contratado por Cachoeira, Dadá pasó a vivir en un piso de Brasilia valuado en 450 mil dólares.

Comentá la nota