Dilma Rousseff ordenó a su gabinete impulsar la inversión estatal para estimular la industria y la construcción. Es porque los datos del trimestre anticipan que se crecerá sólo 2,7% este año, muy lejos del cálculo de 4,5% proyectado en enero.
Los datos del IBGE fueron peores de lo esperado por la mayoría de los analistas y esto tuvo repercusión negativa en el mercado financiero, donde ya se estima que e n todo 2012 el PIB de Brasil –principal socio comercial de Argentina en la región– crecerá 2,7 por ciento, la mitad de lo que se estimó en enero.
El propio ministro de Hacienda, Guido Mantega, admitió que resultó desacertado el 4,5 % de crecimiento económico proyectado por su cartera a principios de año.
Frente a este cuadro de situación, Rousseff instruyó a los ministros de Industria y Comercio, de Transportes, de Ciudades y de Desarrollo Regional para que aceleraran la ejecución de obras públicas previstas en el presupuesto de este año, según reveló el diario O’Globo . La presidenta les remarcó que deben adoptar medidas con impacto en el mercado de trabajo y el consumo . Así reiteró la estrategia de apostar al crecimiento y no al ajuste, marcando diferencia con los gobiernos europeos.
Este punto en particular fue rescatado por la mandataria en un discurso que dio este martes, donde aprovechó para reiterar sus críticas a la fórmula europea. Aseguró que su país sigue otro recetario, y para lograr ese objetivo prometió echar mano de la inversión pública. “Sistemáticamente tomaremos las medidas para incrementar la inversión pública, para estimular la inversión privada y el consumo de los hogares. Tenemos un arsenal de medidas que deben adoptarse en caso necesario. No vamos a permitir la destrucción de cualquiera de nuestras conquistas sociales, ambientales y económicas”, sostuvo Rousseff.
En rigor, desde hace varias semanas las autoridades económicas brasileñas vienen adoptando iniciativas para estimular la industria y la construcción, con resultados diversos. Ayer, Mantega consideró que existen señales de recuperación en la actividad del segundo trimestre, particularmente en “el comercio minorista” y “en el sector automovilístico”. En ese sentido, la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos (Anfavea) indicó que el mes pasado la producción de autos “creció 7,6%” y “las ventas 11,5 “ . Esto gracias a una serie de disposiciones del gobierno para abaratar precios y otorgar créditos accesibles , especialmente para vehículos de baja cilindrada. De todas maneras, la entidad brasileña no descartó problemas puntuales en algunas terminales.
Mantega también se mostró aliviado con la baja registrada en la presión inflacionaria, ya que el índice de precios al consumidor del mes pasado sólo aumentó 0,36%. “Esto es muy bueno ya que significa que la inflación anualizada está abajo del 5% , la inflación está cayendo respecto del año pasado –fue del 6,5%– y esto nos da un grado de libertad para tener una política monetaria más flexible, o sea la reducción de la tasa de interés y aumento del crédito”, señaló el ministro.
Pese a la fuerza que tiene su economía, los especialistas observan que la industria brasileña está perdiendo competitividad y sufriendo el cierre de algunos mercados internacionales. En este marco de incertidumbre hay una mayor cautela en la inversión empresarial, lo que reduce significativamente las perspectivas de crecimiento.
En cambio, lo que mantiene un panorama alentador pese a haber disminuido es el consumo interno. “ El consumo de los hogares fue el componente que más contribuyó al crecimiento del PBI , influenciado por el crecimiento del salario real y el crédito”, señaló Rebeca de Palis, del IBGE.

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