En los boxes K trabajan en la búsqueda de la mejor estrategia para beneficiar a Kirchner. En el banco de pruebas hay varias alternativas. Nerviosismo de quienes no saben cómo se disputará la competencia
En verdad, al ritmo de lo que pasa en el búnker K parece moverse todo el arco político del país. Las usinas kirchneristas generan constantemente versiones y ponen en el banco de prueba decenas de alternativas, todas orientadas a garantizar “la continuidad del proyecto”. En ese contexto, sobran dudas y escasean certezas.
La carrera ya empezó sin una precisión sobre las reglas, y hasta con la impresión de que podría bajarse la bandera antes de la meta prefijada por el reglamento. La incertidumbre carcome los nervios de propios y extraños, desorienta aún más a una oposición sin brújula y dispersa, pone en alerta a gobernadores y descoloca a intendentes que a esta altura quieren más precisiones sobre el camino en el cual les tocará buscar la continuidad.
El runrún de estos días tiene en su inventario adelantamiento de elecciones generales, anticipo de las primarias, desdoblamiento entre las internas nacionales y provinciales, instauración de colectoras y hasta la dilación sobreactuada de las leyes que reglamentan las referidas primarias. Todo aderezado por cierta convulsión provocada a partir del ascenso del sindicalismo oficial, ahora con el control del PJ bonaerense; situación nada agradable para una buena parte de los barones del Conurbano, y una verdadera piedra en el zapato hasta para el propio Néstor. De hecho, “los trabajadores” ya comenzaron a operar mediáticamente que quieren la vicegobernación.
El primer paso
Tanto Nación como Provincia (donde se asegura que esperarán primero la resolución del gobierno central) dilatan la reglamentación de sus respectivas leyes de elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias.
Aunque falta exactamente un año para los comicios -según se establece en ambas normativas- la demora en la reglamentación hace advertir a la Justicia Electoral sobre un margen demasiado chico de tiempo para instrumentar aspectos centrales de las nuevas leyes. De acuerdo a voces oficiales, “todo se hará como corresponde, y nada indica que las leyes no se vayan a reglamentar”.
“Hasta no tener los pollos nacidos es mejor no contarlos”, suelen expresar los hombres de campo. Eso también piensan muchos en la oposición. Crece el temor sobre una dilación extrema que haga desistir de utilizar las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias en 2011. En rigor, la iniciativa con la cual el kirchnerismo pensaba tener las mejores herramientas para la continuidad puede ser un estorbo en caso de fracasar el intento de seducción para que los peronistas disidentes jueguen adentro.
Así como están, los textos de las normativas no dejan espacio a las colectoras, prohíben las alianzas posinternas y complican una de las estrategias de Kirchner. Es sabido que hay un cuello de botella difícil de resolver para los juristas a cargo de la reglamentación, precisamente en el resquicio que debieran encontrar para permitir más de un candidato en el distrito con una sola lista arriba.
Como ya se ha expresado en este medio, las colectoras son rechazadas por la mayoría de los intendentes, quienes además suman un par de preocupaciones también vinculadas al texto de la ley de Internas abiertas y al mapa político actual. La utilización del sistema D’Hont para el reparto de los lugares de las nóminas legislativas que competirán en la general (ver cuadro aparte), el mencionado ascenso de Hugo Moyano y su troupe, que los dejó afuera del palco en la asunción del sindicalista al frente del PJ, y el resurgimiento de sectores transversales, son demasiadas malas nuevas para los alcaldes.
Adelantarse
Si la pelea con el grupo Clarín no cambia el rumbo de un ascenso sostenido de la imagen K, el oficialismo está ahora en un momento más propicio que en 2009, pero nada garantiza que el escenario sea el mismo dentro de doce meses. Si se agregan los problemas del peronismo disidente y del panradicalismo para detener sus propias sangrías, es hasta lógico que el oficialismo pretenda apurar los tiempos.
Una escalada inflacionaria, más aumento de la inseguridad, peligro de dispersión del movimiento obrero, hasta ahora en su mayoría contenido por Moyano, y cualquier avatar propio de la volatilidad del país, significarían un revés ya prácticamente imposible de remontar.
Tampoco sería extraño adelantar las primarias o desdoblarlas entre Nación y Provincia, debido al costo que puede tener el desordenado escenario bonaerense, con demasiados aspirantes a un cupo limitado.
Con un objetivo claro, Néstor Kirchner todavía no eligió las armas, y mientras su ejército espera la batalla con nerviosismo y sin saber en qué terreno dará la batalla, los generales K estudian las diferentes estrategias. En cualquier momento ataca. Todos dicen saber que esperan la ofensiva, no todos parecen preparados para recibirla.


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