La UE y Brasil celebrarán su cuarta cumbre

 La UE y Brasil celebrarán su cuarta cumbre
Se realizará el próximo miércoles en Brasilia y contará con la presencia Herman Van Rompuy y José Manuel Durao Barroso. Será la última reunión con la UE de Luiz Inacio Lula da Silva, que dejará el cargo tras las elecciones de octubre
La UE y Brasil celebrarán el miércoles en Brasilia su cuarta cumbre en la que, además de repasar la agenda internacional, se valorará la reanudación de las negociaciones comerciales entre el bloque y el Mercosur y se firmará un acuerdo con Mozambique en el campo bioenergético.

La cumbre, a la que asistirá el presidente de la Unión Europea (UE), Herman Van Rompuy, y el jefe de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, será la última que mantendrá con los europeos el jefe de Estado brasileño, Luis Inacio Lula da Silva, que dejará el cargo tras las elecciones de octubre.

Los mandatarios pasarán revista a los grandes temas globales, como la reforma del sistema financiero, abordada en el seno del G20 - las potencias más industrializadas y emergentes -, y reafirmarán su compromiso contra el cambio climático de cara a la conferencia de la ONU de fines de año en Cancún (México), adelantaron fuentes diplomáticas.

El programa nuclear de Irán, país con el que Lula ha buscado negociar una salida en paralelo a las negociaciones que lideran seis potencias (Estados Unidos, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Rusia, China), será igualmente debatido, señalaron.

La cumbre, que se celebra anualmente desde que la UE y Brasil lanzaron en 2007 su Asociación Estratégica, estará dedicada además a tomar nota de la reanudación de las negociaciones comerciales para un tratado de libre comercio (TLC) entre el bloque y el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay).

Después de una interrupción de seis años, ambas regiones decidieron dar una nueva oportunidad a las tratativas, retomadas oficialmente a principios de mes en Buenos Aires.

Pero los escollos no tardaron en aparecer.Diez países de la UE, liderados por Francia, se opusieron desde el primer día a la decisión de la Comisión Europea de volver a la mesa de negociaciones, al ver en un futuro TLC con el Mercosur una amenaza para las subvenciones que reciben de Bruselas los agricultores europeos.

La presidenta argentina, Cristina Kirchner, arremetió el pasado mayo contra esas ayudas públicas durante una cumbre eurolatinoamericana en Madrid.

Paralelamente, la Comisión cargó este mes contra Argentina por haber tomado medidas proteccionistas, bloqueando la importación de productos agrícolas europeos, una acusación repudiada por Buenos Aires.

Los mandatarios de la UE y Brasil prevén no obstante dejar de lado esas diferencias durante la cumbre en Brasilia y "congratularse" de su compromiso por volver a intentarlo, según las mismas fuentes.

Por otra parte, la cita servirá para abordar el controvertido certificado medioambiental que Bruselas quiere aplicar a los biocombustibles que se comercializan en Europa, con el fin de descartar los que no contribuyen mínimamente en la lucha contra el cambio climático, añadieron.

Unos 15 países productores de biocarburantes, entre ellos Brasil, mantienen actualmente un diálogo informal con la Comisión para tratar de disuadirla de aplicar esa iniciativa que consideran discriminatoria puesto que, sostienen, no hay por ahora datos científicos que determinen la calidad medioambiental de los productos.

En el mismo campo, Brasil y la UE hallaron en cambio un terreno de entendimiento con Mozambique para lanzar un acuerdo trilateral sobre el desarrollo de bionergía en el país africano, que se prevé sea firmado en la cumbre.

La primera etapa de ese compromiso consistirá en explorar la viabilidad de llevar a cabo proyectos de bionergía en Mozambique, el país más avanzado del continente en este sector, según las fuentes diplomáticas.

Brasil es el mayor socio comercial latinoamericano de la UE, con una balanza de intercambios favorable al país emergente en 2009, según la oficina europea Eurostat.

Las exportaciones del bloque totalizaron 21.572 millones de euros (33%) el año pasado, mientras que las importaciones brasileñas en la UE supusieron 25.641 millones de euros, es decir, un superávit de 4.069 millones de euros para Brasil.

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