El dirigente radical destacó la figura del ex gobernador. “Montiel sufrió como ninguno el chubasco y la malaria de 2001. La aguantó y la peleó”, remarcó Brasesco a Elonce TV. “No lo venció nadie, solamente la muerte”, dijo.
“Yo sabía que su situación se había agravado en los últimos 15 días. Que ya no se lo podía ver y que estaba en una situación muy delicada, en el tramo final de una enfermedad cruel que lo castigó en los últimos años”, dijo el ex legislador a Elonce TV.
Recordó que “hablamos largo y tendido hace aproximadamente seis meses cuando fuimos a la casa del partido al descubrir una placa en homenaje al doctor Alfonsín. Después nos encontramos en otras oportunidades y conversamos algunos minutos de política. Él era un gran crítico de la situación actual, tanto del panorama político en general como en lo que hace a la situación interna de la UCR”.
“Era un hombre muy inteligente, de mucha visión política y consideraba que había que seguir con gran crudeza siendo opositor y al mismo tiempo con gran capacidad de diálogo. Él sostenía que el país necesitaba diálogo, control y crítica”, subrayó.
Tras opinar que “tuvo una primera gobernación brillante y una segunda opacada por la crisis de 2001” cuando “sólo su fortaleza y su carácter hicieron que pudiera terminar su mandato”, Brasesco enfatizó: “Montiel le dejó a la Provincia tres cosas fundamentales. Primero, consiguió que el gas llegara a Entre Ríos después de largas negociaciones con el gobierno nacional. Otra fue la tarjeta Sidecreer que todos los gobiernos posteriores la siguieron y fueron perfeccionando. Su última creación, que nació con problemas y que sigue siendo necesario su perfeccionamiento, pero que se ha convertido en una casa de estudios de alto nivel es la Universidad Autónoma de Entre Ríos. Son tres cosas que no podrán ser sacadas por ningún gobierno, sino que se irán perfeccionando. Las mismas son obras exclusivas de él porque tuvo que pelear contra todo. Ni sus ministros estaban de acuerdo con la Uader. Con el gas el único que sabía lo que hacía era Lapeña, el secretario de Energía de Alfonsín. Y respecto a Sidecreer también fue de esas cosas que nacieron porque a él se le iluminó la mente”.
“Fue un buen amigo, un gran adversario, un buen padre y esposo. Un hombre de gran capacidad intelectual. Fue un maestro en la Universidad y un gran constitucionalista. Fue un hombre trabajador y tozudo que no lo venció nadie, solamente la muerte. Peleaba siempre y no se doblaba. Era tenaz. Era áspero y rudo por fuera y blando y dulce por dentro. En la intimidad era muy chistoso y juvenil; un hombre jovial sin perjuicio de ser serio y muy fuerte de genio”, describió el dirigente radical.
Sobre el papel del ex mandatario en la Unión Cívica Radical Entrerriana subrayó: “Desaparecido de la conducción Montiel, el radicalismo entró en crisis que persiste y se trata de superarla. Fue el último caudillo. Montiel sufrió como ninguno el chubasco y la malaria de 2001. La aguantó y la peleó. En esa desgracia creó la UADER”, concluyó.
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