La candidata oficialista a la Presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, sigue siendo la favorita para ganar la segunda vuelta electoral del 31 de este mes, pero no logra conservar la ventaja que obtuvo en el primer turno sobre su competidor, el socialdemócrata José Serra, según una encuesta privada difundida ayer.
Esos datos equivalen a 54% y 46% de los votos válidos, respectivamente, lo que significa una ventaja de ocho puntos porcentuales, menos amplia que la que Rousseff logró sobre Serra en la primera vuelta, de 14,3 puntos (46,9 a 32,6%).
El 11% de los encuestados dijo que no votará a ninguno de ellos o aún no se ha decidido.
La misma encuesta reveló que el 51% de quienes votaron en la primera vuelta por la candidata del Partido Verde, Marina Silva -que reunió unos 20 millones de sufragios-, se inclinan ahora por Serra, en tanto 22% prefiere a Rousseff.
Campaña y religión
Mientras tanto, los candidatos continuaron ayer sin descanso sus actividades proselitistas. Rousseff visitó el santuario de Nuestra Señora Aparecida y su participó en la misa ofrecida ayer a más de 15.000 fieles. De esta manera buscó alejar los temores sobre su supuesta posición pro aborto que le quitó votos en la primera vuelta electoral.
Según la encuesta de Datafolha, 71% de los brasileños está en contra de la despenalización del aborto.
La propaganda del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) difundida ayer en los espacios de comunicación resaltó la importancia de que llegue a la Presidencia “una mujer que es madre, abuela, que respeta la vida”.
En cambio, Serra puso el acento en los casos de corrupción en los que estuvieron involucrados ministros del gabinete de Lula Da Silva y prometió que si fuera electo implementará una administración de “manos limpias”.
El presidente Lula retomará esta semana su participación decidida en la campaña proselitista de Rousseff, para lo cual suspendió toda de actividades protocolares e internacionales.


Comentá la nota